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Cuba, en las trincheras de la lucha contra el ébola

  • 12 octubre 2014 / 06:10 AM /

La lucha por contener la enfermedad ha creado alia­dos inesperados como los médicos cubanos que aúnan esfuerzos con el ejército de Estados Unidos.

Nueva York, Estados Unidos.

Mientras crece el riesgo de que el ébola se propague a otros países, Estados Unidos ha hecho un llama­do para que otros gobiernos envíen personal de salud a África Occiden­tal, donde hay miles de vidas en peli­gro. Pocos han respondido al pedido, aunque un país en particular lo ha hecho con vigor: Cuba.

Durante las tres semanas des­de que el presidente estadouniden­se, Barack Obama, envió el primer contingente de casi 4.000 soldados a África Occidental, la lucha por contener el ébola ha creado alia­dos inesperados. Quizás ninguno sea tan extraño como los médicos cubanos que aúnan esfuerzos con el ejército de EE.UU. para combatir la fatal enfermedad.

China, India y Rusia, que aspiran a convertirse en potencias mundia­les, han hecho muchos negocios en África, pero sus aportes a la lucha contra la epidemia han sido, hasta ahora, muy pequeños. Y países con sistemas de salud que se cuentan entre los más avanzados del mun­do han llegado demasiado tarde a la crisis, indicaron líderes de los paí­ses afectados por el ébola.

La semana pasada, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió al menos un aumento de 20 veces en la ayuda.

Por su parte, la presidenta de Li­beria, Ellen Johnson Sirleaf, dijo la semana pasada que “la respuesta in­ternacional ha sido lenta”. La man­dataria pidió más personal médico, en declaraciones realizadas en Mon­rovia y transmitidas a una conferen­cia del Banco Mundial sobre la enfer­medad en Washington.

Cuba envió 165 trabajadores de la salud a Sierra Leona. La cifra es desproporcionadamente alta para una isla de 11 millones de habitan­tes. El personal cubano se suma a equipos en África Occidental de va­rios países que son auspiciados por organizaciones de ayuda. Médicos Sin Fronteras afirma que tiene unos 250 trabajadores internacionales en la región y casi 3.000 que laboran en la epidemia del ébola en total.

Cuba juega desde hace tiempo un papel importante en África, con el envío de tropas para ayudar en la expulsión de los militares suda­fricanos de Angola y entrenar gue­rrillas que se sumaron a la lucha ar­mada de Nelson Mandela contra el apartheid. A comienzos de los años 60, el Che Guevara viajó para inten­tar fomentar una revolución en el este de la recién independizada República Democrática del Congo, sólo para encontrarse lado a lado con hombres que luego consideró más interesados en el saqueo que en el socialismo global.

“No podemos liberar solos un país que no quiere luchar”, le con­testó en una carta desanimada al lí­der cubano Fidel Castro.
En cambio, el médico argentino sugirió que Cuba enviara otra cosa: doctores. Desde entonces, Cuba ha despachado decenas de miles de trabajadores de la salud a otros paí­ses. Después de los terremotos de 2005 y 2010 en Pakistán y Haití, La Habana envió cientos de trabajado­res médicos, indicó Jorge Delgado Bustillo, director de la Brigada Mé­dica cubana en Sierra Leona.

Los 165 trabajadores de la sa­lud en Sierra Leona representan, en comparación, una respuesta cauta. “Trabajamos con malaria, cólera, dengue, situaciones de desastres, inundaciones en Vene­zuela, inundaciones en Guatemala, inundaciones en Belice”, dijo Bus­tillo. “¿Pero ébola? Es la primera vez para los cubanos”.

El miércoles pasado, la bandera cubana ocupaba una pared entera en un salón de conferencias en Free­town, donde los médicos esperaban que el gobierno de Sierra Leona les diera la bienvenida oficial. Un fun­cionario australiano de la Organi­zación Mundial de la Salud respon­sable de capacitarlos los observaba preocupado, al ver sus muestras de afecto, como palmadas en la espal­da o apretones de manos. Funciona­rios de salud pública advierten que el ébola puede contagiarse por con­tacto, ya que el virus es transmitido a través de fluidos corporales como la transpiración.

En la lucha contra el virus, EE.UU. es el mayor país donante, con el compromiso de enviar unos 4.000 soldados y casi US$400 mi­llones en otro tipo de ayuda. Más de 2.600 voluntarios se han ins­crito en un sitio web del gobierno para un posible despliegue.

El mayor socio comercial de África, China, ha indicado que brin­daría US$1 millón en efectivo más US$2 millones en alimentos y espe­cialistas por país a Liberia, Sierra Leona y Guinea. El gigante asiático también enviará 170 trabajadores médicos a Liberia, según la agencia de noticias estatal Xinhua.

India hace poco prometió con­tribuir US$12,5 millones, aunque no aportará personal médico. Brasil contribuyó con unos US$413.000. Rusia, Japón, Sudáfrica y otros países africanos, así como Francia y el Reino Unido han contribuido en mayor o menor grado.

No obstante, la situación requie­re de mayor ayuda. Sólo Liberia ne­cesita unos 10.000 trabajadores de la salud cualificados, y una cantidad similar se necesita en Sierra Leona, según el gobierno de EE.UU. Hasta ahora, la mayor brigada médica in­dividual en Sierra Leona es la cuba­na. “Cuba es el único país que co­nozco que está respondiendo con recursos humanos en términos de médicos y enfermeras”, dijo Nkosa­zana Dlamini-Zuma, presidenta del directorio de la Unión Africana.

No será suficiente, sostuvo Abdu­lai Baratay, vocero del gobierno de Sierra Leona. Algunos gobiernos, in­cluido el de China, se quejan de que simplemente no tienen la experien­cia suficiente con el ébola.

Este es el vacío que está llenando Cuba. Mientras que consultores de EE.UU. se alojan en un hotel de lujo, los 165 trabajadores médicos cuba­nos comparten habitaciones triples en uno de los hoteles más económi­cos de Freetown. Los inodoros del hotel están rotos y las moscas vuelan alrededor de manteles manchados donde los cubanos comen en turnos. “No es Sierra Leona la que nos nece­sita”, dijo Yosvany Vera, un médico de 36 años mientras comía un plato de arroz. “El mundo nos necesita”.