San Pedro Sula, Honduras.

Mejorar los sistemas de producción y distribución para garantizar el acceso y la disponibilidad de los alimentos a la población hondureña es uno de los retos y desafíos que plantea el Consejo Hondureño de la Empresa Privada ( Cohep) en el documento: “Sector Agroalimentario Hondureño: Panorama Actual 2018, Determinantes de Competitividad, Retos y Perspectivas”.

El Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (Cies) del Cohep realizó el estudio para ofrecer a los diferentes actores del sector agroalimentario información actualizada para la toma de decisiones.

El sector agropecuario aportó en 2017 al producto interno bruto total (PIB) el 14.6%, que representa L30,196.0 millones, generando en el mismo período el 75.2% de las divisas por concepto de exportaciones de bienes, estimadas en $ 3,430.9.0 millones (L82, 856.2 millones).

El informe, publicado este mes, señala que en 2017 el sector agroalimentario creció un 10.7% con respecto a 2016. Principalmente impulsado por el aumento en las exportaciones de café que representaron un 38.4% de las exportaciones y crecieron un 44.3%, además impulsado también por el aceite de palma que incrementó su producción un 29.3%, el camarón cultivado un 23.9% y el azúcar un 22.4%.

La balanza comercial del sector agroalimentario presentó un superávit de $1,756.9 millones (L42,429.1 millones) con un crecimiento de una tasa promedio de 14% desde 2007.

Retos y desafíos

El Cohep señala que el sector agropecuario de Honduras debe de crecer a tasas superiores al 7%, como en 2004 que alcanzó 7.2%; 2006 7.6%; 2012 10.7% y 2017 10.7%.

Otro de los desafíos para el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria ( Senasa) es prevenir y controlar enfermedades exóticas para mantener ese estatus de libre a través del tiempo y poder demostrarlo ante la Organización Mundial de Sanidad Animal.

También debe garantizar condiciones de seguridad en la tenencia de la tierra que permita promover inversiones y aumentar la producción. Otro reto es que la capacidad de los productores pequeños para pagar sus préstamos es limitada y ponen en riesgo la banca. La medición de la huella de carbono permitirá a las organizaciones orientar sus políticas de reducción de emisiones y ahorrar costos.