Un 30% caerá la producción de aceite de palma este año en Honduras

La sequía prolongada bajó las previsiones de producción del sector

Un trabajador de una planta extractora descarga la fruta de la palma de un camión. Archivo.
Un trabajador de una planta extractora descarga la fruta de la palma de un camión. Archivo.

San Pedro Sula, Honduras.

La sequía prolongada que se presentó en Honduras agravó la situación que vive el sector de palma desde 2018 por la caída del precio del aceite en el mercado internacional.

El fenómeno climático golpeó severamente la productividad, por lo que las previsiones en la producción de aceite caerán un 30%, situación que afecta a toda la cadena desde el productor primario hasta las plantas extractoras.

Cifras del Banco Central de Honduras señalan que la exportación de palma a agosto de 2019 sumó $192.9 millones (L4,783.9 millones), 18.5% menos que lo reportado a la misma fecha en 2017, explicado por la disminución del 53% del precio promedio del aceite en el mundo.

LEA: Congreso aprueba ley para fortalecer a productores de palma aceitera

Claves
1.
El aceite de palma de Honduras es adquirido en su mayoría por Holanda, España y Alemania.
2.
La ley fue aprobada la noche del martes 12 de noviembre por el Congreso Nacional.

Héctor Castro, presidente de la Asociación Industrial de Productores de Aceite de Honduras (Aipah), dijo a LA PRENSA que las expectativas para 2020 no son positivas, ya que no se espera un repunte en el precio del aceite.

“Como industria local estamos trabajando fuerte en el tema de mejorar la productividad, este año nos afectó la falta de lluvia, pero estamos apostando a mejores prácticas agrícolas con sostenibilidad”, señaló Castro.

Apoyo.

Ante la crisis que vive el sector, el Congreso Nacional aprobó esta semana la Ley para el fortalecimiento del sector productivo de la palma aceitera, la cual beneficiará a más de 18,600 productores de palma.

La ley funcionará en dos modalidades: la primera es un fideicomiso que permitirá al productor acceder a capital de trabajo para fortalecer las fincas. Las plantas extractoras retendrán la cantidad para el servicio de la deuda, lo que dará confianza al sector y permitirá al productor amortizar los saldos.

El segundo esquema es para fortalecer la productividad y la adquisición de insumos a través de un fondo de garantías recíprocas, el cual minimizará el riesgo de impago.

La ley fue discutida por más de un año y espera facilitar el acceso al crédito a los productores.