Un grande nos deja, se fue al cielo, pero dejó una huella imborrable en esta tierra. Flavio Ortega, el de carácter fuerte, pero con alma bondadosa ya no estará entre nosotros.

Desde su época de jugador demostró ser un luchador y ganador, lo ratificó hasta la hora de su muerte: Perdió la batalla en tiempo extra.

No murió en la tierra que lo vio nacer, pero fue la que él eligió, y en la que más de alguna vez dijo que amaba, “soy un hondureño, amo más a este país, estando aquí no me considero brasileño”.

Origen

Nacido en Sao Paulo en 1944, Ortega se nacionalizó hondureño en 1992.

Residía en Honduras desde 1968. En Brasil, Ortega comenzó en el fútbol a los 18 años, en 1962. Jugó, entre otros clubes, con el Fluminense.

Llegó a Honduras en la década del 60, procedente de El Salvador y desde entonces se enamoró de esta tierra, hasta morir la madrugada de ayer.

Como jugador ganó un campeonato de goleo e impuso una marca con 18 goles en el torneo 1969-1970. Como técnico Flavio se inició en 1988, cuando fungió como asistente de ángel Ramón “Mon” Rodríguez en el Real España y terminó su carrera siendo director técnico de la Selección Nacional de Honduras, cuando fue hospitalizado por causa de un aneurisma el 6 de enero.

Al técnico de las cejas bien marcadas, de la espalda encorvada y el carácter de acero se fue con la satisfacción de haber honrado al balón, el éxito no lo acompañó hasta el final, pese a que en sus últimos capítulos se le escaparon dos títulos con el Olimpia.

Una de sus frases más comunes era: “No es soberbia, pero mis equipos son favoritos, cuando llego a una institución es para ser campeón”.

Como jugador

Llegó a Centroamérica para jugar en el Luis Ángel Firpo de El Salvador, pero vino a Honduras tras un brote de tifoidea en Usulután, El Salvador, donde jugaba en 1968 con otros compatriotas suyos.

Flavio pensó en regresar a Brasil por la epidemia en El Salvador, pero tenía que viajar a Honduras a dejar una carta que un amigo le enviaba a Carlos Consani, otro brasileño que jugaba en San Pedro Sula.

“Así fue que llegó a San Pedro Sula y se quedó para siempre”, añadió su esposa Ligia Hernández de Ortega, quien además recordó que con Flavio, con quien estuvo casada durante 37 años, “fue un amor a primera vista”.

Su trayectoria como jugador inició en 1968 cuando debutó con el Marathón y terminó con el otro equipo sampedrano, el Real España.

Su primer partido fue el 7 de abril de 1968 cuando su “El Monstruo Verde” derrotó al Atlético Español 4-2 en el estadio Morazán. Su último juego fue el 16 de septiembre de 1973 en la Tegucigalpa en el empate 0-0 entre Olimpia y su equipo Real España.

Su primer gol fue el 21 de abril de 1968 cuando su equipo Marathón venció a Real España 3-2 en el Morazán.

Su último gol fue el 9 de septiembre de 1973 en el Morazán en el empate 1-1 de su club Real España ante Motagua, cuando el “Ciclón Azul” se coronó campeón en ese juego.

Fue campeón de goleo en el torneo 1969-70 con Marathón con 18 goles y mantuvo ese récord hasta que se lo quitó otro verde, Leonel Machado, con 19 goles en 1987.

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La Bicolor Flavio estaba al mando de la Selección Nacional interinamente.

Entrenador ganador

Flavio Ortega tuvo una carrera destacada como entrenador, dirigió a los cuatro grandes del fútbol hondureño, Real España, Olimpia, Motagua y Marathón, además dirigió al Platense y Universidad. Fue campeón con Real España, Olimpia y Marathón.

Su primer campeonato en la Liga Nacional lo obtuvo con el Real España, luego de sustituir a Ángel Ramón Rodríguez en la dirección técnica de “La Máquina” en 1988.

Con Olimpia obtiene su segundo título a nivel nacional en 1995 y con “El Monstruo Verde” obtuvo la Copa en el 2003.

Los logros de Flavio Ortega a nivel de clubes también se extendieron más allá de nuestras fronteras, cuando en la temporada 1994-95, fue campeón de Concacaf, con el Club Sport Cartaginés de Costa Rica, venciendo 2-0 en la final al Atlante de México, el 5 de febrero de 1995.

El conjunto mexicano era el gran favorito.

Ese triunfo puso al cuadro tico en la historia futbolística regional y a la vez escribió el capítulo más brillante en los 89 años de su existencia.

También fue subcampeón en Guatemala con el Municipal en el 2001.

Como técnico de la Selección Nacional, el estratega logró un subcampeonato de la Copa de Oro de 1991, al perder en penales con el anfitrión Estados Unidos 4-3.

Pero ese torneo fue considerado un éxito porque Honduras tenía un equipo desarmado y Flavio a pesar de tener poco tiempo de preparación llevó a la Bicolor a la final del certamen. Había sido subcampeón de Uncaf ese mismo año.

El único sueño que no pudo cumplir al mando de la Bicolor fue clasificar a un Mundial.

Estuvieron con Flavio

“Estoy muy apesarado por la muerte del profesor Flavio, tuve la oportunidad de trabajar con él tanto en Universidad como en Marathón y el priviliegio de ganar la última copa de él con el Marathon en el 2003, siendo capitán. Fue una persona que se ganó el respeto de todos, siempre nos aconsejaba muy bien”.

Luis Guifarro

Volante de Real España

“Yo y mi familia acompanãmos el sufrimiento que está pasando la familia Ortega Hernández. No existen palabras que demuenstren el dolor de haber perdido un gran amigo. Nos gustaria que este mensaje llegara a la familia de Don Flavio y a todos los aficcionados del fútbol hondurenho a través de Diario La Prensa. Fuerza Doña Ligia”.

Pablo de Tarzo Costa Cursino

Ex futbolista

Tristeza en Cartago

El Club Sport Cartaginés está considerando brindar un homenaje a Flavio Ortega, el entrenador que escribió la página más gloriosa del equipo costarricense al conducirlo al campeonato de Concacaf en 1995.

El presidente de la institución, Thelvin Cabezas, dijo que están analizando varias posibilidades para hacerle un homenaje póstumo.

“Hay varias opciones, una sería declararlo un miembro distinguido de la historia de la institución, otros sería hacerle un homenaje en el estadio, y además jugar el próximo torneo con un distintivo en alusión a Flavio”, explicó el máximo dirigente del equipo tico.

El dirigente del equipo “Brumoso” no descartó además que se considere su nombre para el estadio del Cartaginés. “Ésa es una de las opciones que se está manejando, vamos a discutirlas en el transcurso de la semana”, dijo.

Cabezas afirmó que la muerte de Flavio causó conmoción en Cartago, “El señor Flavio Ortega siempre fue una persona muy querida en la ciudad de Cartago, no solamente por la parte deportiva sino también como persona. Le dio al Cartaginés la gran dicha de ser campeón de Concacaf. Su muerte causó mucha tristeza”.

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El Club Sport Cartaginés está considerando brindar un homenaje a Flavio Ortega.