Desde un costado del campo de fútbol del estadio de la colonia López Arellano, observa en silencio el entrenamiento de sus pupilos, un grupo de niños de Choloma.
El viento suave que refresca el terreno de juego hace volar los recuerdos que, a petición de LA PRENSA, él revive.
Eugenio Dolmo Flores deja de ser el jugador experimentado de mil batallas y mucho éxito y se transforma en el niño que pateaba la pelota en una calle del polvoriento Campo Rojo y de San Ramón, dos barrios de Puerto Cortés.
“Mi mamá me enviaba a hacer mandados a la pulpería y yo me iba a jugar fútbol. Apostaba el dinero de la comida en los partidos y por eso tenía que ganar”, expresa entre risas.
Dolmo jugaba y con su magia se quitaba uno, se sacaba al otro, regateaba a otro más y con su pierna zurda, que llegó a ser de oro según los periodistas que lo vieron vencer aquí y allá, definía esos encuentros de barrio donde el marco se definía con piedras.
Ahí no había entrenadores, sino pura pasión.
Los inicios
Los sudores de esas partidas, que se acostumbraban repetir los domingos, su velocidad y su fuerza de voluntad lo llevaron a ser miembro de la selección de la escuela República de Chile, con la cual fue campeón nacional.
“Carlos Vásquez me recomendó para el Platencito. Me recibió Ermelindo Cantarero, que me ubicó y me enseñó la disciplina necesaria para triunfar. Fue mi profesor ideal”, destaca.
Con las divisiones menores, Dolmo jugó dos temporadas y entonces decidió buscar la oportunidad en Platense.
“Carlos Vásquez me dijo que no lo hiciera porque era muy delgado, pero insistí. Hice la pretemporada y me quedé hasta que se presentó la oportunidad dos meses después”.
Sin jugar en las ligas intermedia, mayor y segunda división, Eugenio Dolmo Flores pisó el terreno de la Liga Nacional, con 17 años de edad y una mochila llena de ilusiones.
“Nunca se me olvidará mi debut contra Motagua en Puerto Cortés. Yo había entrenado bien durante toda una semana, no tenía miedo, pero sí el nerviosismo normal. Cuando el partido empezó, hice tres buenas jugadas, pero después me bloqueé. No corría, no reaccionaba, estaba parado y entonces, a los cinco minutos de haber empezado todo, me sacaron”.
La pena entonces invadió al joven jugador que decidió dejarlo todo y refugiarse en su hogar porque no quería que la gente lo viera.
Estuvo huyendo durante un mes y medio por miedo al qué dirán.
“No podía quedarme así. Me llené de valor y volví a hablar con “Cañón” Fúnez para que me dejara regresar. Entonces me dijo: “Yo nunca lo he corrido, Marito”.
Un mes después, con más experiencia en los botines, Dolmo volvió a tener una oportunidad. Esta vez, el rival era Victoria.
“En el campo estaban Domingo Drumond y Tony Laing y ellos me aconsejaban. Fue un partido brillante y por primera vez se me acercaron los periodistas para preguntarme por mi zurda de oro”.
Desde entonces, “Marito” no volvió a tener miedo ni a tocar la banca.
Todo lo contrario, se volvió imprescindible en los equipos y en la historia del fútbol hondureño.
Con Platense estuvo dos temporadas más en 1983 y 1984. En 1985 salió por primera vez hacia el Suchitepéquez de Guatemala.
“Allá aprendí a tocar más el balón porque el fútbol era más lento”.
El ascenso
Dolmo regresó a Platense. Era 1986 y los vientos de la gloria, luego de una campaña exitosa y de ser convocado a la selección, ya empezaban a soplar.
“Cobraba mil lempiras, pero a Platense le costaba pagar y me decían que yo quería cobrar como mundialista. Mi primer sueldo había sido de 75 lempiras, pero en ese momento yo ponía las condiciones. Entonces todo se solucionó gracias a la intervención del directivo Reynaldo Latibolier, quien pagó la cantidad si yo clasificaba al equipo a la cuadrangular”.
El pacto se cumplió luego que Platense venciera a Motagua en San Pedro Sula. La vinculación al Olimpia también estaba cerca.
“Puerto Cortés se quedó vacío para el partido contra Motagua. La gente se fue en carros, volquetas y buses al Estadio Morazán. Ganamos 5-3, hice el cuarto gol con la derecha, con la de palo. Eso me llevó a Olimpia, un equipo al que yo no iba aunque quería. Selim Canahuati me dijo que platicara con la gente de Motagua que estaba en un hotel de San Pedro Sula. Cuando llegué al hotel, apareció Selim diciéndome que me fuera para Tegucigalpa a jugar con Olimpia”.
Dolmo Flores no esperó una palabra más, dio las gracias y viajó a la capital para integrarse a un equipo que aún hoy es difícil de igualar.
Dolmo espera que sus hijos varones incursionen en el deporte en poco tiempo.
Lo de la confianza se lo tomó en serio. Al mando de Juan Quarterone, Eugenio debuta como titular contra Alianza.
En la cancha
El panorama de esos partidos era el siguiente: Dolmo desbordaba las líneas de fondo, Juan Carlos Espinoza ordenaba la orquesta desde el medio, Juan Flores regateaba, Mario Figueroa saltaba, Tecate la bajaba, “El Flaco” Hernández hacía el pase y cualquiera de las demás estrellas definía...
“Ese equipo era una selección, ganamos todo, y con ellos fuimos a jugar la Copa Interamericana en Uruguay contra El Nacional, el campeón del mundo porque había vencido al PSV Eindhoven”.
Internacional
El éxito abrió la puerta de México, donde nuevamente, luego de mucho esfuerzo, Dolmo hizo historia en el Santos junto a Juan Flores.
“Al principio nos veían de menos, pero poco a poco fuimos ganando terreno y nos hicimos respetar”.
A pesar del éxito que logró, Dolmo tuvo que regresar por un asalto donde por poco pierde la vida.
“Todo en el equipo era bueno, habían reconocido que dependían de Juan Flores y de mí luego del primer año y estábamos bien; pero una vez robaron mi casa y eso fue muy grave. Los delincuentes me pusieron una pistola en la cabeza, incluso dispararon, pero la bala quedó trabada en la recámara. Decidí regresar”.
El reinicio
Un breve paso por el Petrotela devolvió a Dolmo las ganas de jugar y su magia.
“Ese equipo revolucionó el fútbol porque Henry Arévalo empezó a pagar bien a las figuras y conformó un equipazo que le ganó a todos, pero que no quedó campeón porque le quitaron tres puntos. El campeón fue el Olimpia”.
Entonces las puertas de Alajuela de Costa Rica y Universitario de Deportes de Perú se abrieron y otra vez el éxito brilló.
La entrevista se acaba, así se terminaron las aventuras de Dolmo en el fútbol internacional y nacional. Su último gol en la Liga fue el 8 de enero de 2000 en La Ceiba jugando para Victoria en el triunfo 1-0 ante Broncos.
Hoy, Dolmo Flores sigue jugando como vetarano en Atlético Portuario y también enseña todo lo que sabe a la juventud de Choloma mientras busca dar el siguiente paso en su carrera.
“Sigo esperando que salga otro Dolmo Flores que encare y le gane a los defensas como yo lo hacía, y mientras eso no pase, no me retiro de la cancha. También espero dirigir en Liga y, por qué no, en otro país y hasta una Selección para ir a un Mundial, lo único que no pude lograr como jugador”.
Datos
Edad:
40 años
Estado civil: SeparadoHijos:
Keissa, Cristopher y JustinLugar de nacimiento:
Puerto Cortés
En Honduras:
Anotó 36 goles: 22 con Olimpia, 10 con Platense, 3 con Victoria y uno con el Petrotela
Sus frases
En cuanto a selecciones, siempre caemos y por eso debemos hacer una análisis. Los directivos y los jugadores tienen que ver con eso. Hay que incentivar la preparación, ojalá contra equipos grandes para agarrar experiencia”.
'David Suazo es otro mundo. Es el rey, como le dicen porque demostró que en Honduras hay buenos jugadores. Edgar es otro que hace cosas impresionantes, como llegar a la Roma. Rambo también, por estar en Italia”.
'Obtener el reconocimiento de la gente a nivel nacional me llena. Me gusta cuando voy por la calle y las personas me saludan o me dicen que se acuerdan de mis jugadas. Eso me hace sentir bien y por eso agradezco a los hondureños”.
'Lo mejor que le puedo aconsejar a los jóvenes es que estudien y si pueden, que jueguen fútbol porque así se alejan de las cosas malas, más en sectores como Choloma, donde se debe rescatar la juventud de la delincuencia”.
'Mi ejor recuerdo en Sudamérica fue haber jugado una Copa Libertadores porque creo que soy uno de los primeros hondureños en marcar gol en ese certamen. Le hice uno a Emelec y otro a Alianza Lima”.
'Olimpia es un gran equipo actualmente, no se puede dudar que logró con méritos lo que el equipo de mi época no pudo. Sin embargo, el equipo que conformé era mejor; pero no quiero desmeritar al actual tricampeón”.
'Felizmente vi el partido del tricampeonato del Olimpia en mi casa. Lo malo es que no lo pude celebrar porque toda mi familia es seguidora del Platense y entonces no tengo apoyo y si digo algo me meto en problemas”.
'La figura en este Mundial va a ser Ronaldinho. Es excepcional, se ha consagrado y sólo le falta alcanzar la Copa del Mundo. Entre las selecciones, creo que la ganadora será la de Brasil, aunque mi mamá le va a las africanas”.
'Olimpia gana partidos internacionales y eso es bueno, pero no me gusta que la gente diga que lo hace porque el otro equipo juega con la banca. Eso no es así, porque en los otros equipos y en Olimpia todos son titulares”.
'Raramente mi mamá me apoyó en el Olimpia porque ella es Platense. Una vez, yo jugaba contra su equipo, ella fue al estadio y, al verme, se puso de pie y le gritó a Centeno, defensa del Platense: Quebrá a ese negro hijo de...”
'En el fútbol hice muy buenos amigos, dentro y fuera del país. También tengo buenos recuerdos y mi historia nadie me la va a borrar. Me siento orgulloso porque todavía me toman en cuenta y tengo contacto con los clubes”.
'Soy una persona que no he tenido vicios. De vez en cuando, en mi tiempo libre, me tomaba unas cuantas, pero no era alcohólico. Además, es imposible que alguien que tiene esa enfermedad sea un jugador que siempre fue titular”.