Es hondureño, su nombre es Roy Barahona y compitió en los 200 metros mariposa en el campeonato Mundial de Natación, no ganó medalla pero le queda la satisfacción de haber sumado experiencia y competir ante los más grandes.
Barahona, originario de Tegucigalpa, se fue de aquí con el orgullo de haber representado a su país. Pero el final de Barahona contrasta con el de otros.
Con Michael Phelps a la cabeza, Estados Unidos rompió ayer tres récord mundiales y se dio un festín dorado, cuatro oros.
Phelps trituró la plusmarca de los 200 metros estilo libre y obtuvo su segundo metal dorado en la justa. Su tiempo de 1 minuto, 43.86 segundos acabó con la marca que ostentaba el australiano Ian Thorpe (1:44.06) desde el mundial de Fukuoka en 2001.
El holandés Pieter van den Hoogenband, que partía como favorito, llegó a 2,42 segundos para hacerse con la plata. Con dos metales dorados en la bolsa, Phelps aún tiene seis pruebas por delante para lograr un pleno de ocho oros.
Nadie lo ha logrado hasta el momento. Minutos después de la hazaña de Phelps, Natalie Coughlin se alzaba con el oro en los 100 metros espalda batiendo su récord mundial.
Coughlin marcó 59.44 segundos en el cronómetro, 14 centésimas menos que el que impuso en Fort Lauderdale. Como si no fuera suficiente, el rey de la espalda, Aaron Peirsol, no quiso perderse la fiesta.
Con una marca de 52.98 segundos rompió su récord mundial de 53.17 en los 100 metros espalda.
Su frase
“Quería que Thorpe estuviera aquí, Estoy un poco decepcionado, pero pude llegar aquí y nadar contra uno de los mejores”.
Michael Phelps
Nadador estadounidense