05/03/2026
07:37 PM

Roberto Alomar al Salón de la Fama

El puertorriqueño Roberto Alomar, considerado mejor segunda base de su generación por su destreza acrobática en la defensa y un productivo bate, fue ingresado al Salón de la Fama del béisbol.

La penitencia para Roberto Alomar fue de un año. El puertorriqueño, considerado como el mejor segunda base de su generación por su destreza acrobática en la defensa y un productivo bate, fue incorporado ayer al Salón de la Fama del béisbol.

También resultó seleccionado el lanzador Bert Blyleven, quien como Alomar ganó dos campeonatos de la Serie Mundial.

Ambos se quedaron cortos el año pasado por muy escaso margen de alcanzar el 75% mínimo necesario de la votación los miembros de la Asociación de Redactores de Béisbol de Norteamérica.

Esta vez, Alomar captó el 90% en su segundo año en la lista de candidatos. Blyleven recibió el 79% de los votos en el penúltimo de los 15 años de elegibilidad.

Alomar se convirtió en el tercer pelotero de Puerto Rico en el templo de los inmortales en Cooperstown. Los otros son el extinto Roberto Clemente y Orlando Cepeda.

“Esto tiene un enorme significado para mi gente de Puerto Rico”, declaró Alomar, quien recibió la noticia en una sala de conferencia del estadio de los Azulejos de Toronto, el club en el que ganó la Serie Mundial en forma consecutiva en 1992-93.

“Esto es un gran honor y estoy ansioso de que llegue el momento”, afirmó Alomar, quien adelantó que usará el gorro de los Azulejos en la ceremonia de exaltación el 24 de julio en Cooperstown, localidad al norte del estado de Nueva York. Alomar acudió a 12 Juegos de Estrellas en una brillante carrera que abarcó 17 temporadas. Se retiró con un promedio al bate de .300, 2,724 hits, 210 jonrones, 474 robos y 10 Guantes de Oro a la excelencia defensiva.

Todo apuntaba a que su ingreso a Cooperstown se certificaría sin ningún tipo de espera y sería el segundo latinoamericano en conseguir la exaltación en su primer año, después del panameño Rod Carew.

Pero Alomar obtuvo el 73.7% de los votos el año pasado. La impresión es que un sector de votantes se resistió a darle el apoyo como una especie de castigo por un feo episodio de 1996, cuando escupió al umpire John Hirschbeck. Ambos se reconciliaron e Hirschbeck hizo campaña a favor de Alomar.