Cuando Argentina ganaba 1-0 me llamó mi amigo Facundo, oriundo de ése país y residente de San Pedro Sula, para decirme que ya se sentía campeón.
Los gauchos quedaron eliminados tras perder 4-2 en los penales con Alemania y Facundo dijo suspirando:“Estoy muy triste, esto está mal”.
Como él, miles de gauchos sienten un dolor perro... La imagen principal de esta portada ilustra la frustación de todo un pueblo futbolero. En Buenos Aires solamente hay llanto.
Un país triste
La presencia de jugadores talentosos como Carlos Tévez y Lionel Messi, más lo que había mostrado el equipo en la ronda clasificatoria, habían ilusionado a los hinchas, convencidos de que esta vez podían cortar la racha de 20 años sin levantar la copa.
Pero Alemania los despertó del sueño desde los penales. “Los muchachos pusieron todo en la cancha y perdieron con mucha dignidad”, dijo el presidente Néstor Kirchner a la agencia estatal Télam.
“Hablo como argentino y como presidente: estoy orgulloso por la actuación del seleccionado, por su categoría, por su entrega”, agregó el mandatario, que vio el partido en su despacho de la Casa de Gobierno.
Estas bellas argentinas se apagaron luego de la tanda de penales.
En silencio, muchos hinchas caminaban con las banderas enrolladas de regreso a sus trabajos, que habían abandonado para seguir a su seleccionado por televisión en bares o restaurantes.
Arturo Silva, un obrero de la construcción, se quejaba de que “hayan puesto un árbitro europeo”, sentado en la mesa de un bar del centro ya deshabitado, mientras observaba en pantalla gigante el festejo alemán.
“Siento una gran tristeza. Pero me quedo conforme con la actitud del equipo”, agregó Silva, antes de retornar a su oficio.
Diario
“Afuera en la lotería de los penales”, publicó en su edición digital el diario deportivo Olé.
“El árbitro eslovaco los favoreció y cobró todo para ellos”, disparó.