El Abierto de Estados Unidos hierve literalmente y los favoritos están sufriendo.
David Nalbandian debió haber sonreído por tener un horario benévolo, al atardecer del martes, cuando el sol dejaba de quemar y caer la noche. Pero el argentino pasó un suplicio de cinco sets al doblegar 7-6 (4), 3-6, 6-4, 6-7 (6), 6-4 al sudafricano Rik de Voest.
Después de un brillante mes de agosto, en el que ganó su primer título en año y medio para quedar como preclasificado 31, Nalbandian estuvo a punto de irse rápido al desperdiciar un match point en el desempate del cuarto set, pero sacó a relucir su jerarquía al llevarse los últimos cuatro games, remontando un 4-2 en contra en el parcial decisivo.
Nalbandian, que cometió 84 errores no forzados contra los 49 de un rival que tuvo que salir de la fase previa, quizás hubiere querido un trámite menos azaroso, pero acabó con casi 4 horas en la cancha.
No fue el único que batalló cinco sets el martes, uno de los días más calientes en años recientes del torneo. Novak Djokovic, el tercer preclasificado, transpiró más de lo esperado para derrotar 6-3, 3-6, 2-6, 7-5, 6-3 a su compatriota serbio Viktor Troicki.
Fue una jornada de jugadores con la lengua afuera, arrastrar las piernas y toallas con hielo.
¿Cuán abrasador fue el calor? Las temperaturas rozaban los 33 grados (91 Fahrenheit), pero la sensación térmica en la selva de cemento de Flushing Meadows provocaba un efecto aún más calcinante al llegar a los 40 (104). Y la humedad tampoco ayudó, con unos bochornosos 40 grados.
Cuando la sombra cubrió la pista del estadio Arthur Ashe al atardecer, Djokovic suspiró de alivio. “Fue como dormir con mi novia”, dijo el siempre bromista serbio, dueño de una reputación de fragilidad cuando juega en condiciones de calor.
Pero Djokovic demostró entereza en todos los sentidos, levantando un déficit de dos sets y un quiebre de servicio en el cuarto parcial.
El español Fernando Verdasco también avanzó con un esfuerzo al máximo, venciendo 1-6, 7-5, 6-1, 4-6, 6-3 al italiano Fabio Fognini.
Otros colegas suyos con la etiqueta de preclasificados no pudieron aguantar. Tal fue el caso del chipriota Marcos Baghdatis (16) y el letón Ernest Gulbis (24), eliminados prematuramente.
“Ésta ha sido la vez que más he sentido el calor en un Grand Slam”, dijo el uruguayo Pablo Cuevas, afortunado porque precisó de tres sets para deshacerse 7-6 (0), 6-1, 6-2 del brasileño Julio Silva.