27/06/2022
07:12 PM

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Marlon Licona se sincera: la razón por la que decidió de ser portero, emprendiendo y la final ante Real España

El guardameta del Motagua confesó que en un momento se arrepintió de elegir ser portero.

Tegucigalpa, Honduras.

El portero de Motagua, Marlon Licona, pasó un momento ameno con nosotros y donde se sintió en la libertad de contarnos su niñez, su nuevo emprendimiento y de lo que se viene en la primera final del torneo Clausura ante Real España.

Marlon Licona llega puntual al encuentro. Luce relajado. Muy relajado y feliz. En la mesa le espera un juego de mesa de Jenga. La idea de jugar le agrada, pues nos dice que es fanático de los juegos de mesa.

El guardameta del Ciclón Azul está en boca de todos y eso se debe al tremendo nivel que ha mostrado en el torneo Clausura. Licona se ha raspado los codos y rodillas para que el arco de Motagua sea un verdadero bloque defensivo. Hoy tiene en la mira a Real España y destaca que el domingo deberán dar el golpe de autoridad. Esa es la convicción del plantel motagüense.

Licona necesita concentración y seguridad y en este juego de Jenga es lo que se necesita. Así que probemos sus reflejos.

¿Cuál es su nombre completo?

Marlon Javier Licona López.

Marlon Licona adelantó que Motagua es un equipo que viene en alza y que busca pegar primero en el juego de ida.

¿Quién es Marlon Licona?

Siempre me he considerado una persona tranquila, me gusta divertirme y me gusta mucho salir a pescar. No sabría cómo definirme, pero si me gusta divertirme, justamente estos juegos de mesa me gustan y pasar en familia y entre amigos.

¿Usted es de Catacamas, Olancho?

Sí, Catacamas, Olancho. Barrió El Hatillo.

Dicen que los olanchanos son cosa seria. ¿Es cierto eso?

Ja, ja, ja siempre me dicen eso, que nosotros somos así, pero con mi suegra bromeamos y me dice que yo soy todo lo contrario. Nos tienen catálogados así, pero en mi caso no. Yo desde hace un par de años vivo en Tegucigalpa y no soy bravo, soy todo lo contrario.

¿Usa armas como todo olanchano?

No, que va. No me gustan las armas

¿Es hombre de campo?

Si me gusta el campo. Me gustan las vacas, sacarle leche, pero nosotros vivimos prácticamente en la entrada de Catacamas y tenemos familiares por parte de mi abuelo que si dedican a eso.

¿No le salen cayos si agarra el machete o el asadón?

No, todo lo contrario. Me gusta eso (el campo) en algún momento me tocó arrancar frijoles, arrancar maíz, no lo hacía por necesidad, porque gracias a Dios nuestros padres estuvieron siempre, lo hacía porque me gustaba experimentar nuevas cosas. Me gustaba ver qué pasaba en cuanto al trabajo, todas esas cosas me han gustado. Siempre me ha gustado ser un hombre trabajador, no solo en el fútbol, si no que en otras cosas.

Hemos movido cuatro piezas de madera y la torre de Jenga se empieza a tambalear...

¿Qué recuerdos tiene de su infancia?

El portero hondureño se divirtió durante la entrevista jugando el juego de mesa de Jenga.

Prácticamente la diversión con mis hermanos, íbamos al campo con mis amigos. Justamente hace poco estaba hablando con un amigo y le decía que todo el tiempo que compartimos con los amigos, nos íbamos al campo con los uniformes del colegio, llegábamos a la casa con los uniformes sucios y era regañada la que nos daban, pero era lo que nos gustaba y todo eso lo recuerdo. Yo soy el más pequeño de mis hermanos y me ponían a la meta, ahí fue donde empecé a ser portero.

¿A los cuantos años empezó a ser portero?

Más o menos 9 o 10 años. Íbamos al campo con mis hermanos y me ponía unas chancletas en las manos para que no me doliera la pelota ja, ja,ja. Ese era nuestro pasatiempo.

¿Fue obligado lo de la meta?

Prácticamente sí, pero en ese tiempo estaba Noel Valladares, entonces siempre lo miraba (en la tv) y decía ´una volada de Noel Valladares´ y poco a poco se fue generando eso de que me gustaba ser portero y ahora estoy aquí ja, ja, ja.

¿Recuerda sus primeros guantes?

Sí, me los mandaron mis padres (Porfirio Alberto y María del Carmen) de los Estados Unidos, recuerdo que estaba contento, también nos mandaban pelotas y eso para nosotros era ¡uff! una gran alegría.

¿Hábleme de sus padres, viven en Estados Unidos?

Ellos vivieron en Estados Unidos un cierto tiempo y hace como cuatro años están acá y viven en Catacamas. Cuando me queda un chance los voy a visitar y comparto con ellos. Hasta ahora los veo, porque estuvieron un buen tiempo en Estados Unidos.

¿Quién lo formó?

Fue mi abuela (Magdalena, tiene 90 años), también mis bisabuelos, unas tías y después nos formó mi tía Suyapa y luego con otra tía que se llama Linda. Y así nos criamos con mis hermanos. Dos se fueron para Estados Unidos y me quedé con mi hermano (Luis) que es el que le sigo, pero él ya falleció.

El arquero del Ciclón Azul ha disputado 16 partidos en el torneo Clausura, cosechando 1,440 minutos.

¿Cómo le fue en la escuela?

No fui tan inteligente, pero si era aplicado. Siempre me juntaba con dos compañeros y ellos me ayudaban. Ahí empezó el liderazgo, yo armaba las potras, era el que decía que hagamos tarea en tal lado y así era.

Décimo movimiento y la torre de Jenga es una lágrima. Ambos sudamos helados.

¿La materia que le dio dolor de cabeza?

No me gustaba la caligrafía y por eso tengo mala letra. Mi esposa se enoja conmigo cuando estoy escribiendo algo, porque no tuve una buena letra.

¿En qué momento se dio cuenta que iba a ser portero?

En Catacamas había un equipo se llamaba Motaguita, entonces en ese momento formaron la pre-mosco y mosco y ahí empecé a jugar con mi hermano que ya falleció (Luis Fernando Licona), él comenzó en la juvenil, yo lo iba acompañar. Jugaba en la cancha, pero me cansaba, agarraba aire en la parte del abdomen, entonces dije mejor voy a ser portero, ahí paso parado y no me muevo, ahí comenzó todo.

Perdóneme por la pregunta ¿su hermano de que falleció?

Lo mataron en Catacamas, por un tema que nunca se terminó de resolver.

¿Cómo lo recuerda a él?

Pues, con él conviví más tiempo y siempre lo recuerdo. Siempre que terminaba cada partido hablábamos. A él le gustaba venir a estas instancias (finales) de los partidos, siempre lo recuerdo, él no me daba cariño, los cariños que me daban era unos bombazos, pero era su manera demostrarme su cariño. Antes o después de un partido me escribía o me llamaba, me corregía. Siempre me decía que no me diera por vencido, que si me equivocaba que lo siguiera intentando.

Me enteré que tiene un nuevo negocio.

Sí, anteriormente teníamos un restaurante con Omar Elvir, pero tuvimos inconvenientes por el tema de la pandemia (covid-19), a través del restaurante me di cuenta de las necesidades de todo lo que se necesita en cocina, y ahora me dedico a traer todo lo que es de cocina como hornos, refrigeradoras, estufas, licuadoras llevamos ocho meses y gracias nos ha ido bien. La página de Facebook se llama: Freidoras y Equipo de Cocina- Licona.

¿Que lo hace feliz?

Licona no lo piensa dos veces y dice: “Mi familia y que Dios este en el centro de mi familia.

¿Casado?

Sí, casado, tengo un hijo de cinco años (Marlon) y estamos esperando uno.

Marlon Licona está listo para disputar la final contra el Real España.

¿Qué valor tiene su esposa Maybey Rámirez?

Mi esposa para mí ha sido fundamental. Desde que éramos novios, recuerdo que ella siempre me ha impulsado a salir adelante y a ser diferente. Recuerdo que desde que éramos novios decidimos comprar un comedor y lo hicimos entre los dos, ya estábamos pensando en casarnos. Ella siempre me ha impulsado por ejemplo lo de la casa, ella fue la que me impulso y sin tener ningún lempira nos fuimos a ver terrenos y ella siempre me ha impulsado en mi vida, en mis momentos difíciles.

¿Usted sabe que no es fácil ser arquero que le dio por agarrar ese puesto tan jodido?

El portero de Motagua, Marlon Licona toma un sorbo de agua antes de responder. Es muy difícil. Tiene que ser fuerte uno mentalmente y hay que convertirse en piel de cocodrilo, porque estamos en el ojo del huracán siempre. Es muy difícil.

Viene Marlon Licona y hace cinco voladas en el partido, pero el delantero anota el gol y luego los medios de comunicación lo convierten en el héroe. ¿Es injusto?

Sí, claro. Eso lo he vivido en muchos partidos y eso es lo complicado el ser portero. Llevas casi todas las de perder, pero gracias a Dios he decidido este puesto, me encanta ser portero, hacer una tapada, hacer una salida, aunque todos celebren el gol y yo quedo celebrando solo. Me gusta ser portero.

¿Alguna vez se ha arrepentido de ser portero?

Sí, y el que diga que no es mentiroso. A veces uno pasa por momentos difíciles en la portería, pero lo bueno que en el fútbol siempre hay revanchas. Solo han sido pensamientos, pero hasta ahora no me arrepiento.

En esta ocasión especial me acompaña mi hijo Ethan Yahel de nueve años de edad, le gusta ser portero, por lo tanto se armó de valor y le consultó a Licona. Yo quiero ser un portero profesional como lo es usted ¿qué consejo me daría?

Te felicito, porque tienes un sueño. Mi consejo es que te guste, que te apasione y que seas disciplinado. Yo he tenido muchos compañeros porteros que son muy buenos, pero no son disciplinados. Claro que puedes llegar a ser portero profesional, tal vez no me he retirado y podamos jugar en contra.

Marlon Licona junto a su esposa Maybey Rámirez y su hijo.

¿Qué recuerdos tiene de su primer día en Motagua. Si la memoria no me falla ahí estuve con usted entrevistando, venía de la sub-17?

Sí, claro, estaba contento y alegre. De alguna forma estaba intimidado por ver figuras como Amado Guevara, Pedrinho y muchos jugadores que solo en la televisión lo mirábamos. Recuerdo que me hicieron el pasillo con el profe Primi y me agarraron a patadas. Era una bienvenida. También recuerdo al profesor Roy Posas que ha sido parte fundamental de mi vida.

¿Se considera leyenda tomando en cuenta que está en Motagua desde los 16 años y a eso le agrego que registra 128 partidos?

No, no me considero una leyenda. Siempre he tratado de ser un jugador más en el equipo. No aspiro ser leyenda, amo al equipo. Motagua tiene valor grandísimo en mi vida. Hemos llorado, reído, disfrutado y he pasado momentos difíciles en Motagua, pero estoy contento de formar parte de esta gran institución.

Hablemos de la final... ¿Cómo está Motagua para la final ante Real España?

El equipo ha mejorado después del bache que tuvimos durante el torneo, pasamos por muchas situaciones, muchos cambios que de alguna forma repercute, pero en general el equipo ha venido creciendo y llegamos en un justo momento para la final.

¿Cómo están las pulsaciones para este juego?

Estoy contento por enfrentar una nueva final, lo que ha costado el estar en una final, no ha sido nada fácil por todo lo que se ha vivido en el equipo, los cambios, el mal momento que pasamos...no ha sido nada fácil como quitar esta pieza de Jenga, ja, ja,ja , pero el equipo llega muy bien, motivado y esperemos en Dios pegar primero y de ahí ganar de visita y levantar la copa.

¿Será un partido de detalles?

Todos los partidos son de detalles y será muy importante estar concentrado desde el primer minuto.

¿Sería un buen negocio un 2-0 en Tegucigalpa?

Bueno, entre más goles echemos mejor, pero ganar en casa es fundamental y tenemos que pegar primero. Si aspiramos a ser campeones tenemos que ganar en casa y hacer un partido inteligente ante Real España. Lo importante es ganar.

¿Hay que ponerle ojo a Ramiro Roca?

Si claro, al ser el máximo goleador siempre hay que tener mucho cuidado. El viene de una buena racha, pero en general en todo el equipo. Lo más importante será lo que hagamos nosotros.

¿Cómo se imagina ese domingo en el estadio?

Me lo imagino pintado de azul, que la gente llegue a disfrutar ese partido, esa final y sobre todo ganar en casa. Que la gente disfrute y que ganemos.

Y... ¡plop! La torre de Jenga ha caído y yo he perdido la partida. Marlon Licona sonríe y se la ha pasado de maravilla. Fue un momento ameno y feliz. Antes de despedirse me dio un apretón de manos y luego le obsequió sus guantes a mi hijo Ethan y le dijo: “Espero que pronto te queden para que juguemos en contra”.