02/01/2026
12:52 PM

Javier Estupiñán, el matador tímido

El delantero del Platense se siente a gusto como líder de goleo, pero su prioridad es clasificarse a la liguilla. No aclaró si se naturalizaría.

Su destino era Santa Rosa de Copán, pero al final la brisa marina lo arrastró hasta Puerto Cortés, donde ahora Javier Estupiñán, a fuerza de goles, tiene rendida a sus pies a la afición el Platense.

El oriundo de Santa Bárbara de Iscuandenariño, Colombia, es un hombre de gran presencia física, pero pocas palabras. Se define como una persona tímida, hogareña y luchadora, que toma los retos como al toro por los cuernos.

Desde la calidez de la ciudad que adoptó como su nuevo hogar, el sudamericano comienza el relato de cómo fueron sus inicios en el fútbol.

“Mis padres me llevaron a entrenarme con las inferiores del Deportivo Pasto de mi país. Allí le agradé al entrenador. Luego pasé a formar parte de la juvenil, donde comencé mi trayectoria a los 16 años”.

¿Recuerda su debut? “Fue gracias al técnico Miguel Augusto Prince. Le debo a Dios y después a él lo que he logrado en mi carrera”.

El espigado delantero de 1.87 metros admite que siempre se decantó por el puesto de cazagoles y, aunque al principio no entendía por qué la gente destacaba su fuerza en la cancha, luego se aseguró de sacarle provecho a esa condición.

Este hincha del América de Cali nos comenta que en su primer año con el Deportivo Pasto compartió con Carlos Rendón, ícono de ese equipo, considerado uno de los mejores cobradores de tiro libre del fútbol profesional colombiano. “Inolvidable. Él con su experiencia me corregía mucho algunos de mis movimientos”, señala el atacante selacio.

Estupiñán tiene como cuenta pendiente ser protagonista en la obtención de un título, ya que en 2006, cuando consiguió la corona con el cuadro volcánico, él estuvo relegado a la banca.

Tras un breve paso por el balompié ecuatoriano, el del dorsal número tres del conjunto porteño probó suerte en la liga china con el Chengdu Blades.

En los ocho meses de su estadía en el continente asiático, la alimentación fue lo que más recordó de su natal Colombia. “Al principio solo comía arroz o me iba a los restaurantes de comida rápida. Tenía temor, ya que había escuchado cosas feas de la comida de allá, pero luego me adapté y hasta llegué a comer carne de iguana”, nos expresó.

Al término de su contrato en Asia, Javier recibió la llamada de su paisano Edward Mafla, directivo del Deportes Savio.

Mafla lo había llevado a China y esta vez buscaba acercarlo al cuadro totopostero. No obstante, la comunicación entre la directiva de los toros y el goleador se perdió después de tres intentos.

Resignado a quedarse en suelo cafetalero, Javier Estupiñán perdió las esperanzas de jugar fuera hasta que un telefonazo de Guillermo Acosta lo condujo a Honduras para vestir los colores de Platense.

“Tenía referencias del fútbol hondureño, de sus playas. Al principio lo pensé, pero tras hablarlo con mi familia tomé la decisión de venir”. “Al llegar me di cuenta de que tiene muchas cosas en común con mi país”.

En medio de la entrevista, su teléfono no paraba de sonar. “Es mi esposa”, nos dijo con una sonrisa antes de aceptar la llamada de su cónyuge.

De pronto, Renata se unió a nuestro diálogo y aproveché para preguntarle algo que su esposo no quiso confesar. ¿Cómo apodan a Javier?, dije. Su risa traspasó el auricular y seguidamente respondió: “Si lo digo, él se va a enojar”. De inmediato, Estupiñán nos dio una señal de aprobación, con lo que ella nos dijo: “Le dicen el Negrón”, las carcajadas no se pudieron evitar. El matador platensista tenía bien guardado ese secreto.

Luego de una pausa volvimos a la carga y le preguntamos sobre su nueva etapa como padre. “Isabella tiene 15 días de nacida y me ha cambiado por completo. Me ha hecho sentir algo que no había podido percibir antes. Muero por verla”.

Este amante de los mariscos se declaró también admirador de la palabra de Dios. No confesó que le gustaría algún día convertirse en adorador. El Negrón es de comer pocas baleadas. Prefiere el pescado y suele hacer sus mejores goles en la cocina preparando el sancocho, el ajiaco y el patacón.

Al referirse a su impresión del fútbol catracho, destacó la insistencia de los defensas, como Roy Posas, de quien dice que le hizo la vida imposible en su debut. “Me fui dando cuenta de que tocaba entrar duro, no hacerlo confiado. Por esos pequeños detalles me fui acostumbrando a esta liga”.

El romperredes del Clausura aseguró que no conoce los antecedentes de Carlo Costly, pero sí los de jugadores con los que compite por el liderato de goleo, como Nicolás Cardozo, Roger Rojas y Rony Martínez.

“Son jugadores que tienen buenas características. Esperemos que no sigan anotando”, dijo entre risas. Salsero de corazón, cuidadoso con su apariencia, Estupiñán pasa por un gran momento en su carrera, aunque prefiere mantener un bajo perfil. Se considera un hombre tímido.

Varios equipos grandes como Olimpia y Marathon ya han comenzado a ponerle la mira, pero tiene contrato seis meses más con Platense.

SU PERFIL

Nombre: Javier Andrés Estupiñán Romero

Lugar: Santa Bárbara de Iscuandenariña, Colombia

Fecha: 8 de febrero de 1984

Padres: Teodoro González y Calixta Romero

Esposa: Renata González
Hija: Isabella Estupiñán

CLUBES:
En Colombia: Deportivo Pasto, 2004-05; Girardot, 2006; Deportivo Pasto, 2007; Patriotas, 2010; Atlético Nacional, 2010; Deportivo Pasto, 2011; Patriotas, 2012.

En Ecuador: Independiente José Terán, 2008.

En China: Chengdu Blades, 2011

En Honduras: Club Deportivo Platense, 2013

EN CORTO

Su mujer ideal: mi esposa

Su mejor amigo: Nahún Solís

Falcao: referente

Dios: mi vida

Platense: un gran club

Sueño: ser adorador
Perfume: Armani