Para Jafet Escalante, las peleas no se ganan sobre el cuadrilátero, sino mucho antes de subir a él. A sus 17 años, este joven boxeador de la categoría 60 kg (132 libras o peso ligero) tiene clara la fórmula: la victoria es solo el resultado de horas invisibles de sacrificio, sudor y disciplina que arrancan cuando la mayoría aún duerme.
Recientemente consagrado con la medalla de oro en los Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos (CODICADER), Escalante firmó una actuación impecable tras superar a rivales de Panamá, El Salvador y una exigente final ante Guatemala.
"Con mucho esfuerzo y trabajo nos hemos llevado esta medalla para mi casa, Honduras. Para mí las peleas se ganan abajo del ring; arriba uno solo va a traerla", reflexiona con madurez el pugilista catracho.
Del ring a las aulas
Originario de la histórica colonia Kennedy y estudiante de Informática en el Instituto Técnico de Administración de Empresas (INTAE), Jafet encarna el perfil del atleta integral. A punto de graduarse de la secundaria y con la mirada puesta en una futura Licenciatura en Deportes, entiende que la carrera deportiva debe ir de la mano con la formación académica.
Su rutina diaria es una prueba de fuego a la constancia: "Me levanto a las 4:00 a.m. a correr. A veces me desvelo y no tengo muchas horas de sueño, así que cuando llego a las 12:00 p.m., aprovecho las dos horas que tengo para dormir antes de entrenar por la tarde", relató a LA PRENSA con mucho cansancio, pues se venía bajando del ring con la medalla de oro recién conquistada.
Actualmente, el boxeador se encuentra concentrado en la Residencia Olímpica como parte de una intensiva preparación de seis meses que ha incluido campamentos de entrenamiento en República Dominicana y Nicaragua, con una parada planificada en Europa antes de su gran cita: los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar, Senegal.
Su boleto olímpico lo aseguró tras una destacada participación en el Campeonato Mundial de la categoría, donde se midió de tú a tú contra el quinto mejor del planeta, ubicándose en la posición 33 del ranking mundial.
Inspirado por leyendas
Involucrado en el boxeo desde los 6 años, Escalante creció admirando la técnica de Floyd Mayweather Jr. y el ímpetu de Teófimo López, con quien ha tenido la oportunidad de compartir campamento, hacer sparring y conservar como tesoro un par de guantes firmados.
"Teófimo me demuestra que alguien con sangre hondureña sí puede llegar a lo más alto. Nuestra sangre es fuerte y por eso podemos lograr cosas grandes", asegura con orgullo.
Sin embargo, la meta de Jafet va más allá de seguir los pasos de otros. El joven peleador tiene muy claro el vacío histórico que desea llenar en el deporte nacional.
"En Centroamérica todos tienen campeones mundiales nacidos en su país. Teófimo es campeón mundial, pero nacido en Estados Unidos. Nacionalmente no hemos tenido uno, y yo espero que un día se dé y ser uno de ellos. Estar en unos Olímpicos ya es algo grande, pero mi verdadero sueño es ganar la medalla de oro para Honduras", concluye con determinación.
Con los puños bien firmes, el título de secundaria a la puerta y la maleta lista para Senegal, Jafet Escalante promete seguir demostrando que la garra catracha también se escribe con "G" de golpe de autoridad en el boxeo mundial.