30/12/2025
10:29 AM

'Gazza” y su drama

Un hijo de Paul Gascoigne teme que su padre esté cerca de morir debido a sus problemas con el alcohol. 'Probablemente va a morir pronto', dijo Regan, de 12 años.

Paul Gascoigne transita con paso firme por un camino sin retorno. El hijo del ex futbolista teme que éste esté perdiendo la batalla contra el alcoholismo y sus problemas mentales. 'Probablemente va a morir pronto', dijo Regan Gascoigne, de 12 años, a un canal de televisión británico en un documental que se transmitirá el próximo año.

'No creo que valga la pena ayudarlo, está perdiendo nuestro tiempo. Si pudiera desear algo, es que se aleje de nosotros'. 'Todos creen que él es ‘Gazza’, pero porque haya sido un gran futbolista no significa que sea un buen padre o una buena persona'.

'Tengo un desorden alimenticio, soy bipolar, tengo ansiedad y cambios de estado de ánimo', indicó Gascoigne, en algunos extractos de la entrevista que dio en Portugal. 'Tomaba cuando estaba triste. Y sí, tengo que admitir que pensé en morir'. Gascoigne deslumbró en la Copa del Mundo de 1990 en su mejor momento en las canchas. Su carrera se vio interrumpida por lesiones y problemas fuera de las canchas, incluyendo su alcoholismo.

Intento de suicidio

Gazza transita con paso firme por un camino sin retorno. El ex futbolista inglés, que brilló con la camiseta del Tottenham, el Newcastle, el Lazio y el Glasgow Rangers, se está apagando bajo el peso de la autodestrucción. La idea del suicidio le ronda la cabeza desde hace tiempo y en una ocasión estuvo cerca de conseguirlo.

Gazza acabó ingresado de urgencia en un hospital de Faro, Portugal, por una sobredosis de drogas y alcohol, cóctel del que echó mano un alma en pena para acabar con todo. A sus 41 años, ya no tiene ganas de vivir.

Gascoigne llevaba tiempo ingresado en un centro de desintoxicación de Tunes, Portugal. Pero decidió fugarse y alojarse en Vilamoura. Su ex mujer y su hija intentaron hacerle razonar justo antes de la sobredosis. '¿Que os jodan!', les replicó, según el personal del hotel.

Luego les suplicó que le dejaran 'morir en paz'; la sensación que hace tiempo se le escurrió entre los dedos para ahogarse en el alcohol. Hasta la viuda del mítico George Best hizo un desesperado llamamiento para espantar los demonios que habitan en la cabeza de Gazza.

Tampoco tuvo éxito. 'Está fuera de control. Sólo bebe y da la sensación de que desea siempre la muerte', señalaron fuentes cercanas a la familia. Su ex mujer, Sheryl, y su hija, Bianca, intentaron convencerle de que, una vez estabilizado, volviera al centro de desintoxicación del que se había escapado para 'divertirse' con sus amigos. Gazza apenas escuchó sus plegarias y formuló un único deseo: 'Dejadme morir en paz'.

El inicio de su desgracia

Siendo una figura de los Glasgow Rangers, tras su paso poco feliz por el Lazio, los excesos con el alcohol y la indisciplina empezaron a pasar factura. La caída comenzó tras su brillante actuación en la Eurocopa de 1996. Aquel fue el año de la sesión en la llamada silla del dentista, en un bar de Hong Kong, donde estuvo bebiendo tequila que sus compañeros le arrojaban directamente de la botella a la boca.

Llegó el declive físico y el principio del fin, cuando quedó fuera de la lista del Mundial de Francia, tras una sonada borrachera en la concentración del equipo inglés en La Manga de Murcia. Violento, las palizas y agresiones le costaron el divorcio de su segunda esposa en 1998, dos años después de una boda narrada como un cuento de hadas por las revistas del corazón.

Su pasó por el Middlesbrough, Everton, Burnley y Boston United fueron marcando el ocaso de una carrera, que acabó a los 31 años. Solo, deprimido, Gascoigne parece condenado a terminar como otro genio alcoholizado del balón, George Best, enterrado con los honores de héroe. Un privilegio del que Gazza quizá no disfrute.

Le siguen los pasos

La lista de futbolistas que fueron sorprendidos borrachos es muy grande. El mexicano Giovanni dos Santos tuvo que pedir disculpas por las imágenes en las que se le ve en un lamentable estado de embriaguez.

Datos

Los dos más grandes bebedores del fútbol han sido George Best y Paul Gascoigne. El de Irlanda del Norte tuvo que someterse un trasplante de hígado. Por su parte, Gascoigne llegó hasta intentar llamar a George W. Bush después de haberse bebido dos botellas de whisky.

Otro jugador en la actualidad que no ha podido superar el problema de adicción al alcohol es el argentino Ariel 'Burrito' Ortega, quien fue separado del River Plate precisamente por eso.