El Manchester City cayó por 2-1 como anfitrión del Everton ayer en uno de los tres únicos partidos disputados de la décimo octava jornada de la Premier League inglesa de fútbol, muy afectada por el mal tiempo, y sigue tercero de la tabla de clasificación que lidera el United.
Este resultado birló al anfitrión la posibilidad de ponerse puntero de manera provisional y, peor aún, su archirrival de ciudad, el United, que tiene 34 puntos, dos más que los Citizens y el escolta Arsenal, cuenta con dos partidos menos jugados que sus vecinos y uno respecto a los Gunners, por lo que podría despegarse en la tabla.
Ni siquiera la noticia de que el crack argentino y capitán del equipo, Carlos Tévez, había solucionado sus diferencias con el club, que quería abandonar, sirvió como revulsivo para imponerse a un equipo de la mitad baja de la tabla.
En Manchester abrió el marcador el centrocampista ofensivo australiano Tim Cahill, de 31 años, en el minuto 4 con un cabezazo ante la pasividad de la defensa, lo siguió poco después el zaguero izquierdo Leighton Baines (19) con un tiro envenenado.
“Nuestro logro fue enorme. No tuvimos alegrías en el último par de meses, pero hemos demostrado nuestra valía y merecimos ganar”, comentó el australiano Cahill tras el encuentro.
En cuanto a Tévez, el viernes se reunió con el entrenador italiano del equipo, Roberto Mancini, y después de que hablara también con los directivos del club decidió finalmente permanecer en el mismo, al que llegó en el 2009 procedente del archirrival de la ciudad, Manchester United.