Cristiano Ronaldo volverá a vestir la camiseta del Al Nassr en el próximo compromiso oficial del club, poniendo fin a los días de tensión que generaron su ausencia en los últimos partidos. En un principio, distintos rumores apuntaban a un ojo del portugués con la directiva y con el Fondo de Inversión Pública (PIF), principal ente financiero del fútbol saudí, por un trato desigual entre los grandes equipos del país.
No obstante, este lunes el diario portugués A Bola reveló que la raíz del conflicto era más profunda y humana que deportiva. Según la publicación, Cristiano Ronaldo decidió alzar la voz por una situación que afectaba directamente a trabajadores del club, quienes acumulaban retrasos en el pago de sus salarios. La presión ejercida por el capitán habría sido clave para que la directiva del Al Nassr regularizara las deudas pendientes con sus empleados.
El gesto de Cristiano fue interpretado como una clara muestra de liderazgo y compromiso fuera del terreno de juego. Lejos de limitarse a lo estrictamente futbolístico, el astro portugués utilizó su peso institucional para defender la dignidad de quienes trabajan diariamente detrás de escena en el gigante de Riad, una postura que terminó destrabando el conflicto interno.
Con la situación encauzada, Ronaldo podrá viajar a Turkmenistán para disputar el encuentro correspondiente a la Champions de Asia 2, programado para este miércoles. Se trata de un torneo en el que el portugués ha tenido poca participación hasta ahora, principalmente por el bajo nivel competitivo de la fase inicial, aunque su presencia sigue siendo determinante para el club.
Más allá del aspecto social, A Bola también señala que el malestar de CR7 estaba ligado a desacuerdos con el PIF, especialmente por el favoritismo percibido hacia otros clubes. En ese contexto, la reciente salida de Karim Benzema del Al Ittihad rumbo al Al Hilal habría intensificado el enojo del luso, al considerar que el principal rival del Al Nassr se fortalecía con el respaldo del fondo soberano.
Al Hilal es visto como el club más poderoso y con mayor apoyo institucional en Arabia Saudita, algo que genera descontento entre los aficionados de otras instituciones. Cristiano intentó visibilizar esta situación con su protesta, aunque un tercer partido sin jugar le habría significado una sanción deportiva. Finalmente, el conflicto no llegó a ese punto y el regreso del portugués marca el cierre de un episodio que dejó al descubierto tensiones deportivas, políticas y sociales en el fútbol saudí.