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Honduras llora la muerte de Arnold Peralta

El cuerpo del futbolista de la Selección de Honduras y del Olimpia será velado hoy.

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El lateral de la Selección de Honduras, Arnold Peralta, fue asesinado el jueves en La Ceiba.
El lateral de la Selección de Honduras, Arnold Peralta, fue asesinado el jueves en La Ceiba.

La Ceiba, Honduras

Desconsuelo, rabia y temor, pero más que nada tristeza, fueron algunos de los sentimiento que despertó en Honduras y el mundo el asesinato del futbolista Arnold Fabián Peralta Sosa (26 años) en la tarde del jueves en el estacionamiento del centro comercial Uniplaza, sector del Toronjal, en La Ceiba, norte de Honduras.

La realización este viernes de las honras fúnebres del ahora exjugador del Club Deportivo Olimpia y de la Selección de Honduras no solo significa el fin de más de una semana sin asesinatos en la ciudad sino también de un año especialmente duro para el deporte hondureño y un nuevo reto para las autoridades.

El cuerpo de Arnold Peralta será velado hoy para que compañeros, amigos y aficionados se despidan del hombre de 26 años que defendió la camiseta de la Bicolor y que fue atacado por desconocidos que se movilizaban en motocicleta cuando el deportista se bajaba de su vehículo tras llegar al centro comercial acompañado de su esposa y allegados a eso de las 5:45 pm.

"Nuestra condolencias y profundo sentimiento de dolor a su familia y la gran afición del Olimpia", fue el mensaje de José Rafael Ferrari, presidente del club en el que Peralta militaba actualmente, tras conocer la tragedia.

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A Ferrari se unieron otras figuras como Rafael Leonardo Callejas, Mario Martínez, Jerry Palacios o Boniek García, por decir algunos, además de los clubes de Liga Nacional que lamentaron profundamente el crimen de Peralta, quien se suma a la lista de futbolistas hondureños víctimas de la violencia.

A las figuras del deporte nacional se unió en masa la afición que ve con preocupación la muerte de un hombre aguerrido, recio, de marca, temple y fuerza cuando defendía los colores de sus equipos y más que nada de la Selección, símbolo de los problemas de delincuencia que afectan al país.

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2015 para el olvido

Las honras fúnebres de Arnold Peralta, quien paradójicamente hace un año se había quejado de la delincuencia, marcan un 2015 que podría calificarse nefasto para el balompié hondureño.

La muerte natural de personajes como Enrique Centeno Reneau, los problemas de salud de varias glorias del balompié nacional como José de la Paz Herrera y las impactantes lesiones como la de Luis Garrido se suman a la violencia que dejó los asesinatos de dirigentes como Mario Verdial y de futbolistas como Walter López.

En lo legal, el fútbol hondureño ha recibido el golpe por el involucramiento de varios representates en problemas legales en el país y en el extranjero como Rafael Leonardo Callejas y Alfredo Hawit y varios presidente de clubes nacionales como Yankel Rosenthal.

Al año también hay que sumarle la muerte de varios aficionados en los estadios, lo que ha obligado incluso a jugar la semifinales con una sola barra en los partidos de ida y vuelta.

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La investigación

La muerte de Arnold Peralta, cuyo cuerpo quedó al lado de su camioneta Porsche, color negro, con placa PDV 5920, también supone un nuevo reto para las autoridades, primero para deterner a los hechores materiales y luego para llegar a los intelectuales.

Tras el levantamiento del cuerpo del lateral y establecer en la autópsia que Arnold Peralta fue atacado con saña y murió "por múltiples heridas de arma de fuego" que provocaron heridas "en el cráneo, la cara, el tórax anterior y el tórax posterior” y dejaron "18 orificios de entrada y salida”, la Policía empieza a navegar en la investigación.

Por lo pronto, por medio de un comunicado, la Policía Nacional de Honduras descartó el robo como causa del ataque, ya que el cuerpo del futbolista tenía todas sus pertenencias en la escena en donde quedaron 13 casquillos de calibre tipo 9 milímetros.

Por ahora las autoridades de la Policía Nacional se fundamentan en el centro comercial en donde “hay cámaras de seguridad que podría haber captado el momento en que fue asesinado el futbolista", cuya muerte deja un enorme vacío en la cancha y una exigencia de justicia y un alto a la violencia fuera del terreno de juego.

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Lamento general

“No puede ser, malditos asesinos, mataron a un gran futbolista, qué es lo que está pasando en este país”, gritaba desconsolado un ciudadano seguidor del jugador.

Minutos más tarde llegaron al lugar parientes y amigos de la víctima conmovidos por esta tragedia. “No sé qué le pasó a mi hijo, esto es doloroso, era una joven promesa para el fútbol de Honduras”, decía en medio de un desgarrador llanto Carlos Peralta, padre del infortunado genio del balón, apodado el Pitbull, por su habilidad en el ataque en el campo de juego.

“Él (Peralta) llegó el domingo pasado y estuvo con nosotros en la casa. Me prometió unos zapatos, mi hijo era un ejemplo, no sé por qué le hicieron esto. Pero dejemósle esto a Dios”, exclamó el angustiado padre.

El lateral derecho, quien se inició en las ligas menores de El Sauce en esta ciudad y que luego pasó a formar parte del Club Deportivo Vida, de La Ceiba, deja un gran legado en este municipio, ya que fue un referente local del fútbol ceibeño.

“Estamos tristes, La Ceiba está de luto, el país entero llora la muerte de Peralta, a quien lo vimos crecer en las ligas menores de esta ciudad”, expresó Marcio Espinal, uno de los presidente del Club Deportivo Vida.

Recordado por su humildad, esa virtud que nunca perdió a pesar de haber pisado escenarios internacionales como en Escocia, adonde debutó con el Rangers de la primera división de ese país nórdico.

“Era muy humilde, él me patrocinó unos premios el año pasado cuando estaba jugando en Escocia. Siempre nos apoyó en la liga escolar de la colonia San Judas. Siempre me pedía consejos, siempre me dijo que yo fui su primer entrenador”, recordó Gustavo Sosa, profesor de infancia de Peralta.