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¡Hermoso atardecer!

  • Actualizado: 27 enero 2007 /

Hablar del Caribe hondureño es divisar un hermoso paisaje donde se puede disfrutar la cultura viviente de la etnia garífuna, los cocoteros y las bellas playas soleadas, a lo largo de la costa atlántica, que comienza en el límite territorial con Guatemala y se extiende hasta la frontera con Nicaragua, en La Mosquitia.

    Hablar del Caribe hondureño es divisar un hermoso paisaje donde se puede disfrutar la cultura viviente de la etnia garífuna, los cocoteros y las bellas playas soleadas, a lo largo de la costa atlántica, que comienza en el límite territorial con Guatemala y se extiende hasta la frontera con Nicaragua, en La Mosquitia.

    Esta zona es uno de los atractivos turísticos del país, famoso por sus comunidades garífunas que, diseminadas por la costa, ofrecen cálidas sonrisas, agua de coco y deliciosa comida típica, como los mariscos.

    La mayoría de los grandes valles fértiles de las tierras bajas situadas junto al mar Caribe se dedica al cultivo de plátanos, como una remembranza de la época de oro del banano.

    La mayor parte de la población del país se concentra en el departamento de Cortés, que se extiende desde el Lago de Yojoa hacia el norte, hasta llegar al mar Caribe.

    Las principales ciudades de la costa atlántica son La Ceiba, Puerto Cortés, El Progreso, Yoro, Trujillo, Roatán y, a unas cuantas horas del mar, San Pedro Sula, la segunda ciudad más grande de Honduras.

    Desde Puerto Cortés también se exportan todos los productos fabricados en Honduras, como bananos, ropa, textiles, camarón, fruta y productos no tradicionales.

    Además de playas, en esta zona puede encontrar ciudades con arquitectura colonial, como Omoa con la fortaleza de San Fernando y el fuerte de Santa Bárbara, en Trujillo. También el templo religioso de esta ciudad.

    Los amaneceres y atardeceres sobre las aguas del mar Caribe proporcionan una experiencia inexplicable.