Suena el teléfono en la casa de la familia Sabillón. Una voz dulce lo atiende: “Un momento por favor, ya le comunico a mi papi”.
Era Verónica, la joven que ahora sonríe de felicidad, tras haber regresado sana y salva al regazo de su familia y a los brazos de su padre Argelio Sabillón.
El presidente de la Comisión Nacional de Arbitraje relató a LA PRENSA las horas de angustia que vivió, luego de que su hija de 14 años fuera secuestrada el pasado 20 de agosto.
“Seguimos en nuestras labores”, dice Argelio, cuya voz inspira serenidad.
La noticia del plagio de Verónica conmovió a los hondureños y los santabarbarenses se unieron en una jornada de unidad y solidaridad.
La tranquilidad retornó al hogar de la familia Sabillón Caballero el pasado sábado, cuando Verónica fue liberada en el sector de Dos Caminos, Villanueva, tras el pago de un rescate.
¿Qué siente tener a Verónica de regreso?
Le doy gracias a Dios porque le tocó el corazón a estas personas para que dejaran libre rápido a Verónica. Fue fundamental la unión de la gente.
Nos dieron muestras de apoyo, amor y cariño.
Los niños, ancianos y jóvenes pidieron por el regreso de Verónica. Eso nos compromete a estar pendiente de ellos. Hemos recorrido las aldeas para agradecerle a las personas.
Estamos agradecidos con Diario LA PRENSA por la cobertura profesional.
¿Qué enseñanza le dejó esta vivencia?
Me sacrifiqué bastante, viví un calvario. Fueron cinco días de martirio. Tuve mucho desgaste y fastidio. Se me venían cosas difíciles a la mente.
¿Qué sintió en el momento que le notificaron del secuestro?
Sentí que me habían quitado un pedazo de mi cuerpo. Estaba impotente.
No creía que me estaban haciendo esto a mí, pensaba que solamente le pasaba a los millonarios. Seguramente se equivocaron de información, no soy una persona rica.
¿Por qué cree que le sucedió esto a su familia?
A los millonarios ya no los pueden secuestrar. Esta gente está muy custodiada. Ahora buscan los blancos fáciles porque la seguridad no es permanente.
No influye que yo sea presidente de la Comisión Nacional de Arbitraje. No cobro nada por estar en ese puesto.
Cuando era árbitro apenas ganaba 80 lempiras, nunca tuve tanto dinero. Vivimos bien, pero eso no quiere decir que podemos pagar un rescate millonario. Estas cosas no se pueden explicar.
Usted dice que no es un empresario millonario, ¿el pago del rescate afectó sus finanzas?
Sí, pero hubo mucha gente de Santa Bárbara que nos ayudó con el dinero.
Vendimos algunas cosas, pero la mayor parte del monto fue por contribuciones. No es cierto que hipotequé mis bienes.
Lo importante es tener a Verónica aquí. Yo pude haber dado hasta la vida por ella.
¿Cuál fue el detalle más bonito que recibió?
Recibí llamadas de todas partes del mundo. La gente se ponía a la orden con nosotros. No hubo un rincón en Honduras que no se acordara de la familia Sabillón.
¿El plagio de su hija cambió su vida?
Sí. Hay que reflexionar sobre algunas cosas que hacemos.
¿Esto cambió su ritmo de vida? ¿Ahora tendrá guardaespaldas?
No, no. Mi mejor guardaespaldas es Jesucristo. Nosotros seguimos con nuestra vida normal.
¿Su familia se siente más querida?
Me han demostrado que nos quieren y que nos adoran. Estoy comprometido con el pueblo para mejorar las cosas.
Si se lanza para alcalde, seguramente gana. ¿Qué piensa?
Ja, ja, ja.... No, creo que la gente no me apoyó por política, sino por cariño. Los santabarbarenses son gente muy especial, imagínese: se unieron en una vigilia sin importar las religiones.
¿Esto desmiente la frase que dice que los árbitros no son queridos?
El gremio arbitral es de lo mejor, somos muy unidos. Aquí nos quieren.
Su frase
“Las oraciones de los pobladores ayudaron para que Verónica regresara con nosotros. El cariño que mostraron por ella fue grande. Me llamaron árbitros y amigos de todo Honduras, Centroamérica, México, Canadá y Estados Unidos, esto no tiene precio. Me han demostrado que nos quieren mucho”.
Argelio Sabillón
Así opina
“Los secuestradores me llamaron a mi casa. Me hablaron con mucha tranquilidad, solamente me notificaron que era un secuestro y me dieron la cifra que querían (ocho millones y luego bajaron a millón). Ahora buscan a los blancos más fáciles. La gente de San Pedro Sula y Tegucigalpa está mejor protegida”.
Argelio Sabillón
Las muestras de agradecimiento por el regreso de Veronica Sabillón fueron notables.
La familia Sabillón Caballero no se sintió sola durante el secuestro de Verónica.
Los pobladores de Santa Bárbara y el gremio arbitral de Honduras se unieron a la causa.
“La mayor parte de los árbitros estuvieron conmigo. Eso lo debemos agradecer. Solamente dirigieron en la Liga Nacional para evitarle gastos a los equipos”, expresó Argelio Sabillón.
Sin embargo, los árbitros siempre mostraron sus muestras de agradecimiento.
Durante los partidos portaban pancartas que decían: “Queremos que regrese Verónica” o “Verónica: La filial de arbitraje agradece a Dios tu regreso a casa”.
Se realizaron vigilias, colectas de dinero y marchas de los estudiantes del Centro Politécnico del Norte. Honduras se conmovió con el secuestro de esta joven estudiante.