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Tres hermanitas se calcinan en Honduras

  • Actualizado: 31 diciembre 2008 /

La aldea Llanos de la Cruz está de luto por la muerte de tres hermanitas que se calcinaron al incendiarse su casa. Las infortunadas niñas estaban dormidas cuando se desató el incendio. E

La aldea Llanos de la Cruz, Honduras está de luto por la muerte de tres hermanitas que se calcinaron al incendiarse su casa. Las infortunadas niñas estaban dormidas cuando se desató el incendio. El siniestro inició en el cuarto donde dormían las pequeñas.

Una candela que dejaron encendida fue la causa de la tragedia en que murieron las hermanitas Fanny Beatriz, 6, Edma Yolany, 5, y Olga Maricela Meza Hernández, de cuatro.

El hecho se suscitó en dicha aldea el lunes a las ocho de la noche cuando la familia Meza Hernandez dormía. Según el informe de la Policía, las menores dormían en un cuarto. Fanny y Edma descansaban en una cama y Olguita, como la llamaban sus padres, estaba en otra junto a sus hermanitas.

El jefe de la Policía, Ricardo Murillo Matute, dijo que ellos y el Cuerpo de Bomberos fueron informados hora y media después del incendio.
“En esos lugares acostumbran a mantener las candelas encendidas dentro de los cuartos y el problema es que las casas son de adobe y madera y por eso con facilidad se propaga el fuego”, dijo el oficial.

Versiones

Murillo indicó que en otro cuarto dormía Roger Eduardo Meza, 10, hermano de las víctimas, a quien su padre salvó. Para los elementos del Cuerpo de Bomberos y los agentes de la Policía de Investigación fue difícil hacer el reconocimiento de los cuerpos de las niñas.
Los agentes dijeron que dos de los cuerpecitos estaban juntos y el otro casi a la par.

Las tejas de la casa y los vestigios de madera cubrieron los restos, que quedaron irreconocibles. “Varias horas después, la madre de las niñas dijo de quién era cada cuerpo porque fue la última que las vio en la posición en que estaban durmiendo”, dijo un vecino.

Lo perdieron todo
Francisco Meza Domínguez, progenitor de las víctimas, mencionó que en el incendio perdió siete camas, unas guitarras que utilizaba con un grupo de hermanos de la iglesia evangélica a la que asiste y toda la ropa de sus otros hijos y su cónyuge. “Cuando llegué a la casa, las llamas ya habían botado hasta las puertas. Pude entrar y salvar a mi hijo mayor, pero al cuarto de las niñas no pude meterme. Sólo escuché un grito de mis hijas dentro de su habitación”, relató Meza.

Aseveró que su esposa María Hernández, que acostumbraba dormir con sus hijas, se encontraba en el patio metiendo una ropa porque iba a llover y cargaba a otro hijo de apenas dos meses de nacido.

“No le echo la culpa a ella ni a nadie, pues esto fue una desgracia que no le deseo a nadie. Yo andaba terminando de regar agua en unos cultivos”, señaló.

Sepelio
El velatorio de los restos de las hermanitas se llevó a cabo en una iglesia de la comunidad ayer a las nueve de la mañana y el entierro fue en el cementerio de La Esperanza a las tres de la tarde.

Los cuerpos fueron sepultados en un solo ataúd porque quedaron calcinados. Los padres manifestaron que las pequeñas nunca les daban problemas y que su risa alegraba el hogar. “Siempre encontraba a mis hijas riéndose y eran cariñosas. Todo lo dejo en las manos de Dios y aprovecho para aconsejar a todos los padres de familia que les den prioridad a sus hijos porque muchas veces los descuidamos por el trabajo. Más que vestirlos y darles de comer, tenemos que atenderlos con amor. Esto me ha servido de experiencia”, expresó Francisco Meza.

Alabanzas

Fanny acababa de pasar el primer grado en la escuela Fraternidad de La Esperanza y Edma estaba en el kínder.
Los cuerpos de las niñas fueron despedidos con alabanzas en medio del dolor y la consternación de los pobladores de la aldea.