San Pedro Sula, Honduras. Marco Antonio Ávila Castellanos, alias El Teniente, fue remitido a prisión por el secuestro y asesinato de Ricardo Ernesto Maduro Andreu, hijo del expresidente Ricardo Maduro Joest (2002-2006).
Ávila fue capturado el sábado 17 de octubre, 29 años después del hecho en el que murió el joven Maduro Andreu, quien tenía 25 años cuando fue asesinado, el 23 de abril de 1997.
Los informes de la Policía establecen que Ávila Castellanos, de 68 años, era el músculo logístico, táctico y de planificación de la banda de los Padilla Bustillo, la que en los años noventa era una organización criminal vinculada con numerosos secuestros.
El imputado fue miembro del Agrupamiento Táctico Especial de las Fuerzas Armadas (FF AA). Ávila Castellanos primero fue sargento y después ascendió a subteniente.
También perteneció a las Tropas Especializadas en Selvas y Operaciones Nocturnas (Tesón), consideradas un cuerpo de élite y uno de los cursos de mayor exigencia física, mental y táctica de la institución castrense. Además, recibió formación en lucha antiguerrillera urbana y de montaña.
El secuestro
Ricardo Maduro Andreu fue secuestrado el 23 de abril de 1997 por la banda de los Padilla Bustillo cuando se conducía en su automóvil con su motorista rumbo a su casa. El vehículo del hijo del expresidente fue interceptado por varios individuos en una calle de la colonia Juan Lindo, sector noroeste de San Pedro Sula.
El plan de la organización criminal era secuestrar al joven empresario Maduro Andreu y no matarlo. Sin embargo, el plan falló porque, durante el ataque, Maduro Andreu recibió un disparo al ser confundido con su motorista.
Según las averiguaciones de la Policía en aquel entonces, la confusión se produjo porque el chofer era quien normalmente conducía el automóvil, pero ese día Maduro Andreu decidió manejarlo.
Los secuestradores se llevaron al joven herido y comenzaron a exigir a su familia tres millones de lempiras a cambio de su liberación. Ricardo Maduro Andreu murió horas después de permanecer cautivo. Su cuerpo fue abandonado en unos potreros del sector de Ticamaya.
Vuelve a prisión
Marco Antonio Ávila Castellanos había sido dejado en libertad. Durante la audiencia ad hoc desarrollada el sábado, la jueza que conoce el caso le recordó al encausado que el 12 de septiembre de 1997 se le había recibido la declaración indagatoria y se había decretado auto de prisión.
La juzgadora resolvió mantener esa medida y ordenó su traslado al presidio de El Progreso.
Al concedérsele la palabra, el imputado manifestó: “Para esa fecha, de haberse seguido el proceso, el caso habría continuado. No es problema mío que se hayan olvidado del caso; desde ese momento esto ya me cae de sorpresa”.
Por su parte, el fiscal a cargo del caso aclaró que el auto de prisión es una medida que está firme y que la liberación de Ávila Castellanos fue producto de un error administrativo relacionado con otro proceso.
Añadió que, para dar continuidad a la causa, el imputado debe ser internado en el centro penitenciario y ponerse en conocimiento de este la existencia del auto de prisión.
La audiencia para elevar la causa a la etapa de plenario fue programada por la jueza para el martes 20 octubre a las 10:00 am.