Una vivienda de madera se incendió este lunes en el barrio Casamata de Tegucigalpa. Por la oportuna intervención del Cuerpo de Bomberos se evitó que más casas fueran consumidas por las llamas.
La vivienda era propiedad de Ramón Flores, 76, y Petrona Cantarero, 72, quienes le alquilaban la casa a su yerno Joaquín Reyes, 23, y su hija, quienes vivían con sus tres hijos, todos ellos menores de edad.
Según un informe preliminar, al parecer una de las niñas estaba jugando con una caja de fósforos. Aunque según relataron las autoridades a la radio nacional, se está a la espera de los resultados de la investigación.
No se reportaron heridos en el siniestro. Las otras casas que se evitó fueran devoradas por las llamas, son propiedad del mismo matrimonio.