Por ser una novia distinta a otras, Karla Vanessa llegó ataviada en un vestido rojo escarlata a la fiesta de su boda con su prometido Gabriel Altamirano.
Ha sido el enlace matrimonial que más revuelo ha causado en la tranquila ciudad de La Paz por tratarse de la primera unión entre homosexuales que se celebra en Honduras, aunque se haya hecho fuera del marco de la ley.
Previamente habían circulado tarjetas elaboradas con fino papel mantequilla, adornadas con un listón rojo, en las que destacaba con letras doradas: enlace Altamirano-Osegueda, Gabriel y Vanessa.
La fiesta se realizó en una casa particular del barrio La Concepción más conocido como El Berrinche, pese a la prohibición del gobernador departamental Rubén Raudales Rubio, quien estaba al tanto que se trataba de una boda gay y no de un cumpleaños como aseguró el solicitante del permiso.
“Había mucha expectativa porque los contrayentes estaban identificados como homosexuales y nosotros no podíamos autorizar un acto así porque la constitución prohíbe la unión entre personas del mismo sexo”, expresó el funcionario.
El himno de la noche
Carlos Enrique Osegueda, nombre verdadero de Karla Vanessa, incluso había sostenido un altercado con el director de Justicia Municipal, Michale Cruz, porque acatando órdenes del gobernador, éste se negó a autorizar el permiso para la fiesta.
“Se presentó con una cédula de identidad pidiendo permiso para una fiesta de cumpleaños, pero como ya teníamos conocimiento que se trataba de la supuesta boda, se lo negamos”, explicó Cruz.
La celebración se llevó a cabo el pasado sábado a puertas cerradas con la asistencia de un selecto grupo de invitados que brindaron con champán por la felicidad de los novios envueltos en los sonidos de la melodía Lady and red (dama de rojo), según testigos.
Fue como el himno de esa noche lluviosa, pues la novia la pedía una y otra vez, incluso fue la que bailaron los contrayentes en vez del vals, según dijo el disyokey, Moisés Suazo, contratado para amenizar la fiesta.
Los apartados
Indicó que se trató de un casamiento informal, ya que fue uno de los invitados quien presidió la ceremonia y al final dijo: el novio puede besar a la novia.
Los asistentes llevaron a la pareja, regalos del almacén El Compadre, donde “la novia” había hecho con antelación los apartados consistentes en artículos para el hogar y uno especial “para ella”: un fino estuche de maquillaje, confirmó una empleada del negocio.
“Las muestras de cariño las encontrará en almacenes El Compradre”, decía al final la tarjeta de invitación que recibieron sólo los más allegados a Carlos Enrique Osegueda, quien es un conocido estilista de La Paz.
Inicialmente se había dicho que “Karla Vanessa” se casaría con un puertorriqueño, pero que como éste no se presentó, decidió sustituirlo por Gabriel Altamirano, quien vive en la capital y por lo tanto no se ha visto después de la boda.
Vecinos de La Paz califican a Osegueda como una persona muy trabajadora, quien ha puesto su talento al servicio de la comunidad, como por ejemplo, entrenando y preparando a las palillonas de algunos centros educativos.
Empleados del almacén El Compadre dijeron que en la pasada temporada de Navidad estuvo trabajando como dependiente en este negocio y que tal vez por eso lo escogió con confianza para los apartados de su boda.
Un amigo del estilista confirmó que él tomó videos y fotografías de la boda, pero que por tratarse de un evento privado no se los cedería a ningún medio de comunicación.
No hubo tal boda, sino una fiesta de cumpleaños, dice estilista
“La boda es un invento de la gente, lo que celebré fue mi cumpleaños, aunque tengo mucho tiempo de tener pareja”, dijo aquí el estilista Carlos Enrique Osegueda.
Mostró su cédula de identidad para demostrar que el pasado 10 de julio estaba celebrando 30 años, y que por tal razón hizo la fiesta un día anterior con sus más cercanos amigos.
En cuanto a las caras tarjetas de invitación que circularon antes de la boda, manifestó: “De repente no sé de dónde salió esa dichosa tarjeta, yo estoy buscando una explicación de quién hizo la tarjeta, incluso ese apellido Altamirano de dónde salió, es algo que no entiendo”.
Aceptó que usa el nombre de Karla Vanessa como “nombre artístico de gay”, pero que fue utilizado en la tarjeta para perjudicarlo, pues la unión de dos personas del mismo sexo es prohibida por la ley.
“Incluso quisiera disculparme con el abogado Camilo Alvarado porque lo involucran en ese tipo de actos, diciendo que él me ayudó a casarme, pero él nunca estuvo allí ni se prestaría para un acto ilícito.
Dijo que en efecto tiene pareja en Tegucigalpa que se llama Francisco Gonzales, pero que éste no asistió a la fiesta de cumpleaños porque están enojados.
Sin embargo, si las leyes lo permitieran y las circunstancias se presentaran, se casaría con él o en todo caso lo haría en otro país donde el matrimonio entre homosexuales es permitido.