El empresario de la industria del plástico, Eduardo Moya, de 70 años, fue encontrado asesinado la madrugada de ayer, doce días después de estar secuestrado.
La muerte de Moya habría sido en represalia porque supuestamente se negaron a pagar el rescate por su liberación.
Esa tesis la maneja la Policía por un mensaje que los plagiarios dejaron escrito en una cartulina junto al cadáver.
El mensaje dice: 'Para que paguen lo que piden los secuestradores y no interfiera la policía, perros basuras, esto pasa por no pagar'.
El infortunado empresario vino a Honduras en 1965 a trabajar como obrero en la compañía Polymer, una fábrica de productos plásticos subsidiaria de la multinacional bananera Tela Railroad Company.
Desde su llegada al país, Moya se granjeó el cariño y el respeto de sus compañeros de labor y sus jefes. Poco a poco fue escalando posiciones en la empresa hasta llegar a ser gerente general de la división llamada Polyfilamentos y Hondufibras, productora de sacos. Moya, además se ganó el respeto de los obreros por su permanente apoyo en el logro de conquistas económicas y sociales. Mario Sánchez, amigo del ahora occiso y de origen colombiano, dijo que Moya era una persona entusiasta, progresista, solidaria y deportista. A Moya le sobreviven su esposa, también ecuatoriana y sus tres hijos. Cuando el ecuatoriano se retiró de Polymer fundó, con otros socios, la empresa de plástico Gamoz.
Después se retiró de esa empresa y fundó Plásticos Vanguardia de la que era su presidente al momento de su trágica muerte.
Moya era muy apreciado en los círculos empresariales. En la Fiscalía se informó que sus parientes no denunciaron el secuestro.
El portavoz policial Víctor López dijo que manejan la tesis que la familia del victimado habría pagado rescate y que una parte de la banda no le entregó la cantidad que le correspondía a sus otros compinches, quienes aparentemente cobraban otra cantidad y no se las pagaron.
La víctima
Eduardo Moya tenía 70 años y era originario de Ecuador, vino al país en 1965. Después de trabajar como obrero en una fábrica de plásticos fundó su propia empresa de ese mismo rubro.