La vida de la familia Ramos estuvo completamente opacada por una terrible angustia: su hijo de cinco años, José Edgardo Ramos Orellana, había sido raptado siete días atrás y no tenían información alguna de su paradero.
Hoy, Josecito está en los brazos de su madre gracias a las acciones policiales efectuadas tras informaciones de los vecinos, quienes ubicaban a su raptor en la colonia Dos Mil de Cofradía.
El drama comenzó el miércoles 26 de agosto en la Placita La Doña, entre 3 calle y 4 avenida del barrio Concepción, a unas dos cuadras de la famosa parada de buses de Maheco.
Jenny Lisseth Orellana Andrade, madre de Josecito, pasó los días más angustiosos de su vida y con lágrimas corriendo por las mejillas indicaba que “nunca había tenido problemas con nadie”, por lo que no entendía la razón de su tragedia.
Hacía unos seis meses, ella comenzó a elaborar almuerzos en un local de la Placita La Doña y ese miércoles, como de costumbre, salió a dejar las comidas encargadas en los alrededores del barrio y dejó al niño jugando en la plaza con otros menores, pues ese día no había acudido al kínder.
Cuando regresó para darle almuerzo a su hijo, se encontró con la sorpresa de que él ya no estaba.
Alarmada, comenzó a preguntarles a los comerciantes de los puestos vecinos si habían visto algo inusual. Estos se sumaron a la búsqueda del niño. Algunos indicaron que habían visto a un zapatero ambulante en los alrededores y presuntamente este era el responsable de raptar al menor, pues “ya lo habían visto platicando con él en ocasiones anteriores”.
Según la agobiada madre, nadie se había puesto en contacto con ellos para pedirles rescate o expresar algo. Pero no se rindieron; al contrario, se esforzaron, pues acudieron a diversos medios de comunicación y pegaron afiches en todas las calles posibles para encontrar a su hijo.
Reacción
Tras los esfuerzos de sus padres y el apoyo de los medios, unos vecinos de la colonia Dos Mil, Cofradía, denunciaron el martes primero de septiembre que habían visto al niño en esa zona.
La Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina) rápidamente organizó en la madrugada del siguiente día un operativo para allanar la zona y dar con el niño.
Fue así que tras horas de búsqueda el pequeño fue localizado en el parque de Cofradía en compañía de Darwin Adelzo Quiroz Zamora, quien en el momento de la captura dijo que había raptado al infante porque había sido obligado y amenazado por un hombre.
La tormenta y el dolor de la desesperación han pasado y ahora la alegría ha retornado a la casa de la familia que ya disfruta del pequeño José.
Es un niño muy inteligente y la “luz de la casa”, pues con su gracia y sus sonrisas ilumina a todos los miembros de su hogar. Sus padres son de escasos recursos económicos. Para subsistir cada día, la madre vende comida desde hace varios años y el padre ha sido chef en restaurantes durante mucho tiempo.
Este año, Josecito ha comenzado sus estudios en un kínder en la colonia Lomas del Carmen, donde vive con sus progenitores y su único hermano Andy Yareth Orellana (9), quien es muy unido a Josecito y acostumbran jugar por las tardes luego de volver de la escuela. Su padre José Ramos da gracias a Dios porque volvió a ver a su amado hijo, ya que el día que lo raptaron estaba laborando como chef cuando recibió la triste noticia.
Él indica que durante todos esos días no pudo dormir pensando dónde estaría su hijo menor y con nostalgia recordaba las veces que regresaba del trabajo y se ponía a jugar con él. Ahora que ha retornado no se separarán y le ayudará en todo para que pueda salir adelante y recuerde que su familia luchó por recuperarlo incluso cuando todo se volvió oscuro.