'Yo lo entregué enterito ¿Por qué no me dan la otra parte de su cuerpo?', exclamó Lidia Castellón, madre del subinspector de la Policía Nacional, Cristian Ramón Castellón Espinoza, al recibir el cádaver decapitado de su hijo en la morgue de Tegucigalpa.
Hasta el momento las autoridades siguen buscando la cabeza en las zonas montañosas de Olancho. El jueves pasado fue encontrado el cuerpo supuestamente decapitato por miembros de la banda de asaltantes 'Los Guifarro', a los que se enfrentó en un operativo en Cuyamel en el departamento de Olancho. Según los primeros dictámenes forenses el subinspector fue víctima de tortura y mutilaciones.
La madre narró a la radio nacional que uno de los sueños de Cristian era guardarse como policía por eso lo apoyó hasta alcanzar su sueño. Castellón Espinoza deja una hija de cuatro años que no pudo visitar el Día del Niño, 10 de septiembre. Él anhelaba llevarle una bicicleta y llevarla a comer, pero eso no sucedió afirmó su madre entre lágrimas.
'¡Que trabajen los Derechos Humanos! Será que la policía está sólo para los delincuentes', afirmó la madre de Castellón, quien afirmó que no había recibido notas del duelo de las autoridades.
El cádaver del subinspector será velado en las oficinas del escuadrón Cobra en Tegucigalpa. Según el observatorio de estadísticas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, durante este 2008 hasta la fecha unos 54 policías han sido asesinados de forma violenta.
Investigación
La directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en Tegucigalpa, Julieta Castellanos, afirmó que han registrado unos 54 muertes hasta la fecha de policías en diferentes departamentos del territorio hondureño.
La socióloga afirmó a la radio nacional que los policías son un blanco del crimen organizado y algunos son reclutados por éste. Castellanos señaló que las instituciones operadoras de justicia deben de inspeccionar su desempeño y realizarle auditorías periódicas.
Sigue búsqueda de asesinos
Infructuosa ha resultado la intensa búsqueda de los autores de la decapitación de un oficial de policía y presuntos contactos de las Farc, que realizan agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, Policía Nacional y del Ejército desde el fin de semana.
La comunidad de Agua Caliente de Cuyamel, en Olancho, lugar del asesinato, ha sido inspeccionada por el cuerpo de agentes; pero no se ha obtenido ningún resultado. 'Nada, no hemos encontrado nada', dijo Héctor Iván Mejía, vocero de la Secretaría de Seguridad.
Decapitado
El jueves pasado fue encontrado el cuerpo sin cabeza de Castellón Espinoza, subinspector del la Policía Nacional, supuestamente decapidato por miembros de la banda de asaltantes 'Los Guifarro', a los que se enfrentó en un operativo en Cuyamel.
La Policía ya capturó a cuatro hombre y una mujer, sospechosos del acto criminal, y que integrarían esta banda: Noé Alberto Cruz García, Marlon Noé Ruiz, Omar Ruiz Guifarro y Eli Teodora Ruiz Guifarro.
En esta acción policial también se decomisó un pertrecho militar que sería parte de un lote que 'Los Guifarro' intercambiarían por droga con miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc.
Apoyo internacional
La DEA muestra interés en sumarse a la búsqueda de 'Los Guifarro'.
Helicópteros Chinook y otros especiales para búsqueda fueron desplazados a este sector de Olancho por parte de la agencia antinarcóticos.
El movimiento de los helicópteros y de los investigadores ha sido constante, lo que ha generado expectativa y temor entre los pobladores de Cuyamel y lugares aledaños.
El hermetismo ha reinado entre los participantes de este operativo y si algún resultado se ha obtenido, se oculta.'Avanzamos en el terreno para reducir el espacio de estas personas', expresó Héctor Iván Mejía. 'Posiblemente hoy -ayer- o mañana -hoy- tengamos resultados positivos' , confió el oficial.
Según una fuente policial consultada, a Cristian Castellón le habrían tendido una trampa para asesinarlo.El oficial estaba asignado a Catacamas, pero se le envió a dirigir el operativo a Cuyamel.
Castillo habría recibido la llamada de un superior suyo para amenazarlo de que no se metiera con unos traficantes de madera porque si no, lo pagaría muy caro.
Angustia
Hincados frente a un altar donde se exponen fotografías en vida del subinspector Cristian Castellón estaban ayer vecinos y familiares en una casa de la colonia El Carrizal de Comayagüela, propiedad de unas de las hermanas del occiso.
El inmueble se ha convertido en un santuario de oración a Dios por la muerte de su familiar.Dolor, desesperación e incertidumbre reinan en esta residencia por la terrible muerte de Castellón y no tener un cuerpo sobre el cual llorar.
Medicina Forense ha dicho a los familiares del occiso que si no encuentran la cabeza del policía así entregarán sus restos.'Yo le pido a la Policía que investigue porque está un poco rara esa situación.
Lo que nos extraña es que él iba al mando del pelotón y sólo él aparece muerto', dijo María Castellón, hermana de Cristian.