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Dos días antes de morir, taxista cumplió sueño de graduar a su hija

  • Actualizado: 12 diciembre 2014 /

Jesús Enrique Aguiriano falleció tras ser embestido por una camioneta cuando estaba estacionado frente al parque central de San Pedro Sula.

San Pedro Sula, Honduras.

El miércoles que fue el último día que estuvo en su casa, el taxista Jesús Enrique Aguiriano Paz se despidió de sus hijos bromeando sin imaginarse que horas más tarde el destino le jugaría una mala pasada al morir dentro de su carro que estaba estacionado y que fue embestido por una camioneta conducida por un individuo que andaba borracho, según confirmó la Policía.

Aguiriano fue descrito por sus parientes como un hombre que siempre estaba dispuesto a ayudar a las personas y responsable con sus obligaciones en el hogar. Tenía 20 años de trabajar como taxista.

“Él trabajaba para lo de la casa y todo el dinero que hacía lo ponía a disposición de sus hijos. Mi papá era jovial, siempre bromeaba, pero también tenía sus ratos malos por su enfermedad de asma, pero más que todo pasaba tranquilo”, dijo su hijo Néstor Eduardo Rodríguez.

Refirió que uno de los más grandes sueños de su progenitor era graduar a sus hijas y lo logró. “Dos días antes de su muerte graduó a la última de sus hijas: Fabiola Aguiriano, en la carrera de Mercadotecnia, y ese era uno de sus mayores deseos. Él se fue satisfecho porque la miró graduarse y ella ya tiene empleo”, expresó Rodríguez. Aguiriano solía salir de su casa a trabajar entre las cuatro y las seis de la tarde porque solo trabajaba de noche y más que todo con clientes abonados.

Foto: La Prensa

Así quedó el taxi en el que andaba la víctima.
La hora acostumbrada de regresar a su casa era las 6:00 am.

Rodríguez indicó que el miércoles que fue el último día que vieron a su papá antes de marcharse estuvo bromeando con ellos y le pidió a él que le lavara el taxi. Pese a que andaba un poco mal del pecho por el asma que padecía, se fue siempre a trabajar. Manifestó que el mal tiempo fue lo que en parte provocó que muriera, pues él siempre se bajaba del taxi mientras estaba estacionado en el punto frente al Hotel Sula; pero ese día por la lluvia no se salió del automóvil.

“Siempre que él se iba se encomendaba a Dios y nos decía que nos portáramos bien y cualquier cosa que pase me llaman”, expresó Rodríguez.

Antes de salir, Aguiriano siempre oraba dentro del taxi en el cual murió.