03/06/2026
12:00 PM

Detallan registro de llamadas en expediente del periodista Aníbal Barrow

  • Actualizado: 29 julio 2013 /

El periodista no quería ir al estadio Olímpico a reunirse con el político.

El voluminoso expediente de cuatro tomos que contiene las investigaciones, testimonios y presuntas evidencias del rapto y al móvil de Barrow y siete del periodista al político.

Ese lunes 24 de junio, el día de Barrow comenzó en Tegucigalpa cuando tomó un café con un amigo en un hotel de la ciudad, poco después de las seis de la mañana.

El periodista estaba en la capital, adonde se había quedado el fin de semana. Ya se preparaba para viajar a San Pedro Sula porque tenía una reunión con este político -de quien comentó que no conocía- que le había ofrecido un negocio de publicidad, según relatos de sus familiares.

A las 8:30 de la mañana recibió una llamada para confirmar el encuentro y poco después Barrow abordó el bus con destino a esta ciudad. Aproximadamente a la 1:20 de la tarde llegó a la Gran Central Metropolitana de San Pedro Sula, adonde lo llegó a traer su conductor en una camioneta Honda CRV color gris, acompañado de dos familiares del periodista, su hijo y nuera.

El último recorrido

Barrow subió al vehículo y le dijo a su conductor que lo llevara a la Universidad Nacional -adonde era catedrático-, pues necesitaba firmar el libro de asistencia para confirmar su presencia, donde más tarde iría a impartir clases de matemáticas.

Tras hacer su diligencia se dirigió en el auto a dejar su equipaje a su apartamento en la residencial Potosí, en el noroeste de San Pedro Sula. El conductor llevó a Barrow y sus parientes hasta el lugar, al que llegaron cuando aún faltaban minutos para las 2:00 pm.

Para esa hora, Barrow ya había comentado que tenía pactado verse con una persona cerca del estadio Olímpico para hacer un negocio de publicidad, un contrato aparentemente por 10,000 lempiras.

Desde que el periodista llegó a San Pedro dijo que no quería que la reunión fuera en las cercanías del Olímpico, al punto que expresó que “ahí es peligroso” e indicó que sería mejor que la cita fuera en otra parte, de acuerdo con testimonios del expediente.

Salió de su apartamento casi a las 2:20 pm acompañado de su nuera, nieto y conductor, quien los llevó al sector del Olímpico.

Se trasladaron por la 33 calle hasta llegar al semáforo que está justo antes de llegar al estadio. Tuvieron que detenerse momentáneamente, pues la luz del semáforo estaba en rojo.

En el lugar había una colisión entre dos rastras, lo que llamó la atención de Barrow y todos los que lo acompañaban.

La luz del semáforo pasó a verde y avanzaron en la camioneta hacia una calle de tierra junto al estadio.

Ahí ya esperaba a Barrow la persona con la que había acordado encontrarse y Barrow se bajó de su carro para hablar con él. Los familiares y el conductor de Barrow se quedaron en el vehículo.

El rapto

Según uno de los testimonios, Barrow y su contacto apenas conversaron unos 10 minutos cuando un turismo color verde claro Kia Spectra se estacionó y de él se bajaron tres sujetos.

El individuo que conducía el turismo se dirigió hacia el carro en el que estaba el conductor y la familia de Barrow, abrió la puerta de esa camioneta y encañonó al chofer, lo desplazó del asiento del timón y le quitó el celular.

El conductor era amenazado constantemente por el delincuente que lo encañonó.

“Correte para allá, hijo de puta, no vayas a intentar nada”, le decía el criminal al motorista de Barrow y también le advertía: “No vayas a intentar nada, si no aquí nomás los quebramos”.

Los otros dos sujetos que se bajaron de la parte de atrás del Kia, pasaron al lado del auto en que estaban el conductor y la familia de Barrow, y se encargaron de someter a Aníbal, a quien llevaron a su propio auto en el que estaban los parientes y el conductor del periodista.

Los tres criminales que llegaron en el turismo verde se llevaron en el carro de Barrow al periodista, a los dos familiares de este y a su chofer.

Según la versión de otro testigo protegido -identificado por las autoridades como AB-08-07-2013-, fueron José Hernán Díaz Mejía (44) alias el Choco, el Chele y otro apodado el Niño, los tres presuntos miembros de la banda que iban en el carro de Barrow y llevaban secuestradas a las cuatro personas.

El mismo testigo protegido además afirmó que ellos son parte de la banda del Gordo, cuyo verdadero nombre es Héctor Noel Baquedano Galindo.

Según la declaración del testigo protegido, la cual está en el expediente 909-13, la banda de sicarios encargada de matar a Aníbal Barrow recibió un pago de 400 mil lempiras por asesinar al periodista.

Los delincuentes tomaron la 33 calle e iban hablando por teléfono y preguntando qué camino debían seguir, lo que al parecer no tenían bien planificado, pues uno expresó que “por ahí no, porque siempre están los zanates (policías)”.

Al estar cerca de la colonia Miguel Ángel Pavón, el criminal que conducía la camoineta “giró hacia la izquierda hasta llegar a la entrada de la colonia Rivera Hernández y luego el que conducía le preguntó al que iba atrás: “¿revistaste bien a este viejo (Barrow)?”

Fue entonces que el Chele registró a Aníbal y le quitaron dos celulares BlackBerry y encontraron un arma de fuego en un morral que él tenía “una pistola 40 milímetros, niquelada”, dijo uno de los testigos.

Al hallar el arma, el Chele le dijo a otro de los delincuentes: “Mirá que verga de pistola anda este viejo (Barrow)” y luego se dirigió al periodista y le expresó “Con esta nos querías matar”.

Atemorizado, Aníbal le trató de explicar que el arma no le pertenecía, pues era del medio en el que trabajaba, y que ni siquiera podía disparar.

Los sicarios dirigieron el automóvil hacia la colonia Buenos Aires, parte del sector Planeta. Al conducirse por esa zona, una camioneta Mitsubishi blanca se les adelantó.

Después pasaron por enfrente del bulevar de La Lima, sitio en el que según uno de los testigos “observaron una motorizada de la Policía y bajaron la velocidad”. Según el expediente, los integrantes de la banda del Gordo que llevaban a las cuatro personas siguieron hasta el desvío a El Porvenir, San Manuel.

Ahí los delincuentes recibieron instrucciones de bajar a los dos parientes de Barrow y a su conductor.

“Cuidadito miran para atrás porque los voy a quebrar”, los amenazó uno de los matones a los parientes y al chofer cuando estos ya estaban fuera del vehículo en que los llevaban raptados.

El asesinato

Tomaron un desvío hacia Dos Caminos y durante el trayecto -en medio de una ruta entre las cañeras- fue que recibieron una nueva llamada para confirmarles una orden que ya les habían dado antes: “Mátenlo y lo desaparecen”, asegura el resumen de hechos en el expediente.

El relato de un testigo protegido indica que el Chele le disparó por detrás a Barrow y le pegó en la cabeza con un arma nueve milímetros que el Chele andaba, pero el periodista no murió con el primer disparo, por lo que el Niño le dio otro disparo en la cabeza con la pistola 40 milímetros que tenía.

El testigo además aseguró que a Barrow “lo mataron en una cañera de Dos Caminos y adentro del vehículo del periodista y luego dejaron la camioneta abandonada en las cañeras y a él (Barrow) lo metieron en bolsas y lo llevaron en el Kia gris oscuro que camina (conduce) Héctor, el Gordo”.

El testigo protegido indicó que se llevaron a Barrow a una zona más adentrada en el camino entre las cañeras y lo quisieron quemar, pero al ver que el cadáver del periodista no se quemaba rápido, los sicarios lo desmembraron usando machete, cortándolo en seis pedazos, y lo fueron a tirar a unas posas de Siboney, Dos Caminos, Villanueva, Cortés, pues los pobladores del lugar afirman que ahí hay dos caimanes y los sicarios pensaron que estos animales se comerían los restos de Barrow.

Fue 16 días después que las autoridades encontraron el cadáver y un día después del hallazgo confirmaron públicamente el asesinato del periodista Aníbal Barrow.

Aún buscan a cuatro presuntos implicados

Tras el rapto y asesinato del periodista Aníbal Barrow, las autoridades lograron capturar a cuatro personas presuntamente implicadas en el crimen.

Las personas arrestadas son Gustavo Armando Durán Banegas (23), Delmer Donael Durán Banegas (21), José Hernán Díaz Mejía (44) alias el Choco y su compañera de hogar Ibis Laurent Lara Pereira (24).

Estas cuatro personas ya enfrentaron su audiencia inicial, en la cual un juzgado les dictó auto de prisión.

Luego de ser enviados a la cárcel, las autoridades decidieron que por la magnitud del caso, los capturados fueran aislados de los demás reclusos. Pero a pesar de este importante avance en las investigaciones y pasos para resolver el caso definitivamente, hay cuatro supuestos implicados en el secuestro y asesinato de Barrow que continúan prófugos, según la policía. Estas personas son Héctor Noel Baquedano Galindo, alias el Gordo (28), Denis Omar Ramírez Martínez, alias el Diablo (25), Ever Nathanael Mendoza Contreras (24) y un menor de edad.

Roberto Ramírez Aldana, coordinador de fiscales, fue quien dio a conocer la identidad de los fugitivos y puso a disposición de la ciudadanía el número de celular 96794514 para que cualquier persona que posea información sobre el paradero de los delincuentes la dé a las autoridades. “La identidad de quien nos brinde cualquier pista sobre estas personas que son buscadas se mantendrá en total confidencialidad”, dijo Aldana.

Además a quien dé información será entregada una recompensa.

Las cuatro personas capturadas y los cuatro fugitivos son considerados actores materiales del rapto y asesinato contra Barrow, es decir, ejecutores del hecho criminal. Sin embargo, las autoridades hasta ahora no han dicho tener información sobre la identidad de quién podría ser el autor intelectual del crimen.

PERFIL

Aníbal Barrow era periodista e ingeniero agrónomo. También se desempeñaba como catedrático de matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula.

Adiós

El periodista hondureño Aníbal Barrow fue velado y sepultado en San Pedro Sula.

Captura

Los cuatro capturados hasta ahora por el crimen contra Barrow fueron arrestados el viernes 5 de julio pasado.