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Un comando élite asesinó a hijo de Pepe Lobo y a otros tres jóvenes en Tegucigalpa

  • 14 julio 2022 / 23:09 PM /

Mostrando técnica, los sicarios se bajaron, los sacaron del vehículo y asesinaron a las cuatro víctimas en la salida del estacionamiento de un edificio del bulevar Morazán.

Tegucigalpa

Una noche de ocio terminó en una masacre más. Saíd Omar Lobo Bonilla, hijo de Porfirio Lobo Sosa, expresidente de Honduras, fue asesinado junto con otros tres jóvenes en la madrugada de ayer, cuando salían de una discoteca en Tegucigalpa.

Seis individuos, con fusiles de asalto, vestidos con indumentaria falsa de la Fuerza Nacional Antimaras y Pandillas (FNAMP) bajaron a los jóvenes de tres carros de lujo, incluyendo a Saíd Lobo, de 23 años, y los asesinaron.

El resto de los fallecidos fueron identificados como Luis Zelaya, pariente de Romeo Vásquez Velásquez, otrora jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas; Salomón Vásquez, hijo de un militar retirado, y Norlan Rivera, conductor y guardaespaldas de Lobo Bonilla.

Puede leer: “A mi otro hijo no le pasó nada porque él venía manejando en otro carro”: Pepe Lobo

El episodio, que duró solamente 106 segundos, fue una operación relámpago y, según analistas, fue ejecutado por personas con entrenamiento.

Un video de las cámaras de seguridad del edificio torre Morazán, en donde está ubicada la discoteca, mostró cómo segundos después de las 2:00 am unos hombres armados (que iban en un “pick up” color negro y marca Toyota Hilux) interceptan a los jóvenes en la salida del recinto.

Un comando élite asesinó a hijo de Pepe Lobo y a otros tres jóvenes en Tegucigalpa

Normalidad interrumpida

Las víctimas, así como sus amigos sobrevivientes, habían estado en una discoteca desde las 8:00 pm del miércoles hasta las 2:00 am de ayer debido a que la alcaldía capitalina establece esa hora como el límite para los negocios de operan en horario nocturno.

Hasta antes de la matanza todo estaba en una aparente tranquilidad: un grupo de personas estaban sentadas en una gradas del edificio ubicado en el bulevar Morazán, mientras otros platicaban afuera de sus automóviles.Saíd Lobo Bonilla se subió a su camioneta color negra, marca Lexus, junto con su guardaespaldas Norlan Rivera.

El resto de sus amigos iban atrás de ellos en un “pick up”, abordado por Luis Zelaya, en compañía de otras cuatro personas: dos hombres y dos mujeres.Más atrás estaba un tercer automóvil, en el que se conducía José Vásquez.

Justamente, a las 2 horas, 0 minutos con 30 segundos de la madrugada, el “pick up” en el que iban los asesinos avanzó (en su paso le arrancó el bómper delantero a otro vehículo) al menos cinco metros hasta cruzar en diagonal para impedir la salida del estacionamiento.

Seis hombres descendieron del automóvil y uno quedó a bordo a la espera de que sus compinches regresaran tras ejecutar la operación.

Frente a ellos quedaron las víctimas.Así que cuando los jóvenes estaban a punto de salir, frente a la ventanilla de pago del estacionamiento, los encapuchados lo bajaron a Lobo Bonilla y a su acompañante, Norlan.

Posteriormente hicieron lo mismo con Luis Zelaya y José Vásquez y los pusieron contra la pared, apuntándoles. No se ve cuando les disparan.Los seis sicarios se dan a la fuga segundos más tarde, pero uno de los pistoleros cae herido y un compinche lo auxilia para llevárselo, según se registra a las 2 horas, 1 minuto y 55 segundos.

Amigos

El expresidente Lobo dijo que un motorista de su hijo logró disparar a los agresores. “A mi otro hijo (Luis Lobo) no le pasó nada porque él venía manejando en otro carro”, agregó.Otro de los muertos es sobrino de la esposa del general retirado Romeo Vásquez.

Vásquez dijo que los cuatro jóvenes eran amigos que vivían en el departamento de Olancho y se trasladaron a Tegucigalpa.

Los jóvenes llegaron a la capital para asistir a un concierto en la discoteca sin saber que sería el último de sus vidas.

Esa nueva masacre, que muestra que la violencia golpea sin importar la edad, el sexo o la condición social, sigue aumentando la presión en el gobierno de la presidenta Xiomara Castro.

Según el presidente del no gubernamental Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), Hugo Maldonado, 111 personas han perdido la vida en 20 masacres en lo que va del año en Honduras.

El expresidente Lobo tiene a otro de sus hijos, Fabio, preso condenado a 24 años de cárcel por narcotráfico en Estados Unidos, y su esposa Rosa Bonilla también está presa en una cárcel de mujeres en las afueras de Tegucigalpa por corrupción cuando fungió como primera dama.

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