Al menos cuatro personas murieron en dos semanas por las lluvias torrenciales que azotan a Honduras, informaron las autoridades.
El martes fue rescatado el cuerpo de una reciente víctima fatal, que estaba atorado en un árbol al lado de un riachuelo en la populosa colonia Kennedy de Tegucigalpa, dijo a la AP la vocera de la Comisión Permanente de Contingencias, Ana María Rivera.
Lo identificó como el pintor de automóviles Juan Antonio Castejón, de 54 años. Fue arrastrado el lunes cuando cruzaba por el lugar.
Asimismo, una mujer y su hija se ahogaron hace una semana tras ser arrastradas al cruzar un río que sorpresivamente aumentó de caudal en Puerto Cortés, unos 200 kilómetros al norte de la capital. Fueron identificadas como Isidra Sarmiento, de 34 años, y su hija Karla, de 17.
Rivera reportó la desaparición de Carlos Andrés Mondragón, de 24 años, quien fue arrastrado por las aguas del río Goascorán, en el sur del país y fronterizo con El Salvador.
Los torrenciales aguaceros acompañados por fuertes vientos ocasionaron graves daños como levantamiento de techos, caída de rótulos y, lo más grave, evidenció la vulnerabilidad ante los fenómenos naturales.
Las lluvias han inundado numerosas viviendas y calles en los cuatro puntos cardinales de Honduras.
La época lluviosa en el país, de seis meses, comienza cada año en mayo y concluye en noviembre.
Muerte repentina
La mañana del lunes, durante sus labores cotidianas, jamás se imaginó que ese día iba a ser el último de su vida.
Don Juan se convirtió en la primera víctima de la pertinaz lluvia que azotó por más de una hora la capital la tarde de ese día.
Según Carlos Perdomo, amigo por más de diez años del fallecido, era una persona trabajadora, pero tenía el vicio de ingerir bebidas alcohólicas.
Su vicio lo llevaría literalmente a la muerte, pues Carlos asegura que acostumbraba beber varias veces a la semana.
“A él le gustaba tomarse un par de traguitos, se iba bien temprano a trabajar y regresaba a las seis de la tarde”, afirmó.
Según los vecinos, Juan se encontraba trabajando con su hijo.
Al comenzar la lluvia, su hijo decidió marcharse y don Juan se quedó en el lugar.
La tormenta se hacía más fuerte y, aproximadamente a las dos de la tarde, Castellón se dirigió con balde en mano a sacar agua de una cuneta ubicada en la zona.
Su estado de embriaguez y el lodo lo hicieron perder el equilibrio, resbaló, cayó en la enorme alcantarilla y fue arrastrado por la fuerte corriente.
José Salgado, sargento de bomberos, declaró que recibieron la llamada reportando la desaparición de una persona en la colonia Kennedy.
“A las tres de la tarde comenzamos la búsqueda hasta altas horas de la noche. Regresamos hoy (ayer) en la mañana y encontramos el cuerpo en la colonia Bernardo Dazzy como a eso de las siete de la mañana, cerca de donde cayó la víctima”, declaró Salgado. El cuerpo fue trasladado de inmediato a Medicina Forense para realizarle la autopsia.
Dolor por la pérdida
Juan Castellón tenía una familia numerosa, pues era padre de nueve hijos que residen en la colonia Las Palmas.
El llanto incontrolable invadió a los familiares de la víctima. En Medicina Forense, Marcio Reaños, uno de los hijos, y dos hermanas suyas esperaban el cuerpo de su progenitor.
Los hijos de don Juan manifestaron que jamás imaginaron que la muerte de su padre sería de esa forma.