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5 hombres armados matan a tía de alcalde por ley

  • Actualizado: 10 octubre 2009 /

En medio de gran consternación se dio ayer la noticia de la muerte de una dama de una reconocida familia sampedrana, ultimada por desconocidos en su vivienda del barrio Guamilito.

En medio de gran consternación se dio ayer la noticia de la muerte de una dama de una reconocida familia sampedrana, ultimada por desconocidos en su vivienda del barrio Guamilito. La extinta era la tía del alcalde por ley de San Pedro Sula, Eduardo Bueso.

Presuntamente, la muerte de Olga Bueso Martínez, 88, se debe a una pelea de bienes y herencias dentro de la familia Martínez.

La hoy occisa recibió dos atentados el año pasado; uno el 29 de noviembre y el otro tres días posteriores en los cuales se encontraron las granadas de fragmentación.

El 2 de diciembre de 2008, Olga Bueso puso la denuncia por lo ocurrido en su vivienda y manifestó en esa ocasión que se trataba de una disputa de bienes.

“Tenemos un enemigo por una herencia. Son más de ocho años de pleito que han originado esta situación. Tenemos temor por nuestras vidas. Ya no hay tranquilidad”, manifestó hace unos 10 meses.

También mencionó que ya han muerto dos personas por el caso, una de ellas es un conocido abogado que era su apoderado legal.

Relato del hecho

Además de la fallecida Bueso Martínez, en la vivienda, ubicada en la segunda calle y siete avenida del barrio Guamilito, se encontraban la enfermera que cuidaba su salud, el jardinero y el vigilante diurno.

El vigilante Juan Santos Nájera expuso la forma en que los atacantes llegaron y entraron a la casa.

“Yo tenía media hora de haber llegado a trabajar cuando vimos que dos de los delincuentes entraron en carrera y nos encañonaron obligándonos a tirarnos al suelo y amenazándonos de muerte si hacíamos algún movimiento o gritábamos”, expresó Santos Nájera.

Agregó que eran cinco personas y que mientras unos los tenían encañonados, otro de ellos rompió la ventana de la habitación de la hoy desaparecida microbióloga para quitarle la vida con armas de fuego.

“A mí me dijeron después del tiroteo que me levantara y que me moviera hacia la parte de atrás de la casa para poder salir huyendo”, expuso.

Según algunos vecinos, los malhechores llegaron en el taxi registro 2128 de esta ciudad y huyeron en un turismo gris placas PCP 2104.

El coordinador de fiscales, Rafael Fletes, dijo que es lamentable la forma en que Bueso perdió la vida y que trabajarán para hacer justicia.

“Las autoridades están trabajando en la investigación que los lleve a esclarecer el asesinato de Olga Bueso”, señaló.

Reacción de familiares

Eduardo Bueso, alcalde por ley de San Pedro Sula y sobrino de la fallecida, dijo que el hecho lo dejarán en manos de las autoridades competentes, pues hay denuncias archivadas por los atentados que hace casi un año recibió su tía.

“Descartamos que se trate de una persecución política. Me duele mucho lo sucedido. Estas situaciones nos llaman a reflexionar porque ahora la vida parece una mercancía”, indicó.

Agregó que el problema que existe por herencia es con la familia Martínez y no con los Bueso.

También se supo que los familiares de Olga Bueso radicados en el extranjero ya nombraron apoderados que se encargarán de todos los trámites legales y administrativos de la familia.

La medicina, una tradición

Bueso Martínez pertenecía a una familia de profesionales de la medicina en varias ramas. Hija de Gertrudis Martínez Valenzuela, la hermana del recordado galeno Leonardo Martínez Valenzuela; además del actual alcalde Eduardo Bueso y su padre, con quien trabajó muchos años en el sampedrano laboratorio Bueso Arias.

Datos

30 años laboró como microbióloga ad honórem en los laboratorios del hospital Leonardo Martínez Valenzuela de la capital industrial.

88 años tenía Olga Bueso hasta que ayer a las 6.50 de la mañana perdió la vida en manos de delincuentes armados.

Historia

Doña Olga Bueso en sus años de infancia junto a su madre Gertrudis Martínez Valenzuela, Tula, quien falleció el 21 de diciembre de 2008 a los 110 años. Las hermanas Martínez fueron altamente reconocidas en la ciudad, dejando como legado el hospital Leonardo Martínez en memoria su hermano médico, que murió de fiebre amarilla recién graduado en 1915.