“Él escuchaba que ella decía que la sacaran, que si no se mataría”

Familiares piden el apoyo a organismos de Derechos Humanos para que el caso de Keyla Martínez no quede impune.

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Durante el sepelio de Keyla Martínez los pobladores de la esperanza pidieron al pueblo de honduras que no olviden su muerte.
Durante el sepelio de Keyla Martínez los pobladores de la esperanza pidieron al pueblo de honduras que no olviden su muerte.

Tegucigalpa.

Refugiado en su vivienda, por temor a una represalia por parte de cualquiera de las partes involucradas, el doctor Edgar José Velásquez Orellana optó por que un apoderado legal sea su voz durante este lapso de crisis.

El abogado Raúl Suazo Barillas es el representante del médico que departió con la joven Keyla Martínez la noche del sábado 6 de febrero y junto a quien fue detenida.

Manifestó que su cliente le comentó que “él escuchaba los gritos, que ella decía que la sacaran, que si no se iba a matar. Esa es una parte que hay que tomar en cuenta”, arguyó Raúl Suazo.

“Ella gritaba que la dejaran en libertad, que no había hecho absolutamente nada; después dice que hubo un silencio, que no se escuchaba absolutamente nada y luego escuchó cuando los mismos policías estaban pidiendo ayuda para llevarla a un centro asistencial”.

Aclaró que “el doctor Velásquez ha rendido todas las declaraciones necesarias tanto a la Atic como al Ministerio Público; han hecho una reconstrucción acerca de cuál fue el recorrido que él hizo y el trato de la Policía”.

Tristeza, indignación y sed de justicia

El sepelio de la universitaria Keyla Patricia Martínez Rodríguez (de 26 años), quien según las autoridades del Ministerio Público murió asfixiada en una celda de la estación policial de La Esperanza, fue multitudinario.

Sobre su ataúd resaltaban hermosas flores de múltiples colores y decoración de mariposas, las cuales eran sus favoritas indicaron sus allegados.

A las 8:30 am se inició la misa en el Ministerio Rey de Reyes, en el barrio Santa Anita, con la alabanza Santo espíritu, dirigida por el pastor José Luis Fúnez. Alrededor del féretro de la estudiante de enfermería estaban sus angustiados padres, hermanos y familiares más cercanos.

En una caminata de más de una hora, desde la iglesia, los dolientes siguieron la carroza fúnebre hasta llegar al cementerio general de la ciudad, en donde centenares de personas la esperaban con aplausos y globos blancos.

Todo estaba listo en el camposanto, los restos de Keyla fueron sepultados a la par de la tumba de su abuela Lucinda Rodríguez.

El pastor José Fúnez expresó que “nos toca despedir a un ser muy querido, a quien conocimos desde que era niña, vamos a entregarla a la tierra, pedimos profundo consuelo a la familia porque Keyla no está muerta, ella vive en nuestros corazones, su historia no se ha terminado, apenas comienza”.

Norma Rodríguez es la madre de Keyla, quien reside en España, y llegó el pasado martes al país para darle el último adiós a su hija. “Todos los que la conocieron saben quién era ella, no porque sea mi hija digo que era buena persona, le quedaron muchos sueños por cumplir, queremos que se esclarezca el caso, porque no es a cualquier persona que le quitaron la vida, era una excelente hija, hermana y amiga”.

Durante el sepelio, los familiares de Keyla Martínez vistieron camisetas blancas, con una foto de Keyla plasmada en el pecho y el lema “Vivirás por siempre en nuestros corazones”.

Martín Hernández, abuelo de Keyla, con lágrimas manifestó que “ella era mi muchachita siempre tan cariñosa, solo me decía papi, recuerdo la última vez que la miré, siempre tan alegre, siento mucho su muerte, una jovencita llena de vida y terminar así no es justo sentir este gran dolor”.

El abuelo pidió que se haga justicia, porque asegura que son una familia honesta.

Luis Martínez, padre de la fallecida, dijo que “por el apoyo recibido es que la verdad ya empieza a salir a la luz, confiamos que la justicia se hará cumplir, les pido a las autoridades honestas que son responsables de velar por la seguridad y bienestar del pueblo, que le devuelvan la dignidad a esta institución, cumplan con el deber que la Constitución y las leyes les asignan”.

Martínez hizo un llamado enérgico a las autoridades del Estado para que no se siga matando personas que nacieron para servir y ser ejemplo en Honduras, sino que castiguen a los delincuentes.

“Mi hija Keyla era una joven con muchas ilusiones, lo que más me duele es que un policía tuvo el descaro de tratar de denigrar su dignidad, cuando todos sabemos que ella era una joven que servía a su comunidad y a la patria”, agregó Martínez.

José Félix Rodríguez, tío de la víctima, dijo que “en La Esperanza hemos sido un pueblo tranquilo y siempre las autoridades han hecho lo que han querido con los humildes pobladores, por eso queremos que los culpables paguen, porque ella era una profesional que aportaba mucho a esta ciudad”.

Amigos y conocidos derramaban lágrimas, mientras el personal del cementerio cerraba la tumba de la universitaria, quien, según sus parientes, esperaba terminar su licenciatura en enfermería para posteriormente viajar al extranjero y seguir especializándose en el área de salud.

El hecho

Fue la noche del pasado sábado a las 11:40 pm cuando patrulleros de la Policía Nacional detuvieron a la universitaria, según ellos por escándalo en la vía pública en estado de ebriedad y por el incumplimiento al toque de queda vigente según PCM 012-2021, tras una denuncia al Sistema de Emergencia 911.

En un comunicado las autoridades policiales informaron que la enfermera había intentado suicidarse, por lo que la trasladaron al Hospital Enrique Aguilar Cerrato, en donde adujeron que había fallecido, sin embargo, ese centro médico aclaró que la paciente llegó sin signos vitales.

Después de varias investigaciones, el pasado martes autoridades del Ministerio Público desmintieron la versión policial de un suicidio luego de realizar la autopsia e informaron que se trató de un homicidio, por lo que el pueblo hondureño hace un llamado al Gobierno para que se haga justicia.

La Prensa