Medio millón de lempiras ofrecieron por dictamen forense de Magdaleno

Testigo protegido denunció en la Atic anormalidad del primer dictamen forense.Segundo dictamen reveló que Magdaleno podía ser tratado desde la cárcel en Ilama.

Documentos. Hubo dos dictámenes, pero el único válido fue el segundo, que indicó que Magdaleno podía continuar recibiendo atención médica en prisión.
Documentos. Hubo dos dictámenes, pero el único válido fue el segundo, que indicó que Magdaleno podía continuar recibiendo atención médica en prisión.

TEGUCIGALPA.

Un testigo protegido fue pieza clave para evitar una fuga que planeaba en el mes de abril de este año Magdaleno Meza Fúnez.

Meza, quien guardaba prisión en la cárcel de Ilama, donde fue asesinado el pasado 26 de octubre, pensó aprovechar la solicitud de una evaluación médica que con carácter de urgente se solicitó a Medicina Forense en San Pedro Sula; pero se encontró con personal que rechazó el ofrecimiento de medio millón de lempiras, y fue cuando decidieron denunciar las maniobras que el privado de libertad realizó a través de terceros.

Pese a esto, otro personal sí viajó a Ilama y elaboró un primer dictamen médico en abril de 2019.

En esa evaluación, el dictamen señaló: “Se recomienda una evaluación por Medicina Interna en un hospital del Estado, por el estado metabólico del evaluado y su gastritis. Se recomienda realizar endoscopia gástrica y se recomienda realizar (IRM), resonancia magnética por espondilolistesis crónica y abolición de sus reflejos osteotendinosos”.

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Dos días después, otro personal forense, enviado desde Tegucigalpa, efectuó una segunda evaluación y determinó que “el evaluado debía permanecer en el centro penitenciario, ya que al momento de ser evaluado no presentaba alteraciones agudas ni agravamiento que ameritaran una atención médica especializada en un centro hospitalario externo”, esto desvirtuó el dictamen anterior y, pese a las irregularidades, no se conoce que se aplicaran sanciones contra quienes elaboraron el primer dictamen.

Soborno

Según el relato del testigo, un amigo fue quien lo buscó para que favoreciera con la evaluación médica a Magdaleno y así lograra salir del penal. “Denuncié, no me quedé callado. Me ofrecieron dinero por el dictamen, pero no me presté a eso. Me dijeron que ganaría medio millón de lempiras, pero después me enteré de que salió un equipo hacia El Pozo y que se hizo el dictamen a favor, por eso denuncié como testigo protegido”, explicó el testigo en su declaración a la Agencia Técnica de Investigación Criminal (Atic).

El 29 de abril, el director de Medicina Forense, Ismael Raudales, remite a la juez de ejecución de Santa Rosa de Copán el dictamen único y válido, registrado bajo el número 201908010102462, de la evaluación practicada a Magdaleno Meza Fúnez y que fue practicado el 12 de abril por los doctores Roger Osorio Bárcenas y Gustavo Adolfo Castro Banegas, peritos oficiales del Ministerio Público.

En las conclusiones se estableció que el privado de libertad estaba en buen estado y que se le brindaba la adecuada y oportuna atención médica que necesitaba, descartando las recomendaciones que en el primer informe emitiera el otro equipo de peritos que intentó, según el denunciante, buscar la salida de Magdaleno Meza para un centro asistencial.

Antecedentes del caso

1-Detenido en operativo en Naco, Cortés, en 2018. Allí se le decomisó dinero, joyas y las famosas narcolibretas. Desde entonces guardaba prisión.

2-Defensores pedían traslado a otra prisión. Fueron varias las peticiones que se hicieron para sacar a Magdaleno Fúnez de la cárcel en Ilama.

3-Con saña lo asesinaron en un módulo de prisión. Autoridades no esclarecen aún si hay avances en investigación en el móvil del hecho.

Astuto y escurridizo, así era Magdaleno Meza

Cambiar de identidad, someterse a cirugías y fingir su muerte hicieron que el nombre de Nery Orlando López Sanabria o Magdaleno Meza fuera reconocido en el país.

Asimismo, por la astucia que tuvo para quedarse al frente del cartel de los Valle Valle cuando sus jefes fueron arrestados.

Se encargó del trasiego de droga y montó la sociedad mercantil, Aviación Real del Campo, con el nombre comercial Aviareca, que tenía como finalidad el establecimiento de helipuertos, escuelas de vuelo, aerotaxis, todo tipo de vuelos privados, de carga, comerciales y en general alquiler de cualquier tipo de aeronave, según la constitución de la empresa.

Esos fueron parte de los bienes que le identificaron las autoridades, pero su astucia e ingenio lo caracterizaron y fue eso que lo hizo trascender por sus narcolibretas en el juicio de Nueva York.