23/02/2024
10:05 AM

Paola Mancía y Darío Turcios, unidos por siempre en matrimonio religioso

Los ahora esposos Turcios Mancía celebraron su enlace con una boda de ensueños

SAN PEDRO SULA. Con evidente alegría y con el anhelo de juramentar su amor ante Dios, Paola Mancía y Darío Turcios se dieron el “sí, acepto”, en el altar de la iglesia Sagrada Familia. El enlace fue oficiado por Monseñor José Canales.

Los padres de la novia, Erodita Castellanos y Héctor David Mancía, así como los padres de él, Vilma Zaldivar y Darío Efrain Turcios asistieron orgullosos a la unión matrimonial de sus hijos. Después de la misma, posaron felices para las fotografías dentro del templo.

Los invitados se trasladaron a celebrar en una recepción que se preparó en el salón Napoleón III y V del Centro de Convenciones del Hotel Copantl, cuya primera impresión al entrar fue como de un cuento de hadas. Cientos de velas decorativas adornaron el acceso principal dándole una cálida bienvenida a los asistentes.

Marcela Cueva fue quien planificó y diseñó el evento, haciendo que la celebración fuese un éxito. Mientras que Jacqueline Cabrera se hizo cargo de la decoración.

Los recién casados llegaron como los protagonistas de una historia de amor que comienza a ser eterna, mientras la canción “Hasta que seamos viejitos” de Alejandro Gonzáles y Carlos Vives sonaba como el acompañante perfecto de la memorable entrada. De igual forma, la pareja se movió a la pista de baile para bailar al son de “Amarte es un placer” de Luis Miguel, como firma rítmica para este momento romántico.

La entrada al salón fue encantadora, con colores amarillo, blanco, plateado y un fondo negro

Luego, el padre de la novia, bailó con ella una canción especial denominada “Tu sangre en mi cuerpo”, lapso que se robó el aplauso de los presentes.

Para finalizar el protocolo nupcial, Heraldo Murillo fue el responsable de dirigir el brindis, con el que agradeció el acompañamiento de todos, asimismo, deseó bendiciones a la nueva familia que se conforma con esta boda. La fiesta perduró hasta el amanecer, donde el buen ambiente y la felicidad por los esposos fue el punto más fraterno.