La Novena Sinfonía de Beethoven se presentó por primera vez en San Pedro Sula destacando tres aspectos de esa irrepetible noche. Un manjar para el alma, se ganó la merecida ovación de pie y fue un espectáculo memorable.
Con un elenco macro, el maestro boliviano Ramiro Soriano dirigó a 200 estudiantes de siete escuelas de apreciación artística y un centenar de músicos a cuales mejores para poner en el mejor escenario de la ciudad, el teatro José Francisco Saybe, esta composición a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la escuela de música Victoriano López y el Coro Polifónico de San Pedro Sula.
| Los aplausos
La riqueza de una noche irrepetible El bajo Andrés Farrera fue el solista más aclamado. El maestro Ramiro Soriano fue ovacionado por músicos y auditorio. Los artistas recibieron reconocimientos.
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Los solistas invitados de Honduras y Guatemala simplemente encantaron por su talento en la voz.
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Un exquisito público acudió al recinto cultural sampedrano donde convergieron en la presentación los estudiantes de la escuela de música Victoriano López, la Escuela de Aplicación Musical, la Banda Sinfónica Juvenil de San Pedro Sula, el proyecto Uremu, la escuela Mhotivo, La Gran Comisión y el Coro de la Universidad Pedagógica Francisco Morazán campus San Pedro Sula.
La velada coral incluyó a la soprano Julia Pimentel y el bajo Andrés Farrera de Guatemala, a la mezzosoprano Melina Pineda y el tenor Juan José Micheletti de Honduras.
Imponente, así arranca la Novena Sinfonía de Beethoven en su primer movimiento donde hay momentos incisivos en cuanto a la lírica y las notas. En el segundo, una explosión instrumental hace palpitar el alma con sutiles ondas. El tercer movimiento es una transición suave y lenta de lo que el cuarto y último tiene para ofrecer: una fusión de lo primero donde se involucran las voces de los solistas a través de Oda a la alegría.
Esta joya coral, legado de la humanidad, hizo que los sampedranos se estremecieran y lograran sentir el poder de la música a través de los más apasionados del canto y las notas bellas.
Alfonso Flores, Edu de la Fuente Guillén, Ramiro Soriano y Nelson Chinchilla.
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La municipalidad sampedrana a cargo de Armando Calidonio y la Fundación Filarmónica de San Pedro Sula que dirige el guitarrista Nelson Chinchilla lograron que este evento de alto nivel fuese una realidad.
El productor general del evento Alfonso “Fonchín” Flores reunió a los artistas en el montaje musical a cargo del boliviano Daniel Montes y los venezolanos Jhonny Gómez y Oswaldo Rodríguez. También los hondureños Emanuel Sampang y Cheyene Domínguez.
Los grandes violinistas, el español Edu De La Fuente Guillén y el hondureño Héctor David Aguilar junto a exalumnos de la sinfónica nacional fueron parte de la alucinante orquesta jamás antes reunida en un escenario hondureño.
La tarde del viernes, en una presentación gratuita para más de tres mil personas, la Novena Sinfonía de Beethoven se presentó con el elenco completo y la majestuosidad que se reflejó en la gala. Aunque en el día llovió, justo en el concierto, la tormenta se detuvo para deleitarse con Beethoven.
Para 2017, la Fundación Filarmónica y la alcaldía de San Pedro Sula realizarán eventos de esta índole, con magnitud artística y el enfoque de hacer crecer la cultura instrumental y de canto bello en la actual y las venideras generaciones de ciudadanos.