San Pedro Sula, Honduras
Monseñor Rómulo Emiliani, obispo auxiliar de la Diócesis de San Pedro Sula exhortó a los hondureños a que en el 2014 creamos en Dios y en nosotros mismos al tiempo que motiva a no perder la esperanza.
Minutos antes de que el obispo hablara con LA PRENSA fuimos testigos de la conversación telefónica que sostuvo con su madre, quien desde Panamá le llamó.
“Mamá, Dios te bendiga” esas fueron las palabras de despedida del amoroso hijo que ha convertido a Honduras en su segunda patria. El líder espiritual analizó la situación del país sin dejar de lado el tema de la seguridad. Tiene fe y confianza en que la tregua de pandillas con la sociedad y el Gobierno puede reanudarse y confiesa que el Gobierno no puso de su parte para que este proceso tuviera éxito. Pidió a los políticos trabajar por el pueblo, fortalecer la familia y arrodillarse solo ante Dios.
-¿Ve algún cambio positivo en el país o no hay motivos para ilusionarse?
Mucha prudencia con crear expectativas falsas, la situación del país depende no solo de factores políticos sino de económicos. No porque hay nuevas autoridades el país cambiará porque la crisis financiera mundial tiene su propia dinámica y peso.
Hay factores donde los políticos no pueden incidir mucho. Tenemos que mantener la esperanza pero las expectativas materiales hay que verlas de manera relativa porque pesa mucho el contexto mundial y regional a nivel económico. El pueblo debe entender que no hay una varita mágica, no podemos ser ingenuos sino realistas, pero yo tengo la esperanza de que habrá menos violencia y más empleo.
En el tema de violencia, es muy alimentada por el crimen organizado y la pelea de los carteles entre sí, y dentro de los mismos también hay peleas y eso provoca muertos, hay factores que hay que tomar muy en cuenta y la gente debe recordar que no solo porque se eligió un presidente el pueblo va a cambiar.
-Violencia y desempleo tienen de rodillas a Honduras, ¿que piensa?
La pobreza extrema también tiene de rodillas al país y el miedo, que es un mal consejero, tiene paralizada parte de la vida normal del pueblo. Hay zonas en San Pedro Sula donde desde las 7:00 pm es como si hubiera toque de queda, hay grupos que mantienen el control y hay que tener cuidado.
Hay miedo y cierta desilusión. Hay una depresión colectiva y nos queda solo alimentar la fe, estamos en el peor momento de la historia contemporánea de Honduras.
Necesitamos que se depure la casta política, que tengamos gente honesta y que lleve al país donde tenga que llevarlo.
-¿Le sorprende que no haya nadie preso por corrupción en Honduras?
El problema es que los que están siempre presos son la gente de menos poder, más pobres, el asunto es bien complicado porque hay vacas sagradas ciertamente y hay gente intocable, ojalá y hubiera justicia para todos.
Mucha gente se ilusionó con la tregua de las pandillas, usted advirtió que era un proceso largo, ¿en qué punto estamos?
Es un momento muy triste porque el Gobierno nunca nombró la comisión que iba a tener esa especie de comunicación con las pandillas a un nivel más oficial, la OEA ha presionado y nunca se nombró la comisión, y el presidente Lobo lo prometió varias veces.
No hay un diálogo sino un monólogo y las dos principales pandillas pidieron una reconciliación con la sociedad, el Gobierno y la Policía, pero no hay respuesta de parte del Gobierno. Algunos tienen sus argumentos como que no se puede negociar con grupos ilegales pero en otros países para parar la violencia se ha negociado y con resultados. Negociar es dialogar no es venderse ni perder los principios, sino conversar con seres humanos, fruto de una sociedad injusta.
-¿Tiene fe que el nuevo Gobierno retome el tema?
Espero que sí y con responsabilidad, que nombre una comisión, ofrezcan alternativas. Los jóvenes dicen que ellos están dispuestos a todo si se les da una fuente de empleo porque necesitan alternativas, eso sí, quien cometió un delito que lo pague, los demás merecen una oportunidad.
-¿Que espera del nuevo Gobierno en el tema del centro penal?
Ya estamos construyendo el primer módulo porque de los fondos de la Tasa de Seguridad recibimos 20 millones de lempiras, pero poco a poco se van acabando. El sueño nuestro es tener tres maquilas, porque el trabajo es una de las mejores terapias. Está diseñado para que sea un centro de recuperación y rehabilitación y que sea seguro porque en los presidios se manejan cosas que no pueden ser.
-¿En materia de seguridad qué debe hacer el próximo Gobierno?
Es una buena idea integrar a miembros del ejército para que también ellos sean adiestrados para cuidar a la población porque el ejército en sí no está preparado para eso. Pero si sacan un grupo y lo están formando y pueden ser policías militares y ayudar en algo en el control de seguridad, es bueno.
No es la total solución, pero en vez de tener los soldados acuartelados es mejor reintegrarlos poco a poco. La solución a la inseguridad no es (tener) más personal sino promover un cambio real en la economía del país generando más empleos, más educación y lógicamente teniendo una policía más sofisticada en comunicación.
-Nuestra percepción es que muchos católicos han regresado a la iglesia por el papa Francisco ¿Comparte ese pensamiento?
Hay gente indiferente que está volviendo ciertamente, eso es bueno porque este hombre ha tocado el corazón de personas que se habían ido, eso lo vemos y lo hemos comentado y es un fenómeno mundial. El hombre está haciendo despertar a mucha gente que se había alejado.
-¿Que significado tiene el Papa para usted?
Un hombre que piensa en los pobres y que motiva a vivir austeramente.
Es un hombre que está desprendido de las cosas del mundo, que sonríe con espontaneidad, que reprende, es fuerte, radical, pero siempre misericordioso y por ser latinoamericano le tengo mucho cariño.
Lo admiro y lo veo muy nuestro, coincido con sus ideas y su forma de pensar. El Papa es una figura fascinante porque es un hombre libre y actúa así porque no tiene nada que perder, no defiende posturas, poder ni nada. Se ha dedicado a la renovación de la iglesia, es un hombre espontáneo.
-Él ha pedido a sacerdotes y obispos acercarse a las periferias, ¿se está cumpliendo este mandato?
Bueno... tenemos que seguirlo, que todos lo hagamos, no sé. La orden está clara a la periferia, a los pobres, a oler a oveja; en Honduras a oler a oveja degollada porque se está matando gente todos los días y no solamente con balas sino con el hambre, la pobreza extrema y hay mucha gente que sufre unos calvarios tremendos. Acá se sufre, no se puede predicar como en otros países.
¿Por qué no se puede predicar como en otros países, cuál es la diferencia?
Acá no se puede alabar a Dios como se hace en otros países. Acá a Dios se le alaba en la medida en que le sirvamos, pero intensamente a los pobres, lógicamente el culto y la alabanza es importante, pero si yo no acudo al Cristo que está desbaratado en las periferias, entonces la alabanza será hueca y sin contenido, una alabanza hipócrita, entonces hay que trabajar pensando en el Cristo que está en los pobres.
-Sorprende que dentro de la misma iglesia existan zancadillas, ¿es así realmente?
Es la parte humana. Es la parte de las envidias, el Papa denuncia a todas aquellas personas que quieran hacer carrera dentro de la iglesia, escalar puestos no solo por asuntos de dinero sino por fama.
El hecho de tener poder, eso seduce al ser humano, en el Vaticano no hay grandes sueldos, pero hay puestos que destacan más que otros, pero si yo aspiro a un puesto para que me aplaudan, me admiren o me rindan culto, ahí está el problema.
Hay gente que hace carrera no por amor a Jesús sino por figurar. Hay luchas de poder y en las ideologías, y el Papa vino a descubrir todo esto y no se puede ocultar.En la iglesia también hay burocracia, pero el Papa no quiere que seamos empleados de escritorio. El sacerdote no es un funcionario religioso, es un pastor y se debe saber delegar en los laicos.
-Medios internacionales han calificado al cardenal Rodríguez como la persona de confianza del Papa, ¿que piensa?
El cardenal es en este momento a nivel de iglesia el latinoamericano más conocido y apreciado en el mundo. En cualquier país del mundo el cardenal es referente.
Es un hondureño que es motivo de orgullo y es el hombre de gran confianza del Papa.
-¿Le ve futuro a la familia como institución?
Sí. Hay un florecimiento de la familia pero nos ha golpeado mucho la migración, hogares desunidos y se formaron nuevas familias en Estados Unidos y los hijos han sido educados por las abuelitas o madres solteras o viceversa.
El matrimonio es la clave, creo en él y en la familia, que es fundamental
-¿Cuál es el principal enemigo de la familia?
Es que estén sin Dios, sin fe y sin oración. También el maltrato infantil y la falta de comunicación. En este momento la tecnología mal usada es otro enemigo porque en la comunicación, el diálogo es fundamental.
- Hay nuevas autoridades electas en el país pero muchos no aceptan los resultados, ¿qué les dice?
Dudar que el señor Juan O. Hernández es el Presidente electo es absurdo porque son muchos votos de diferencia. Mi consejo es aceptar al Presidente electo y que el Congreso Nacional que asuma debe luchar con inteligencia y elegancia.
El Partido Libre tiene muchos diputados, igual el Partido Anticorrupción, que deben asumir una oposición inteligente.
Se deben aceptar los resultados porque no se puede estar en un ambiente de caos y creando incertidumbre.
-¿Cómo ve a San Pedro Sula? ¿Qué le dice al alcalde electo?
Una ciudad tan bien trazada, bien estructurada está abandonada y descuidada. Las calles de tierra ya no deberían existir porque se maneja montón de millones de lempiras.
La ciudad está desaseada y tiene que haber más severidad en las penas y sanciones. Hay que trabajar fuerte a nivel municipal.
-¿Qué le dice a las personas que ven sus metas como inalcanzables?
Uno siempre apunta con su arco y flecha a las estrellas para poder llegar a la luna. Uno tiene que tener metas altas pero ser también realista. Hay que tener metas porque si no no hay futuro, pero que sean alcanzables.
-¿Su mensaje de Año Nuevo a los hondureños y a los políticos?
Queremos que los políticos se dediquen a transformar el país y no a estar robando y engañando a la gente.
Necesitamos a los políticos porque vivimos en una democracia y no en dictadura, pero ocupamos que se depure así como se está haciendo en la Policía. Se necesita en todos los puestos, gente que piense en Honduras.