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Rehúyen al matrimonio, aumenta la unión libre

  • Actualizado: 20 febrero 2014 /

En 2012 realizaron 1,039 bodas y en 2013 disminuyó la cifra a 749 ceremonias civiles en la alcaldía de San Pedro Sula

Cada vez más parejas deciden vivir en unión libre. Se acostumbran a una relación sin anillos y ceremonia religiosa. Un ejemplo de esa relación es el hogar de Yonni y Melissa, quienes desde hace 10 años decidieron dejar sus padres para vivir juntos. En ese tiempo han procreado dos hijos y están a la espera del tercero.

“No me quise casar porque no estaba segura de compartir mucho tiempo con él. Para amarse y respetarse no es necesario un acta de matrimonio. Todo se lleva en el corazón”, comentó Melissa agregando que su madre y abuela pasaron la misma situación, nunca se sacaron legalmente.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2011-2012, la última del Instituto Nacional de Estadísticas, en las edades por debajo de los 35 años es menor la proporción de mujeres casadas en comparación con las convivientes.

Este patrón se observa tanto en el área urbana como en la rural e indica la importancia de las uniones consensuales como forma de iniciar la vida en pareja; y la consolidación, con el transcurso del tiempo, de su estructura jurídica a través del matrimonio.

De acuerdo a las cifras reveladas por un Estudio Exploratorio de Uniones Tempranas de 2013, un 39% de los jóvenes hondureños menores de 18 años viven en unión libre. La ley reconoce la unión de hecho con los mismos derechos y obligaciones que tiene el matrimonio formal.

Datos proporcionados del Registro Nacional de las Personas en San Pedro Sula, en 2012 se registraron 2,647 enlaces civiles, mientras que 2013 se casaron 2,743 parejas.

En la Municipalidad se realizan ceremonias civiles cada semana. En 2012 realizaron 1,039 bodas y en 2013 disminuyó la cifra a 749 ceremonias.

A opinión del padre Fernando Ibáñez, el joven hondureño aún acostumbra “a robarse a la doncella para formar un hogar”.

Según el religioso, las personas de mayor poder adquisitivo tienen la tradición de realizar bodas civiles y eclesiásticas. Él ha sido testigo de unos 600 matrimonios eclesiásticos.

Asegura que una de las razones por las que los matrimonios han bajado se debe a los trámites para casarse, la otra es el presupuesto para una boda. El gasto mínimo de una boda sencilla es de 100 mil lempiras con unos 20 a 30 invitados.

A juicio de líderes de la Iglesia Evangélica, el hecho de que cada vez más parejas se alejan de matrimonio civil y de las iglesias es porque la sociedad tiene falta de valores y tradiciones. “Los pactos sociales como el matrimonio hoy son reemplazados”, dijo Mario Fonseca, pastor del Ministerio La Cosecha.

El pastor analizó que las relaciones sociales se han visto influenciadas por otros países, también por las nuevas tecnologías. “Los jóvenes tienen una concepción del noviazgo y matrimonio distinto al tradicional”. Para Karla, una ciudadana de San Pedro Sula, es mejor no casarse por lo civil, ya que si la relación no funciona es mejor terminarla. “No me gusta arriesgarme, si me va mal que cada quien agarre su camino y nos evitamos el papeleo”.

Algunas características socioeconómicas de estas uniones presentan un nivel bajo de escolaridad. Estas situaciones en la población femenina muestran algún incidente de violencia por parte de su pareja, como ser violencia emocional, física, económica y sexual.

Divorcios

Melissa Santos, registradora civil de San Pedro Sula, informó que la duración de los matrimonios es de dos a cinco años; algunos de 10 años de durabilidad como máximo. Los divorcios se han disparado en los últimos tres años. La funcionaria dice que la mayoría de los ciudadanos registrados en el RNP tienen como estado civil la unión libre; sin embargo, no pudo dar cifras concretas.

Respecto al tema, el padre Ibáñez añade que las parejas viven desde la libertad que de la necesidad. El padre recuerda que ha bendecido a matrimonios y luego de transcurrir los 15 días se separan. La causa es que el hombre ha sido desleal.

“Es una comedia cuando un hombre decide llevar una doble vida. Después del matrimonio qué necesidad hay de ser infiel. Se dañan sentimientos de la pareja”, cuestionó el padre.

El problema es la falta de madurez de las parejas, opinión del padre, en muchos casos por falta de comunicación, agresividad e infidelidad. “He visto múltiples bodas; aunque no todos tienen un final feliz. Son situaciones que llaman la atención. Todo es parte de la cultura y tradición”.

El padre recomienda madurez al momento de casarse ya que no es “cosa de juegos”.