Cajitas de la muerte, latas de sardinas, rapilocos, ataúdes rodantes son algunos de los calificativos que durante años han descrito a los buses rapiditos en la ciudad por las incomodidades y el peligro al que están expuestos los ciudadanos al abordarlos.
Las autoridades no han podido ejercer control sobre los conductores de las unidades de ese rubro por lo que estos siguen siendo una amenaza diaria para los que no tienen otra opción para movilizarse.
El accidente del martes ocurrido en el barrio Medina en el que Ver más noticias sobre Honduras