“Me duele, ayúdenme por favor”, clamaba una joven
que estaba sentada en el último puesto de las cuatro filas abarrotadas por enfermos en la sala de emergencia de medicina interna.
Quienes llegan en busca de atención urgente aseguran que
los fines de semana son un verdadero caos.
“Tengo más de cuatro horas de estar esperando que me atiendan, pero no me hacen caso, vengo aquí porque no tengo dinero”, denunció Esmeralda Galindo.
Otros pacientes tuvieron que gastar lo poco que andaban para poder hacerse exámenes de sangre, porque los médicos les informaron que no se estaban haciendo análisis de laboratorio en el centro.
“Gasté los únicos 100 lempiras que traía, porque me mandaron
a un laboratorio privado a hacerme unos exámenes”, expresó Petrona Palma muy preocupada, pues se quedó sin el dinero de los
pasajes para regresar a Dos Caminos, Villanueva.
Las empleadas de laboratorio dicen que el problema es que no se dan abasto para hacer todos los exámenes por la gran demanda que hay.