El repunte de casos de tos ferina mantiene en alerta a la Región Sanitaria Metropolitana de San Pedro Sula, luego de que dos niños murieran en los primeros meses del año a causa de esta enfermedad y que otro menor permanezca en estado crítico.
Así lo expresaron autoridades de la región sanitaria en su último boletín epidemiológico, donde señalan que "la tos ferina continua siendo un problema de salud en el municipio debido a la baja cobertura de vacunación".
Wilmer Euceda, jefe de Redes Integradas de Salud, confirmó el fallecimiento de los dos niños y precisó que este año ya se han registrado 18 casos de tos ferina en el municipio, cuatro de ellos en la última semana. Esta cifra representa un aumento significativo respecto al mismo período de 2025, cuando se contabilizaban nueve casos.
Mientras que en el hospital Mario Catarino Rivas un pequeño de dos meses de nacido está luchando por su vida en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP).
El neumólogo pediatra Wilmer Alejandro Madrid dio a conocer que el estado del niño es delicado. "Se trata de un niño de dos meses que está con tos ferina grave, intubado en cuidados intensivos", dijo al señalar la severidad que puede alcanzar esta infección en los lactantes.
Madrid también indicó que el hospital ha identificado un aumento sostenido y preocupante de casos, al punto que actualmente están diagnosticando hasta dos nuevos pacientes por semana.
A nivel nacional, el impacto también es alarmante. Leticia Puerto, del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) y de la Unidad de Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunas, informó que este año se ha registrado un alza de casos y tres muertes por tos ferina, incluyendo las dos de San Pedro Sula.
Los especialistas coinciden en que una de las principales causas de este repunte es la caída en las coberturas de vacunación tras la pandemia de Covid-19. “Después del Covid se han venido abajo las coberturas, eso incrementa los casos de tos ferina porque la única forma de prevenirla es con la vacuna”, explicó Madrid.
El riesgo es especialmente alto en los bebés menores de seis meses, quienes aún no han completado su esquema de inmunización. El pediatra detalló que la vacuna se aplica a los dos, cuatro y seis meses de edad, por lo que los recién nacidos dependen en gran medida de los anticuerpos transmitidos por la madre durante el embarazo.
Detalló que la enfermedad suele iniciar con síntomas similares a los de un resfriado común, pero evoluciona rápidamente hacia una tos intensa y persistente. “Son accesos de tos fuertes; los niños se ponen rojos, a veces morados, y pueden llegar a vomitar”, indicó.
Entre los signos de alarma también figuran la dificultad respiratoria, el decaimiento, la falta de apetito y alteraciones en el estado de conciencia. Ante estos síntomas, los médicos recomiendan acudir de inmediato al centro de salud más cercano.
Los expertos reiteraron el llamado a los padres de familia a cumplir con el esquema de vacunación infantil y a las mujeres embarazadas a inmunizarse, como una de las principales medidas para proteger la vida de los recién nacidos.