23/04/2026
07:45 AM

La historia de Óscar, 10 años en el silencio de la frontera

El joven hondureño sordomudo pudo regresar a Honduras gracias a un milagro.

Los ojos de Anita Gladys Alveño se llenan de lágrimas al decirle mediante señas a Óscar Armando Girón Martínez, un joven hondureño sordomudo de 26 años, que regresará a su país tras 10 años de vivir en México.

“Tu abuela ya lo sabe, están felices esperando que regreses”, comunica la mexicana, quien junto con su esposo Alfredo Flores viven en una humilde vivienda de Zaragoza, un poblado a 15 minutos de Tapachula, Chiapas, en el sur de México.

“Hace 11 meses conocimos a Óscar. Sabíamos que era una persona sordomuda, honrada y trabajadora. Él siempre nos saludaba y como sabemos el lenguaje de señas fuimos haciendo el acercamiento con él”, recuerda Anita.

Esa aproximación y el cariño hicieron que Óscar, quien reaccionó emocionado a la noticia, se fuera a vivir con la familia. “Le enseñamos el lenguaje de gestos y le hablamos de Dios. Entonces se quedó acá y le dimos el apoyo para que pudiera regresar y ver a su familia”, dice la mujer, cuya voz se quiebra por la nostalgia de saber que el hondureño pronto partirá.

El primer paso en la ahora feliz historia se había dado y poco a poco Óscar fue contando su relato.

“Un día le pedí que escribiera su nombre, el de su mamá y papá y de dónde venía. Escribió que su mamá se llama Juana y nos hacía un mapa de cómo era su pueblo. Del padre no nos quiso decir nada y tampoco de cómo había llegado acá”.

El documento fue llevado al consulado de Honduras en Tapachula, donde se empezaron a hacer averiguaciones porque Óscar decía que era de Santa Rita. Durante mes y medio se buscó información sobre Óscar en Honduras, a pesar de que la tarea no era fácil debido a su condición de lenguaje.

“Al principio nos decía que era de Santa Rita. Buscamos en el Registro Nacional de las Personas de Santa Rita, Copán, y no hallamos nada. Luego buscamos en los de Santa Rita, Yoro, donde encontramos a su familia, en El Negrito. Hicimos el contacto con el alcalde Delvin Salgado y nos apoyaron. Establecimos comunicación con sus tíos y su abuela y la noticia los sorprendió porque creían que él estaba muerto. Para ellos es un milagro”.

Tras confirmarse la identidad y el origen de Óscar, el consulado ayudó a que se produjera el regreso. “Por tratarse de una persona sordomuda, le dimos todo el apoyo y asesoría para que se presentara voluntariamente a migración y se procediera con la deportación”, explica Bueso.

Dramático reencuentro

Tras 10 horas de viaje por tierra desde Tapachula, Óscar por fin llegó a Corinto, donde las que en México fueron lágrimas de despedida se convirtieron, en la frontera de Honduras, en expresiones de felicidad.

Tíos y hermanos de Óscar salieron de madrugada de El Negrito, Yoro, y esperaron desde las 8:00 am en la Cruz Roja Hondureña.

Cuando el reloj marcaba las 4:00 pm arribaron dos autobuses llenos de migrantes hondureños deportados.

La confusión primó en la familia, que no sabía en cuál de ellos venía su pariente, pero el instinto de la sangre los llevó al primer bus. Después de que unos 20 migrantes se bajaron, por fin el rostro de todos se transformó en emoción y llanto al ver a Óscar.

“Pasamos 10 años de angustia. No sabíamos nada de él. Se fue porque quería encontrar a su papá en México, pero nunca más supimos nada. Gracias a que el consulado nos contactó, las esperanzas renacieron y hoy lo tenemos con nosotros. Estamos felices, en la casa hay fiesta por el regreso”, dijo Rolando Girón, tío de Oscar.


El largo viaje produjo hambre en Óscar, que lo primero que pidió fue pollo con tajadas. Incluso mientras comía, las lágrimas rodaban por su rostro.

“Es una alegría. Pasó tanto tiempo sin saber de él. Lo vemos más gordo, más blanco, vino con otro corte de pelo. Damos gracias a Dios porque en estos años la gente nos venía con cuentos de que lo habían visto en México, pero nadie nos daba un dato real, ahora que regresó estará en casa, donde lo apoyaremos para que nunca más piense en salir de nuevo a rodar”, expresó Agustín Girón, otro tío de Óscar.


A las 5:00 pm, la familia emprendió el regreso. Las llamadas telefónicas del resto de parientes eran conmovedoras. Entre la risa y el llanto confirmaron que era Óscar quien regresaba y todos se reunieron para festejar el retorno del joven, al que creyeron que no volverían a ver.