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La Abuela lleva 10 años dando sabor en Las Palmas

  • 01 diciembre 2022 / 22:29 PM /

Su hija Ingrid Emérita Mejía es su mano derecha. Clientes de Villanueva y distintas partes de la ciudad le visitan.

San Pedro Sula. María Julia Bueso Menjívar (68) arrancó con su comedor La Abuela hace diez años, cuando perdió su trabajo como empleada doméstica, y desde entonces ha encantado a miles con su sabor.

La mujer, oriunda de Candelaria, Lempira, inspira a muchas personas porque además de darle un toque especial a las pupusas, cenas, baleadas, tacos, pollo frito, carne asada y otros alimentos que cocina también mantiene la cocina tradicional hondureña a través del uso de un fogón, tal como aprendió de su abuela en Lempira.

Ese fogón se ubica en la parte externa bajo un techo en la acera de su casa, mientras que el patio interno es el comedor con el área de mesas.

“Aquí el cliente ve cómo cocino, esto le da un toque diferente a la comida, y es por eso que les gustan los platillos a las personas”, comentó.

<b>La Abuela junto a su fogón, el que busca ampliar.</b>

Clientela

Bueso es una mujer que pese a su edad mantiene su jovialidad y todos los días, a excepción del domingo, abre su restaurante, ubicado en la 12 avenida, 20 calle, del populoso barrio Las Palmas.

“Gracias al Señor tengo buenos clientes, vienen de Villanueva, del otro lado de la ciudad como Fesitranh y de muchos otros lugares”, comentó.

Como cientos en San Pedro Sula, este es un emprendimiento familiar y la mano derecha de La Abuela, como cariñosamente le llaman sus clientes y amigos, es su hija Ingrid Emérita Mejía, quien también trabaja en la alcaldía.

La jornada en restaurante La Abuela arranca de 4:30 pm a 10:00 pm, aunque el fogón se prende a las 3:00 pm.

Hace diez años había menos de la mitad de negocios que hoy existen sobre la 20 calle de Las Palmas y calles circundantes, según la sexagenaria, quien actualmente da trabajo a cuatro mujeres.

“Aquí es bonito, la gente tranquila saca sus sillas a la calle. Las Palmas ha crecido bastante en los últimos diez años. Yo comencé este negocio por la necesidad, yo trabajaba aseando y haciendo de todo en la casa de un tío, y el murió, y tras 26 años de estar ahí comencé mi negocio, lo primero que serví fueron pastelitos de queso con loroco, nunca se me va a olvidar”, recordó.

<b>María Julia Bueso convirtió su casa de habitación en un restaurante que tiene mucha demanda y opera por las noches.</b>