Los microempresarios pierden un día de producción, en el hospital Mario Rivas se incrementan los gastos, a los ciudadanos se les dañan los electrodomésticos y en las pulperías, los productos refrigerados. Todos acusan de sus pérdidas a la misma empresa: la Enee.
Diferentes sectores de la ciudad expresaron las consecuencias que sufren cada vez que la Enee (Empresa Nacional de Energía Eléctrica) realiza suspensiones en el servicio.
“Cuando no hay luz se para la producción, en un día llegamos a perder hasta nueve mil lempiras”, expresó Liberato López, propietario de una microempresa de condimentos.
Bertha Rivera, dueña de una pulpería de la colonia San Antonio, dijo que cada vez que suspenden el servicio tiene que comprar hielo para que no se le dañen las carnes y demás producto refrigerado.
“La leche casi siempre se arruina, esto representa gastos”, indicó Rivera.
En el hospital Mario Rivas cada día sin energía eléctrica le cuesta cerca de 20,000 lempiras al centro hospitalario.
Blanca Rosa Hércules, gerente administrativa del centro asistencial, informó que al poner a funcionar las plantas generadoras gastan cinco mil lempiras diarios por combustible.
“Nosotros restauramos la energía en cinco segundos, pero eso trae altos costos porque además de usar las plantas tenemos que llamar a todos los empleados”, señaló Hércules. En un día feriado la situación es peor porque deben movilizar a los trabajadores.
Fernando Jaar, presidente de la CCIC (Cámara de Comercio e Industrias de Cortés) expresó que no tienen cifras exactas de las pérdidas, pero el área más afectada es la industria. Yolanda Perdomo, vocera de la Enee, dijo que las personas que sufran daños en sus enseres pueden presentar una solicitud explicando su caso y luego de ser investigado por técnicos de la Enee se determina si aplica para indemnización.