08/08/2022
02:11 PM

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Enfermeras y médicos son golpeados por la muerte y reinfección

El 39% de los profesionales de la Enfermería y auxiliares del sector público se han contagiado; 37 han fallecido. Han muerto 72 médicos y cuatro microbiólogos.

SAN PEDRO SULA.

En julio de 2020, Deisy Pineda (de 54 ), mediante prueba PCR, supo que había adquirido el covid-19; pero ella no se desanimó y, a pesar de ser diabética e hipertensa, venció el virus sin mayores dificultades, desafortunadamente, seis meses después, el resultado de un test de Elisa le indica que ella nuevamente es paciente de esta enfermedad.

La situación de Pineda, a diferencia de la mayoría de hondureños, cobra relevancia dado a que ella es una de las 10,300 enfermeras auxiliares que trabajan en el sector Salud (público y privado) y que todos días ponen en riesgo su vida al atender a miles de personas que padecen el síndrome respiratorio agudo (SARS-CoV-2).

Entre los más débiles del mundo
Honduras es uno de los países que tiene menos profesionales de la Salud y su situación es similar a la de Haití, el país más pobre del continente. Costa Rica, con tres médicos por cada mil habitantes, Cuba (8.5), Panamá (1.6) superan a Honduras.
En la última semana, Pineda dejó de asistir al centro de salud Vicente Mejía Colindres de Intibucá para no contagiar a colegas que al igual que ella se enfermaron el año pasado y, por lo menos, dos de esos compañeros a finales de enero se reinfectaron por no tener, según ellos, el suficiente equipo de bioseguridad.

“La primera vez tuve dolor de cabeza, dolor de garganta y perdí el olfato, hasta el sol de hoy no tengo olfato. Con estos síntomas estuve unos cinco días, los más críticos. Tenía tres días de haber comenzado las vacaciones cuando aparecieron los síntomas. Esta vez comencé con una fiebre de 39 grados (...).Pensábamos que era una infección. Gracias a Dios y a la doctora Juanita, que me mandó a hacer exámenes, me di cuenta que tenía infección urinaria; pero continuó la fiebre, tenía dolor de estómago y perdí el apetito. El miércoles me hice el examen de Elisa y salió positivo. Me reinfecté de covid”, relató esta enfermera que tiene 25 años de experiencia.

Las enfermeras del sector público en Intibucá reciben apenas una bata de bioseguridad a la semana y una mascarilla KN95 también a la semana. No usan cubreboca quirúrgico porque la Secretaría de Salud no les envía.

Esta semana, los médicos tomarán medidas para presionar al Gobierno.
Reina García (de 53) es otra enfermera auxiliar de Intibucá que va a trabajar “con temor a una reinfección” que en cualquier momento la puede sorprender considerando que en ese municipio diariamente detectan entre 6 y 10 pacientes con covid.

García, con 30 años de servicio en Salud, en agosto pasado estuvo 14 días intubada, con oxígeno, “luchando, entre la vida y la muerte”.

“Estoy en la Región Departamental de Salud, cubrimos 63 centros de salud. Trabajo en preclínica y estoy en contacto con pacientes de covid. Yo he estado asustadísima porque tres compañeros salieron positivos. Soy diabética y por el covid quedé con fibrosis pulmonar. Si me reinfecto podría ser la próxima víctima”, dijo García, quien desea jubilarse pronto para sobrevivir a la pandemia.

Las enfermeras de Intibucá no son las únicas que cada día luchan sin equipo de bioseguridad contra la muerte. En el Hospital de Occidente, según una enfermera auxiliar que solicitó el anonimato, la situación es similar: solo les entregan “cuatro mascarillas KN95 al mes” en un momento mucho más crítico que el año anterior tomando en cuenta que ahora “hay pacientes con covid en todas las áreas del hospital”.

En el Hospital Atlántida de La Ceiba, las enfermeras que no trabajan en la sala de covid reciben tan solo una mascarilla quirúrgica al día, ya no les dan las KN95, tampoco las batas de bioseguridad. No tienen equipo de esterilización. Está averiado.

Sin control
Más muertes por desbordamiento. Según Samuel Santos, vicepresidente del CMH, el gremio médico estima que se han contagiado más de 300,000 personas y han muerto más de 10,000. “Esos son los números verdaderos que si el Gobierno se los hubiera entregado a la Oms, mirarían a Honduras con dificultades y nos ayudarían”, dijo. El fin de semana en varias ciudades del país protestaron los médicos exigiendo más insumos de bioseguridad y la vacuna anticovid.

Saturación

Josué Orellana, presidente de la Asociación Nacional de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares de Honduras (Aneah), resume que en todo el país “hasta la fecha han muerto 37 auxiliares de enfermería (4 hombres y 33 mujeres) y en lo que va de 2021, tenemos 7”.

Desde marzo de 2020 hasta febrero, de acuerdo con datos de Aneah, se han contagiado tres mil profesionales de Enfermería, es decir, el 39% de los 7,600 que trabajan en el sistema público y dependen de la Secretaría de Salud. Esta semana, 12 están hospitalizados, 4 delicados.

“Una constante que hemos visto desde que se inició la pandemia es que en la medida que aumentan los casos se saturan los hospitales, aumenta la carga viral y se contagia nuestra gente. Hay hospitales que tienen las salas de covid llenas y están llevando pacientes a las salas generales adonde no tenemos el equipo de protección personal”, dijo.

0.3
médicos por mil habitantes Según cifras del Banco Mundial (BM), Honduras no logra tener ni un médico por cada mil habitantes. El Salvador tiene 1.6.
Orellana, quien ya tuvo covid, advierte que “hay una sobrecarga de pacientes y sobrecarga de trabajo, lo cual provoca que una enfermera o enfermero esté más pendiente en salvarle la vida al paciente y, por cansancio, comente errores y se contagia”.

Lamenta que “algunos directores de hospitales dan solo cuatro mascarillas al mes KN95, de calidad inferior a la N95, y las enfermeras tienen que desinfectar de manera improvisada la mascarilla y usarla lunes, martes, miércoles, jueves y viernes”.

“En muchos lugares les dan a las enfermeras cuatro batas para el mes. La compañera se ve en la necesidad de llevarlas a la casa, lavarlas. Imaginen la gran contaminación que llevan nuestras pobres enfermeras a las casas y ponen en riesgo a sus familias”, dijo. “Hay compañeros que no saben que son positivos y van a trabajar porque igualmente no hay control de pruebas. Los compañeros asintomáticos pueden contagiar entre cinco y nueve compañeros. Estas son algunas de las causas por las cuales nos estamos contagiando y muriendo”, dijo. “El Hospital Mario Rivas sí es un ejemplo. Diariamente entrega un equipo nuevo de bioseguridad al compañero que al final del turno desecha”.

Nuestra gente se está muriendo porque hay una sobrecarga de pacientes
en todo el país.

Josué Orellana, presidente de Aneah.

Cortés, el más golpeado

El Colegio Médico de Honduras (CMH) estima que, entre enfermeras, doctores, microbiólogos y otros profesionales han fallecido en menos de un año más de 112 con diagnóstico positivo de SARS-CoV-2, la mayoría en Cortés, el departamento más golpeado por la pandemia con más de 46,300 pacientes y más de 1,170 muertos.

Las muertes de los profesionales sanitarios, que solamente en enero llegaron a 10 decesos, obedecen al “mal manejo” que el Gobierno le ha dado a la pandemia y al “derroche de dinero y pérdida de tiempo” por tener en los cargos de dirección de la estrategia contra el coronavirus a profesionales de otras áreas y no de la Salud, reitera el Colegio Médico de Honduras (CMH).

“El CMH en marzo del año pasado, cuando comenzaba la pandemia, le propuso a la Secretaría de Salud y a la Organización Panamericana de Salud conjuntar esfuerzos para crear una mesa de alta gerencia científica para hacerle frente a la pandemia. Hubo una mala interpretación sobre qué es una pandemia, creyó que era un fenómeno natural de los que ocurren frecuentemente aquí en el trópico, como los huracanes, que duran dos semanas. Nosotros les explicamos que esto podía durar entre dos y tres años. No nos escucharon. Formaron una mesa multisectorial y le dieron a Sinager el manejo de esto y no lo ha hecho de manera cristalina”, criticó Samuel Santos, vicepresidente del CMH.

La muerte de los mÉdicos es causa del mal manejo que el gobierno le da
a la pandemia.

Samuel Santos, vicepresidente del CMH.
El escenario para los profesionales de la Salud en 2021, vaticina Santos, es mucho más catastrófico que el pronosticado el año pasado, cuando el Gobierno poseía recursos económicos. Ahora, “el dinero se acabó, dilapidaron el dinero en la compra de hospitales de campaña militar que usan en Oriente Medio en conflictos bélicos que son muy frecuentes en esa zona. Son hospitales que allá los instalan en tres días y los levantan en tres días. Los ocupan para estabilizar al paciente herido y después lo mandan a un hospital bien establecido”, dijo.

Ligia Ramos, directiva del CMH, advierte que si el Gobierno no cambia a las personas que dirigen la lucha contra la pandemia, las cuales “han sido incapaces y permisivos con la corrupción”, seguirán muriendo más profesionales de la Salud, “algo que es muy grave en Honduras, pues en Costa Rica, por ejemplo, solo han fallecido 10, nosotros llevamos prácticamente 75 médicos muertos, sin contar microbiólogos, anestesistas, técnicos en rayos X, enfermeras, licenciadas en Enfermería”.

“Nosotros nos contagiamos haciendo nuestro trabajo y la gente en general se contagia haciendo lo que no debe estar haciendo. Nosotros estamos expuestos permanentemente a la carga viral en el ambiente en el cual trabajamos. Trabajamos directamente con las personas infectadas en cualquier área. No tener la cantidad y la calidad de equipo de bioseguridad nos vuelve vulnerables. El cansancio también afecta. Cuando uno trabaja agotado comete más errores. Para nosotros, esta es una enfermedad laboral, una muerte por trabajo, para la población es una muerte por descuido, por no seguir las reglas para evitarlo”, dijo.

El Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos de Honduras, el cual tiene inscritos 2,220 profesionales, registra el fallecimiento de cuatro miembros y el contagio de por lo menos 61, que ya están recuperados.

Los profesionales de la Salud están muriendo “porque la población no se cuida y expone al personal de Salud al atenderla”, dijo Marco Moncada, presidente de ese colegio profesional.