03/12/2022
06:30 AM

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PERFIL: Luis Suárez, el hombre que logró armar el rompecabezas

El técnico colombiano supo rearmar la Selección de Honduras tras el Mundial de Suráfrica 2010.

San Pedro Sula, Honduras. El día que Luis Fernando Suárez fue nombrado como técnico de la Selección de Fútbol de Honduras, pocos conocían la trayectoria, tenacidad y hasta terquedad de este exjugador y técnico colombiano, y pocos apostaban que pudiera recuperar a una Bicolor disminuida tras el retiro de sus grandes figuras.

Sin embargo, Suárez se convirtió en el segundo colombiano que logra inscribir su nombre en la historia del fútbol hondureño por llevar al país a su tercer mundial, el segundo consecutivo.

Con la salida de los legendarios como David Suazo, Carlos Pavón y Amado Guevara del cuadro principal, la labor de Suárez, un hombre que ya había probado las mieles del mundial dirigiendo a Ecuador en Alemania 2006, se sentó en el banquillo dejado por su compatriota y amigo Reynaldo Rueda.

El rompecabezas estaba desarmado y el tiempo demostraría que rearmarlo le tomaría más del tiempo deseado al cafetero que con su voz calmada y su aire de seriedad supo soportar las críticas ante sus equivocaciones, así las mismas le costaran hasta un riñon, especialmente cuando de encontrar goleador se trataba.

Bajo un paulatino análisis, el exdefensa y volante de marca de Atlético Nacional de Medellín en la década de los 90, fue detectando las vértebras del equipo nacional.

Noel Valldares fue uno de sus incondicionales, así como Carlo Costly, el alma de la delantera. Entonces Suárez fue conformando la defensa, plantando a Muma Bernárdez como el pilar central y alternándolo con Maynor y probando con Leverón -situación que le generó varias críticas-. También tuvo la paciencia de soportar las recuperaciones de Emilio Izaguirre.

Viéndolo bien, la defensa nunca fue problema para Suárez. Él mismo, al igual que Rueda, siempre alabaron el biotipo del jugador hondureño y la cantidad de jugadores acostumbrados a jugar en la zaga ofrecían muchas variantes, a las que fue sumando las alternativas de los jóvenes.

El verdadero dolor de cabeza de Suárez siempre fue, hasta el partido en el Azteca, el medio del campo que le diera el soporte a la defensa y el ritmo en el ataque. Entonces el estratega supo reconocer a los jóvenes que en el proceso anterior empezaban a tener peso como Andy Najar o Mario Martínez y los mezcló con promesas en crecimeinto como Arnold Peralta o Roger Espinoza, la joya de los Juegos Olímpico de Londres. Además tuvo la visión para reconocer la importancia y al experiencia de Boniek García y Wilson Palacios.

La tercera fase, tal vez la realmente complicada, fue pensar en los acompañantes de Costly en la delantera y por suerte y bueno ojo, Luis Fernando supo reconocer a Jerry Bengtson, que fue un pilar inesperado, y a Georgie Welcome.

El resto fue el proceso de un técnico curtido en la liga colombiana y de Suramérica, así como en la eliminatoria de Conmebol. Suárez, a veces con terquedad, pero con mucha valentía llegó a poner el pecho a sus detractores en momentos determinantes como en el empate 2-2 ante Panamá en Tegucigalpa.

También supo llevar con calma los momentos desbordantes como el Aztecazo, al cual simplemete analizó como un mal primer tiempo y un excelente trabajo de sus dirigidos en el segundo y el cual no servir+ia si no se redondeaba ante Panamá.

Hoy, con 53 años, este hombre celebrará con alegría el fin de año, no solo por su natalicio el 23 de diciembre, sino porque tiene a toda Honduras festejando y viviendo desde ya el sueño de Brasil 2014, en donde su reto será lograr una presentación más digna que la Honduras de Rueda en Suráfrica y a manera personal deberá demostrar que ha crecido como técnico y podrá repertir los octavos alcanzados con los ecuatorianos.