14/08/2022
11:33 AM

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Honduras: Médicos exigen protección y una estrategia efectiva

Aún cuando la pandemia no ha llegado al punto máximo, enfermeras y médicos comienzan a contagiarse, incluso ya hay dos fallecidas Piden cambiar protocolos.

SAN PEDRO SULA.

Una doctora, técnica de la Secretaría de Salud, tiene coronavirus y una veintena de empleados del sistema sanitario están en confinamiento por haber entrado en contacto con contagiados.

Dos médicos se encuentran internados por COVID-19, una enfermera y una doctora fallecieron en los últimos días, algunos médicos han renunciado, entre ellos dos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), porque no tienen mascarillas N95 y quienes siguen en la línea de fuego imploran apoyo.

Sin enfrentar aún una avalancha de pacientes, desde las autoridades hasta el equipo de profesionales se están convirtiendo en víctimas del COVID-19.

Personnel of the Military Industry of the Armed Forces of Honduras, makes face masks for members of the Health sector who are in the front line in the fight against the novel coronavirus, COVID-19, in Tegucigalpa, on April 1, 2020. - The World Health Organization said Wednesday it was concerned about the recent 'rapid escalation' and global spread of the new coronavirus pandemic. (Photo by Orlando SIERRA / AFP)

Desde que el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) reportó los primeros 9 casos confirmados (entre el 11 y 17 de marzo), el número de enfermos a final de mes creció 1,900% con una tasa de mortalidad de 6%, más alta del promedio mundial de 4.91% (al 31 de marzo).

Para los médicos, este número es una alarma que advierte que, si la tendencia es la misma en las próximas semanas, el país tendrá a finales de abril un mínimo de 3,285 casos confirmados y un mínimo de 197 muertos adicionales a las actuales cifras.

Para entonces, el Laboratorio Nacional de Virología (LNV) no tendrá capacidad para diagnosticar la enfermedad a más de 98,000 personas en todo el país y el sistema sanitario no podrá evitar más de 6,000 muertes sin diagnóstico, entre ellas decenas de médicos y enfermeras.

Suyapa Figueroa, presidenta del Colegio Médico de Honduras (CMH), quien desde febrero se mantiene crítica frente a las medidas gubernamentales, le dijo ayer a Diario LA PRENSA que “lo que está ocurriendo en este momento es lo que (ella) había advertido” y ahora señala como único responsable al Gobierno.

A nurse in PPE (personal protective equipment) attends an elderly woman at the emergency room of the Social Security Institute of Honduras, during the pandemic of the novel coronavirus, COVID-19, in Tegucigalpa, on April 1, 2020. - The World Health Organization said Wednesday it was concerned about the recent 'rapid escalation' and global spread of the new coronavirus pandemic. (Photo by Orlando SIERRA / AFP)

Los especialistas en cuidados intensivos no llega a los treinta. Los médicos internistas no sobrepasan los 300 en todo el país.
“Hay una mala estrategia y lo hemos estado denunciando, pero el problema es que aquí no hay autoridades capaces para tomar decisiones, muchos menos quieren invertir en el personal.Lo peor que se puede hacer es dejar desprovisto al personal sanitario de los implementos necesarios.En el caso de Honduras es todavía más grave porque hay poco personal, hay pocos especialistas”, dijo.

Pronostica que “si en la dinámica que llevamos se retiran médicos por salir enfermos y, además, tienen que retirarse los contactos de estos médicos que están enfermos, el efecto será multiplicador.

Es más sensible la pérdida del personal sanitario que otro en este momento porque es justamente el que va a atender a las personas que lleguen infectadas a unidades de emergencia, triaje y cuidados intensivos”.

“Aquí a los que están cuidando más son los de Copeco que están cubiertos de pies a cabeza.Eso es inaceptable. Es inadmisible que los militares anden con mascarillas N95 y nosotros con mascarillas quirúrgicas.Este virus no se ataca con balas, se ataca con personal sanitario, y ellos (los políticos) están tan expuestos como los que viven en los barrios marginales”, criticó Figueroa.

Hasta ayer, esa organización registraba, a causa del Covid-19, la muerte de las doctoras Denise Murillo y Sagrario Luna, una enfermera, tres hospitalizados y varios profesionales en aislamiento tras haber entrado en contacto con personas contagiadas.

Periodistas de LA PRENSA, además, entrevistaron a un empleado de un grupo de diez que laboran en hospitales de Tegucigalpa que se encuentran en cuarentena luego de entrar en contacto con una enfermera asintomática que atendió a un paciente positivo en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en la capital.

Una fuente que solicitó el anonimato informó que una médica que ocupa un cargo técnico y estratégico dentro de la Secretaría de Salud, mano derecha de la ministra Flores, recibió el lunes el diagnóstico positivo por COVID-19.

Cambio de estrategia

Médicos especialistas consultados por Diario LA PRENSA coinciden en que e l Gobierno, pese a que veía la tragedia en otros país y varios meses de ventaja, no se preparó para desarrollar y ejecutar una efectiva estrategia de contención y menos para evitar la propagación tras el ingreso de los primeros dos casos.

Sin embargo, esta crisis que aún no logra el punto máximo, pero que ya explotó, todavía puede ser revertida por las autoridades centrales si replantean la estrategia, según especialistas consultados por Diario LA PRENSA.

“En primer lugar, la situación debe ser manejada por una comisión técnica, compuesta por la gente más capaz, con grupo de infectólogos, los mejores epidemiólogos y salubristas del país, neumólogos, microbiólogos, trabajadoras sociales, psiquiatras, intensivistas, internistas, y estos junto a un equipo de economistas especializados, financistas y expertos en modelos matemáticos de epidemias, entre otros. Juntos son los que deben trazar las directrices a seguir no solo por el personal de Salud, sino también por parte de la población”, sugiere Manuel Rocha, presidente noroccidental de la Sociedad Hondureña de Medicina Interna.

Rocha, médico nefrólogo, le dijo a LA PRENSA que “miles de compatriotas morirían porque no habrá material médico-quirúrgico ni ventiladores suficientes para ser atendidos cuando la pandemia en el país alcance su cúspide”.

Dijo que “es ahora cuando nos damos cuenta de la importancia de tener un sistema público de salud de primera calidad.Cuando superemos esta pandemia tenemos que salir a dar la cara por este sistema de primera calidad, que no tenga nada que envidiar a los países de primer mundo”.

Emplazamiento

Debido a las amenazas mortales a las cuales se exponen, ayer, la Asociación Hondureña de Médicos Residentes ( Asohmer) le dio un plazo de 48 horas al Gobierno para que les suministre a los hospitales el equipo de bioseguridad recomendado por la Organización Mundial de la Salud ( OMS), como mascarillas N95, anteojos, caretas de protección, overol desechable, gorros, botas y guantes.

De manera generalizada, los médicos, consternados y molestos con el Gobierno por la muerte de sus colegas, achacan además la explosión de esta crisis al desorden porque las autoridades centrales no solo han incumplido la promesa de proveer el equipo de protección, sino que los protocolos de bioseguridad anunciados los dejó simplemente en papel y no garantizó la práctica.

“Hay una desorganización respecto a cómo manejar la situación, por otro lado no ha habido aprovisionamiento de implementos para que le gente que le toca estar atendiendo directamente al paciente se proteja.Llegó una cantidad de batas y una cantidad de mascarillas que no eran N95.Son mascarillas sencillas. Dieron unas cuantas N95. A la gente que está en emergencias del Mario Rivas, me refiero a médicos, enfermeras y personal de aseo, no les fueron entregadas mascarillas N95 para que pudieran protegerse”, denunció Ada Contreras, miembro de la Sociedad de Pediatría de Honduras y Sociedad de Neonatología de Honduras.

“En esta pandemia son importantes los flujos de pacientes, que los detecten al poner un pie en el portón del hospital para saber a dónde los van a referir.Estas rutas son importantes dentro de un hospital, pero las rompieron porque no hay autoridad que vigile su cumplimiento”, dijo Contreras.

En el hospital Mario Rivas de San Pedro Sula, por romper esas rutas y los protocolos, “pacientes expusieron a los colegas y ahora tenemos hospitalizados médicos que estuvieron expuestos a una mujer embarazada que le hicieron procedimiento quirúrgico para que naciera su bebé.Una enfermera expuesta en emergencia falleció la semana anterior. Hay un residente que está aislando en su casa que tiene neumonía”, dijo.

Contreras y otros médicos lamentan que Denise Murillo falleciera negligentemente, pues “la intubaron muy tarde” porque el Hospital Leonardo Martínez, anunciado por la Secretaría de Salud como centro especial para pacientes con Covid-19, no tenía profesionales contratados y equipo para enfrentar la pandemia.

óscar Díaz, médico intensivista, propone que para frenar la propagación a mayor escala, el Gobierno debe “establecer cadenas de control de contagios en las comunidades porque no se está haciendo ningún control comunitario organizado.

Internista pide mascarillas, batas, guantes y anteojos

SAN PEDRO SULA. Por carecer de suficiente equipo de protección, María Suyapa Mejía Aquino, internista del Instituto de Seguridad Social (IHSS), solicitó apoyo por medio de WhatsApp a los hondureños.

Mejía Aquino solicitó por medio de esa red de mensajería uniformes, zapatos que puedan ser esterilizados, gorros, anteojos, caretas, batas, overoles, guantes hasta mascarillas hechizas con botes de plástico.

“En el IHSS, en el área de COVID, tenemos lo indispensable. El detalle es que todo esto se va a terminar porque hay gente que le da mal uso a las mascarillas N95, por ejemplo. Lo que estoy pidiendo es lo que necesita una persona por día. Nosotros tenemos de 7 a 10 turnos por mes”, dijo.

Informó que en el IHSS de San Pedro Sula hay alrededor de 20 médicos internistas que atienden no solo a los pacientes de Covid, sino de otras áreas que también corren riesgos porque puede atender un paciente que no presente síntomas.

El Gobierno ha distribuido más de 20,000 mascarillas N95

SAN PEDRO SULA. En los últimos días, el Gobierno entregó a varios hospitales 183,762 batas desechables, 127,622 botas desechables, más de 1.3 millones de guantes, más de 35,000 guantes quirúrgicos, unas 20,512 mascarillas N95 y 715,374 mascarillas quirúrgicas. Las Fuerzas Armadas, por medio de la industria militar, fabrican 3,500 mascarillas al día para los médicos que están en la primera línea de atención de los pacientes de COVID-19.

La Secretaría de Defensa informó ayer que, a la vez, la industria militar fabrica caretas hechas en impresoras 3D con plástico transparente para proteger los ojos de los médicos que reciben a los pacientes contagiados. Según esa institución, en las últimas semanas, las Fuerzas Armadas han entregado 40,000 mascarillas bioprotectoras y caretas.Las mascarillas, informó esa institución, son reutilizables, pero quienes las usen deben lavarlas con detergente y cloro para desinfectar.

A nurse wears a face mask and face shield against the spread of the new coronavirus at the Honduran Institute of Security in Tegucigalpa, where a patient died on March 31, 2020. - 141 cases of COVID-19 were registered so far in the Central American nation. (Photo by ORLANDO SIERRA / AFP)

Careta hecha por los militares en impresoras 3D.

Honduras solo tiene unos 159 ventiladores

SAN PEDRO SULA. Álvaro Fúnez, cirujano, abogado y catedrático universitario, lamenta que el Gobierno, por carecer de “personas capacitadas”, haya comprado ventiladores para pacientes con apnea del sueño y no para contagiados por COVID-19.

“Los médicos intensivistas no les dieron el visto bueno a estos ventiladores, son para pacientes obesos que tienen apnea del sueño y no pueden respirar. No son para personas que tienen insuficiencia respiratoria del virus.

En el país no hay suficientes ventiladores ni suficiente equipo humano que los pueda operar”, dijo Fúnez. Un grupo de médicos, entre graduados y en servicio social de la Universidad Católica, realizaron una investigación en los hospitales y establecieron que solo hay alrededor de 158 ventiladores (no incluye los pediátricos). “Hace tres meses vieron venir la pandemia, pero no se prepararon. Ahora están a las carreras. Compraron ventiladores que no son los adecuados, no son los indicados para las personas con insuficiencia respiratoria para este virus”, dijo el médico.

Foto: La Prensa

Álvaro Funez, cirujano, abogado y catedrático universitario.