Así se movieron millones en una trama de embargos y documentos falsos

Trece exhortos atribuidos al Juzgado de Letras de Choluteca sirvieron para embargar fondos públicos en el Banco Central de Honduras. El propio juzgado certificó que no reconoce ni las firmas, ni los sellos, ni los expedientes.

Así se movieron millones en una trama de embargos y documentos falsos
Tegucigalpa, Honduras

Un esquema basado en documentos judiciales falsificados permitió ejecutar embargos por L32.5 millones contra fondos públicos. El Tribunal Superior de Cuentas (TSC) identificó irregularidades en 13 exhortos atribuidos al Juzgado de Letras de Choluteca.

Un exhorto es una comunicación que permite a un juez solicitar a otro órgano judicial que realice una diligencia fuera de su jurisdicción. Los documentos investigados fueron utilizados para gestionar supuestas demandas laborales contra la Alcaldía de Choluteca.

Los exhortos llegaron al Juzgado de Letras del Trabajo de Francisco Morazán, donde se tramitaron los embargos. La revisión posterior estableció inconsistencias entre la documentación presentada y los registros judiciales de Choluteca.

Cómo operó

El mecanismo se repitió trece veces con el mismo patrón, sin que ninguna alerta lo detuviera a tiempo.

01
Se presenta el exhorto Documentos físicos, atribuidos al Juzgado de Letras de Choluteca, llegan al Juzgado de Letras del Trabajo de Francisco Morazán, en Tegucigalpa.
02
Se tramitan sin respaldo Ninguno incluía la sentencia firme, el acuerdo conciliatorio o el auto de embargo que debía sustentar la ejecución. Sin documentación primaria
03
Se ejecuta el embargo El Banco Central de Honduras traslada los fondos desde la Cuenta Única del Estado hacia una cuenta judicial.
04
Se convierte en cheque Desde la cuenta judicial se emiten cheques de caja a favor del abogado que figuraba como apoderado de los supuestos demandantes.

Seis números de expedientes pertenecían realmente a procesos contra empresas privadas, según el TSC. Otros seis no aparecían registrados en el juzgado al que se atribuían los documentos.

La investigación también encontró un expediente que sí era auténtico, pero contenía información modificada. Entre los datos alterados figuraban los demandantes, el abogado y la cantidad reclamada.

Los 13 expedientes

El TSC los agrupó en tres tipos de irregularidad. Toca cada fila o cada categoría para ver el detalle.

Categoría Expedientes Monto embargado
Demandas privadas alteradas 6 No desglosado
Expediente real, cifra alterada 1 L2,823,606
Expedientes inexistentes 6 L16,713,674
Categoría A · 6 expedientes Demandas reales, pero contra otros Los números de expediente correspondían a demandas laborales genuinas contra empresas privadas. En los exhortos, las partes procesales fueron modificadas para presentar a la Alcaldía Municipal de Choluteca como la demandada. Monto no desglosado por caso en el informe
Partes
alteradas

El dinero utilizado para cumplir los embargos salió de la Cuenta Única del Estado en el Banco Central de Honduras (BCH). Los recursos pasaron a una cuenta judicial antes de la emisión de los cheques de caja relacionados con los 13 casos.

La ruta del dinero

Tres cuentas, un solo destino final para los cheques de caja.

Cuenta Única del Estado BCH · No. 11101-01-000618-1
− L32.5M
embargo ejecutado
Cuenta judicial Juzgado de Letras del Trabajo, F.M. · No. 11101-04-000040-6
+ L32.5M
emisión de cheques
Cheques de caja A favor del abogado apoderado de los supuestos demandantes
13 pagos
!
Sello obsoletoEl usado en los exhortos fue sustituido desde inicios de 2025.
Cero confirmacionesNo hubo verificación previa con el juzgado de Choluteca antes de ejecutar los embargos.

El TSC señaló además fallas en la verificación de los documentos antes de ejecutar los embargos. El expediente fue remitido al fiscal general para que el Ministerio Público determine las acciones correspondientes.

El Tribunal Superior de Cuentas remitió el expediente al fiscal general del Estado. El informe identifica la participación de particulares, profesionales del derecho y servidores judiciales en distintas etapas del trámite, y pide valorar tanto la actuación del abogado receptor de los fondos como la de los servidores judiciales involucrados.

El TSC concluye que existen indicios de responsabilidad penal.

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Redacción web
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