“Con que la gente firme, ya tienen una parte del dinero asegurado”: exdirector de Protección al Consumidor
Cabrera señaló que las personas mayores y los jóvenes figuran entre los consumidores más vulnerables
- Actualizado: 03 de septiembre de 2026 a las 00:00 /
Para los estafadores, el engaño puede comenzar mucho antes de que el consumidor entregue su dinero. Una promoción gratuita sirve para atraerlo, obtener sus datos, conocer su capacidad de pago y llevarlo a firmar un contrato que después puede convertirse en una herramienta para cobrarle.
José Santos Cabrera, exdirector de Protección al Consumidor, explica cómo funciona este mecanismo. A continuación, la entrevista.
¿Qué señales de alerta deberían hacer sospechar a un consumidor de que está frente a una posible estafa?
Generalmente la estafa viene por las redes sociales, llamadas o anuncios que dan cosas gratis, que no le van a cobrar absolutamente nada, pero una vez que ellos tienen sus datos personales y que la persona llega al lugar, le preguntan si tienen tarjetas de crédito o tarjetas de débito, y miran el estatus económico de la persona, que pueden manipularla para que traigan cifras de dinero.
En el caso de las clínicas lo que pasa es que ellos se dan cuenta que la persona está enferma, y ellos (los supuestos estafadores) dicen que no les van a cobrar, en su momento, pero ya cuando le dicen que a la persona le quedan pocos días de vida, y que ocupa llevar un tratamiento, y que es carísimo, pero que lo hacen ver de que las probabilidades de la persona económica se la pueden dar a un precio razonable, entonces estamos a las puertas de una estafa.
¿Es legal que una empresa ponga una multa de un valor porcentual por prescindir de un contrato?
Imagínese que solo por engañar ya ellos ya van ganando. O sea, con que la gente firme, ellos ya tienen una parte del dinero asegurado. Eso no es legal, hay que denunciarlo a través de la Dirección de Protección al Consumidor o a través de la Fiscalía de Protección al Consumidor, que pertenece al Ministerio Público, las dos instituciones caminan a la par.
Esas estrategias de las promociones "solo por hoy", o de intentar incidir en los clientes con discursos persuasivos para que acepten una compra ¿es legal?
Hasta cierto punto es válido, pero lo que pasa es que ellos ofrecen un servicio que al final no existe y ese engaño ya se transforma en fraude.
¿Pero por qué en fraude?
Porque hay un engaño y en la estafa tiene que haber dolo, engaño y mentira. Si yo le vendo un café que al final de cuentas no es café, sino agua, yo le engañé. Eso se llama estafa.
¿Existe un perfil de consumidor que suele ser más vulnerable a este tipo de esquemas?
Sí, buscan personas de la tercera edad o muy jóvenes, que son personas manipulables.
Ahora, ¿qué pasa cuando las personas se hacen pasar por especialistas en determinada área para vender un producto?
Caen en usurpación de profesiones. Lo otro es que estas empresas también incurren en otros delitos, como lavado de activos y un montón de cuestiones. Porque, al final de cuentas, los que se refugian en este tipo de negocio son lavadores de activos.
Porque solo el hecho de alquilar un espacio en un centro comercial es caro y además contratar personal para hacer este tipo de fraude, si el Ministerio Público empieza a investigar, se da cuenta de que están haciendo operaciones ilícitas, cuya naturaleza puede ser más extensa que un solo delito.
Y durante el tiempo que usted estuvo en Protección al Consumidor, que manejó todo este tema de las estafas, ¿qué nacionalidades identificó más?
La mayoría eran colombianos. También guatemaltecos, pero al final estaban confabulados con los colombianos.