Proyecto de China en el golfo de Fonseca es una amenaza para Honduras

El proyecto en el suroriente de El Salvador es una amenaza para Honduras, dice Graco Pérez.

Hasta ahora, los dos Gobiernos han informado que el dinero donado por China será invertido en la construcción de un estadio de fútbol, una biblioteca, infraestructura turística, agua potable y saneamiento. Ninguna de las partes ha dado a conocer la inversión  para una nueva zona económica especial como la que tenía previsto el Gobierno anterior.
Hasta ahora, los dos Gobiernos han informado que el dinero donado por China será invertido en la construcción de un estadio de fútbol, una biblioteca, infraestructura turística, agua potable y saneamiento. Ninguna de las partes ha dado a conocer la inversión para una nueva zona económica especial como la que tenía previsto el Gobierno anterior.

San Pedro Sula, Honduras.

Aunque China asegura que no exige nada a cambio por el dinero que regala, esa potencia le pidió al gobierno de Salvador Sánchez Cerén (2014-2019) más de 7,000 hectáreas para crear un centro logístico como condición en el desarrollo de una Zona Económica Especial (ZEE) en el suroriente de El Salvador.

Rubén Zamora, exembajador de El Salvador en Washington, le dijo a Diario LA PRENSA que China “sí exige algo a cambio” y que “el proyecto que ahora pretende desarrollar Nayib Bukele “pone en riesgo la soberanía nacional”.

Bukele planea desarrollar su propia versión de la ZEE, propuesta por Sánchez Cerén, en más de 25 municipios (entre la Libertad y la Unión), pero este proyecto, según analistas nacionales, afectará la salida de Honduras al golfo de Fonseca y amenazará la seguridad de Estados Unidos.

El origen

El presidente Bukele comienza a materializar la idea dos años después de que, con alfombra roja, el presidente Xi Jinping lo recibiera (en diciembre de 2019) en Pekín para firmar el Convenio Marco para el Establecimiento del Mecanismo de Cooperación Bilateral de los Proyectos de Asistencia Económica y Técnica entre el Gobierno de la República Popular de China y el Gobierno de la República de El Salvador.

El convenio (compuesto por seis páginas en español) establece las reglas que regirán el mecanismo de cooperación, la selección de proyectos de asistencia económica y técnica, estudios de factibilidad del proyecto, establecimiento e implementación del proyecto, diseño de proyectos completos y otros aspectos.

El pasado 18 de mayo, la Asamblea Legislativa, controlada por el Partido Nueva Ideas de Bukele, ratificó ese acuerdo con el respaldo de los diputados del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) sin dar a conocer su contenido y someterlo a un debate con los parlamentarios opositores, como los de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), quienes han calificado esa acción de inconstitucional.

14%
Zona de desarollo
El Salvador y China pretenden desarrollar una zona que cubre una importante franja del sur del país.

Con este acuerdo, Bukele preparó el terreno para desarrollar una nueva versión de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) propuestas por la administración Sánchez Cerén, quien no alcanzó la aprobación de la Ley de la Zona Económica Especial de la Región Sur Oriental de El Salvador (LZEE). El diplomático Rubén Zamora, en una entrevista telefónica con Diario LA PRENSA, explicó que Bukele está retomando un proyecto que inició el FMLN, pero que luego descartó por las enorme exigencias de China.

“Esto empezó cuando el FMLN estaba en el Gobierno. Salvador Sánchez Cerén le pidió a China que se hiciera cargo del Puerto de la Libertad y China respondió diciendo que sí se hacía cargo siempre y cuando le cediera un territorio de 7,000 y pico de hectáreas (un poco más de 7,000, no recuerdo el número exacto) para hacer un gran centro logístico, donde hubiera empresas de ese país para alimentar el puerto. El FMLN no se atrevió a hacer la entrega del territorio nacional de esa manera. Esos son los términos”, dijo Zamora, candidato presidencial por el FMLN en las elecciones generales de 1994.

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Ninguna de las partes ha dado a conocer la inversión para una nueva zona económica especial como la que tenía previsto el Gobierno anterior.

Hoy la potencia asiática le ha prometido a Bukele la construcción de un estadio, una biblioteca, una planta potabilizadora en el lago Ilopango, construcción de obras en Surf City, ampliación y remodelación de la zona turística del muelle del puerto de La Libertad.

“Ahora lo quiere revivir el Gobierno de Bukele, pero tiene un problema de soberanía nacional muy serio.

Eso es grave. No sabemos hasta qué punto este tipo de alternativas se convierten en centros de narcotráfico por aquello que estarán fuera de la aduana salvadoreña.

Lo mismo sucede con el acuerdo que firmaron para la cooperación no reembolsable: por ejemplo, todo el personal chino y su familia que venga no pasarán por aduana. Tendrán categoría de embajadores todos los chinos que vengan porque solo ellos podrán trabajar en esos proyectos”, dijo.

Zona económica especial

En su misión expansionista denominada Ruta de la Seda, China, según diario El País de España, pretende invertir $23,000 millones en la creación de una zona económica especial en un área de 2,800 kilómetros cuadrados comprendidos entre el puerto de La Libertad y el puerto de La Unión, ubicado en el golfo de Fonseca. En este espacio equivalente al 14% de toda la extensión territorial construirán parques industriales, puerto, aeropuerto y zona turística.

Estos proyectos serán construidos por ciudadanos de nacionalidad China que al ingresar al país no tendrán que cumplir con requisitos migratorios en virtud de que El Salvador, en el acuerdo suscrito, pactó “efectuar gratuitamente los trámites de entrada y salida territorial, documentos de residencia y de trabajo durante su trabajo en El Salvador, proporcionar facilidades necesarias de acuerdo con las leyes salvadoreñas” y “levantar los límites de registros migratorios”, lo cual convertirá a este país en una puerta para que desde Centroamérica miles de chinos puedan entrar ilegalmente a Estados Unidos.

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Ninguna de las partes ha dado a conocer la inversión para una nueva zona económica especial como la que tenía previsto el Gobierno anterior.

Graco Pérez, experto en derecho internacional y en asuntos asiáticos, considera que China, al crear una zona económica en el país vecino, está haciendo un “movimiento estratégico” en la geopolítica y El Salvador, a cambio, se presta a un juego que alterará las relaciones de los países que tienen fronteras en el golfo de Fonseca.

“Definitivamente, esto representa una amenaza para Honduras. Lo primero que hay que saber es que El Salvador continúa sin reconocer los derechos de Honduras, no solo en el golfo de Fonseca, sino en la bocana y en la proyección hacia el océano Pacífico. Si a eso se le suma una potencia extrarregional, como es China, la situación se complicará más. Si le sumamos las intenciones geopolíticas es aún mucho más complicado para Honduras y sus derechos.

Por otro lado, El Salvador está aprovechando la coyuntura para desarrollar sus planes expansionistas que ha tenido en el golfo de Fonseca”, dijo. “Siempre ha tenido la intención de cerrarle la salida al Pacífico en una alianza con Nicaragua”.

Pérez cree que con esta idea Bukele desbarata el proyecto trinacional para desarrollar el golfo de Fonseca que habían acordado los presidentes Sánchez Cerén, Juan Orlando Hernández Alvarado y Daniel Ortega Saavedra de Nicaragua con financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (Bcie).

“El Salvador hizo una gran inversión en el puerto Cutuco de La Unión y no funcionó como esperaban. China ha querido tomar acciones allí para conectarlo con el otro puerto que está en la costa pacífica de El Salvador. Hay que recordar que el canal de allí son aguas soberanas de Honduras. El Salvador siempre ha tenido pretensiones sobre el territorio hondureño, sobre todo en la isla Conejo. Eso podría traer implicaciones”, dijo.

Pérez advierte que si China llegara a controlar un puerto o zona especial tendría un impacto fuera de Centroamérica, es decir, en Estados Unidos. No obstante, el gobierno de Honduras “no le está dando importancia”.

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En los últimos meses, Bukele, quien goza de una alta simpatía en El Salvador, ha dado pasos importantes para ganar la voluntad de los hondureños con la donación de vacunas contra el covid-19 en medio de una crisis sanitaria originada por la lentitud del Gobierno hondureño.

“Esas acciones, que responden a las necesidades del pueblo hondureño que no son cubiertas lamentablemente por el Gobierno, son parte de una estrategia expansionista. Para los ciudadanos que vemos esto desde el punto de vista de la defensa nacional y no de una solución inmediata a problemas de salud, esto es muy peligroso. Bukele ofreció vacunas hasta a Islas de la Bahía. Se ve que hay un plan que El Salvador desarrolla de una manera muy sutil y Honduras no le está poniendo atención”, dijo. “Es una coyuntura perfecta para El Salvador: las autoridades del Gobierno de Honduras están entretenidas con sus propios intereses y el pueblo tiene una necesidad”.

Pérez exhorta a los líderes políticos, indistintamente de las ideologías, a explicar “cuál es su posición sobre esas intenciones salvadoreñas y la presencia de China basados en los intereses nacionales” y los llama a ( en un escenario de efervescencia electoral) no convertirse en instrumentos de intereses extranjeros.

La Prensa