Jacqueline Foglia: “Aún hay mucho espacio para desarrollar la maquila en el valle”

La directora ejecutiva del CNI destaca el potencial del valle de Sula para ser parte de la reconversión global que sufre la industria automotriz

Jacqueline Foglia, directora ejecutiva del CNI.
Jacqueline Foglia, directora ejecutiva del CNI. /

San Pedro Sula, Honduras.

Con una inversión de $120 millones (2,904 millones de lempiras) pronto se iniciarán los trabajos topográficos para dar marcha a la terminal marítima portuaria de buques, cruceros mercantes y cabotaje en el Puerto de Omoa, la cual ha sido declarada por el Gobierno como un proyecto de interés nacional, con la que le otorga el beneficio de procedimiento acelerado de inversión (Fast-Track), en otras palabras, simplificación en todos sus procedimientos administrativos.

Sobre este y otros proyectos potenciales en el valle de Sula, conversó Jacqueline Foglia Sandoval, directora ejecutiva del Consejo Nacional de Inversiones (CNI).

¿En qué consiste el proyecto que busca desarrollarse en Omoa?

Nosotros recibimos información, hace casi dos años, por parte de los inversionistas, que son inversionistas nacionales del sector privado, que ellos deseaban crear este proyecto de desarrollo de una terminal marítima portuaria para buques, cruceros mercantes y cabotaje en el sector de Omoa.

El CNI tiene la potestad de analizar y hacer recomendaciones al Consejo de Ministros y al Congreso, para que pueda declararse un proyecto de interés nacional, bajo los criterios analizados que están en la ley 51-2011 y sus reformas del 284-2013. En el caso de Omoa, es el primer proyecto de inversión privada declarado de interés nacional, y eso es importante, porque en Honduras tenemos experiencia con los proyectos de interés nacional; pero casi todos son del sector público o del público-privado.

Por ejemplo, parte de la concesión de Puerto Cortés o parte de la concesión del Aeropuerto Internacional de Palmerola están bajo esta recomendación de proyecto de interés nacional, pero por otros entes del Estado.

El proyecto de Omoa es el primero, porque es puramente de inversión privada que el CNI ha analizado y recomendado. Trabajamos con el inversionista, con los abogados, hubo que pedirles mucha documentación y muchos estudios, porque no es simplemente de que ellos vienen a contar y ‘muy bien’, no; fueron meses de estudio, de analizar toda la documentación, de subsanar mucha de la documentación.

Una vez que hicimos eso hubo el intercambio con Secretaría de Gobierno y el Consejo de Ministros, que también implicó otro proceso de subsanación, porque varios de los ministros preguntaron y se tuvo que subsanar cada una de sus interrogantes. Luego se pasó al proceso administrativo y se logró aceptar la recomendación, con todas sus correcciones, para que se pudiera declarar de interés nacional este proyecto.


Conforme a esta experiencia, ¿hay otros municipios del valle de Sula con potencial para el desarrollo de nuevos proyectos o inversiones?

En el valle de Sula, uno de los intereses principales, especialmente de parte de algunos de nuestros socios en Asia, están muy interesados en saber el concepto de Ciudad Inteligente de San Pedro Sula, porque cuando se decide hacer una smart city hay grandes oportunidades de inversión, desde la instalación de la fibra óptica, la venta de antenas para conectar diferentes partes de la ciudad, el desarrollo de software o de plataformas y programas de diferentes servicios de intercambio entre ciudad y ciudadanos. También de cómo muchas de las empresas privadas se conectan a este desarrollo del concepto de ciudad inteligente.


La industria turística ha sido quizá el sector más afectado por factores externos, ¿qué oportunidades hay en esa actividad en el valle?

Fuera del casco de San Pedro Sula son San Antonio de Cortés y Santa Cruz de Yojoa, que tienen una gran belleza natural, es decir, el desarrollo de los conceptos de paquetes turísticos mixtos, como andar en lancha en el embalse de El Cajón, ir a pescar, ver pájaros en Panacam y ver todo el entorno y bellezas naturales de esa zona. Además son municipios que están muy cerca del aeropuerto.


La maquila es una industria muy insigne del valle de Sula, ¿qué tendencias están presentándose allí?

Todavía hay mucho espacio para desarrollar el área de maquila y también a esa maquila tecnológica, como los call centers y servicios de tercerización; pero hay otro sector de la maquila que probablemente en los próximos diez años va a experimentar una reconversión muy fuerte y es toda la parte automotriz que tenemos. Hay un movimiento muy fuerte a nivel mundial de bajar el calentamiento global.

Estados Unidos con su administración pasada no había cooperado mucho, pero con esta nueva administración se le ha dado un empuje fuerte, porque han vuelto al Acuerdo de París y hay muchas acciones en ese sentido, y una de las promesas que se están haciendo es el área de vehículos para convertirlos en eléctricos. Eso quiere decir que todas las piezas o al menos gran parte de ellas también se van a convertir a eléctricas. Honduras ya produce estos arneses eléctricos, pero también hay otras piezas en la parte del desarrollo automotor, como cableado, que se pueden maquilar en el país y es una gran área de oportunidad.


En menor escala, ¿qué otras industrias están en auge producto del cambio abrupto que sufrió la humanidad a raíz de la pandemia?


Honduras elabora algunos artículos biomédicos, de bioseguridad y protección; pero debemos irnos un paso más allá, porque hay diferentes equipos que se van a continuar utilizando, especialmente con la población meta, siendo Estados Unidos donde, al aumentar la edad, hay mucha gente que necesita tener en sus casas pequeños aparatos de medición médica y de terapia médica, desde masajeadores y para oxígeno.

Estos no son aparatos quirúrgicos, sino más bien aparatos de uso personal, y es una de las áreas grandes de inversión potencial en el valle de Sula y también de toda la costa norte.

La Prensa