Éxito social y diversión acercan a la intoxicación a hondureños alcohólicos

Aún con las restricciones por la pandemia, principalmente los jóvenes, se las ingenian para beber alcohol de manera desmedida.

El masivo consumo de bebidas alcohólicas tiene consecuencias severas para el ser humano. /

San Pedro Sula, Honduras.

"Sólo un trago más", "mi mujer me dejó y quiero olvidarme de todo", estoy estresado, hoy es noche de copas", son parte de las múltiples excusas de quienes paulatinamente y sin darse cuenta van cayendo al abismo de la adicción, que en casos extremos resulta mortífera.

Beber alcohol periódicamente, organizar una fiesta o comida especial con vino u otras bebidas similares no convierten a una persona en alcohólica, el problema parte desde que se supera el peldaño que conduce del pequeño placer a una adicción dislocante.

Alguien que es dependiente del alcohol no sabe distinguir, controlar ni reconocer que la bebida se ha convertido en una barrera negativa en su vida. Cuando se cae en esa enfermedad no existen horas para beber, se busca organizar cualquier cosa para celebrar y brindar para consumir alcohol, es allí cuando las mentiras cobras protagonismo y hacen de la bebida el epicentro de su existencia.

El alcohol está catalogado por los expertos como un tipo de droga, aunque en este caso, es de uso lícito, legal y además, ocupa un espacio privilegiado en la tradición de culturas como la nuestra.

La intoxicación por alcohol es causada por el consumo de grandes cantidades de alcohol en poco tiempo. Cuando los niveles de alcohol en el cuerpo son muy altos, áreas esenciales del cerebro que controlan la respiración, el ritmo cardíaco y la temperatura corporal pueden dejar de funcionar y causar la muerte.

Testimonios

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Jorge, de Alcohólicos Anónimos, en entrevista con LA PRENSA

"Empecé en el alcoholismo a los 12 años, me hizo abandonar los estudios y me dediqué a realizar actos delictivos. Luego emigré a Estados Unidos, donde ingresé a las pandillas, fue entonces cuando los problemas empeoraron: arrestos, accidentes, pérdida de empleos, peleas, golpizas e intoxicaciones", relató Jorge (43).

"Después de 16 años me deportaron de Estados Unidos y aún llegando a mi país seguí con la adicción, luego me di cuenta que había un problema latente, fue por ello que ingresé a un centro de rehabilitación. El dejar de beber ha sido la mejor decisión que he tomado en toda mi vida, hoy disfruto compartir con los míos y de la vida libre de alcohol", agregó Jorge.

"Cuando uno anda en el mundo del alcoholismo no se da cuenta realmentre a todos lo que daña, pero cuando entré a Alcohólicos Anónimos hice un inventario y supe cómo mi familia sufría a causa de mi adicción, enfermedad que tuve durante 20 años. Estaba derrotado y me encontraba en un callejón sin salida, pero gracias a Dios siempre hay una luz al final del túnel, fue entonces cuando encontré a Alcohólicos Anónimos", expresó en entrevista don Manuel (68).

"Comencé a beber de manera excesiva a los 18 años, tiempo realmente doloroso. Recuerdo que en 1998 me encontraba al interior de un expendio de bebidas alcohólicas, tenía un octavo de licor a la mano, pero cuando llegué a la mitad sentí que me daban dos puñaladas por detrás, caí incosciente y desperté en un hospital atado de pies y manos", rememoró Santiago (58).

"Mi esposa estaba embarazada y ella sufría mucho al igual que mis hijos, en ese momento entendí las secuelas de la enfermedad, entonces decidí cambiar y hallé a Alcohólicos Anónimos, donde el único requisito era comprometerme a dejar el alcohol, así comenzó la transformación en mi vida", añadió.

"Mi vida alcohólica inició a los 15 años, todo comenzó como un juego y terminó en una catástrofe de la cual me pude recuperar, pero fueron 19 años en la adicción. Dañé mucho a mi madre y al resto de mi familia, de extremo a extremo, era un hombre irresponsable, no llevaba la comida a la casa, pero hubo alguien que me dijo que sí había una solución, fue entonces cuando me enteré de Alcohólicos Anónimos, ahora con ellos gozo de una vida plena, sin egoísmo, dejé de beber y aprendí a vivir", señaló con satisfacción Héctor (60).

"Con relación a muchos testimonios puedo decir que soy un afortunado, solo duré 10 años encerrado en el alcohol, todo fue por diversión o invitaciones de los demás, pensaba que el alcohol me transportaba positivamente a otros mundos. Llegué a tal punto que me convertí en una persona tolerante del abuso del alcohol, primero eran dos cervezas, luego, cinco, 19 y hasta emborracharme", dijo don Miguel (73).

"Dejé de beber alcohol a los 27 años, todavía con energía y la oportunidad de rehacer mi vida, ya que anteriormente había perdido la esperanza, solo trabajaba para beber y era irresponsable con una hija que tenía pequeña en ese entonces, pero cuando todo cambió me volví a hacer cargo de ella y ahora es una doctora exitosa", exclamó con nostalgia.

Para ser parte de Alcohólicos Anónimos no se pagan honorarios ni cuotas, ya que se mantienen con sus propias contribuciones. Tampoco está afiliada a ninguna secta, religión, partido político o institución alguna.

El programa de AA se basa en 12 pasos sugeridos para la recuperación personal del alcohólico, allí existe una comprensión especial entre ellos porque saben muy bien cómo se siente un enfermo alcohólico. Varios cientos de miles de alcohólicos en el mundo han obtenido su sobriedad en AA, pero los miembros reconocen qure el programa no siempre es eficaz para todos y que algunos pueden necesitar asesoramiento o tratamiento especial.

Alrededor de 12,000 hondureños están tratándose a la fecha a través de Alcohólicos Anónimos. Si necesita ayuda y quiere hallarla en este grupo de lucha contra el alcoholismo, puede contactarlos a través de sus redes sociales o llamando al 9829-2573.

Jóvenes siguen siendo los más vulnerables

De acuerdo con información del Instituto Hondureño para la Prevención del Alcoholismo, Drogadicción y Farmacodependencia (Ihadfa), menguó el consumo de bebidas alcohólicas en 2020 producto de las restricciones por la pandemia y los efectos de las tormentas tropicales Eta y Iota, sin embargo, muchos jóvenes y adultos han buscado la forma para seguir ingiriendo de manera exhorbitante.

Lo que influyó el año pasado fue el cierre de bares, cantinas, discotecas, así como las afectaciones en la economía de los hondureños. De igual manera, muchas zonas del país quedaron incomunicadas por las tormentas, lo que redujo sustancialmente el paso y venta de bebidas alcohólicas.

Por lo general se consumen 4.6 litros de alcohol por personas al año en Honduras, pero debido a las circunstancias anteriores ese porcentaje descendió a 3.5 litros siempre por persona. Informes del Ihadfa también revelaron que las cifras de violencia doméstica en Honduras se han disparado por diferentes factores y el más común es el consumo de excesivo de alcohol.

Según exposición del Ihadfa, el consumo de alcohol puede poner a las personas en mayor riesgo de contraer el coronavirus, exacerbar la vulnerabilidad de la salud, los comportamientos de riesgo, los problemas de salud mental y la violencia. Un ejemplo es que si un hombre consume más de 15 tragos en una semana y la mujer más de ocho tragos, es un factor de riesgo para consumo excesivo de alcohol.

El Ihadfa recomendó a las personas que están tratando de evitar el alcohol lo siguiente: no relacionarse con quienes normalmente bebían y en los mismos lugares, planear actividades que no impliquen beber, mantener el alcohol fuera de su lugar y recordar siempre por qué decidieron dejar la bebida.

Si tiene problemas con el consumo dle alcohol, llame al serivicio telefónico de adicciones que tiene disponible el Ihadfa: 2238-9349.

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Psicólogo Mauricio Pastrana

El psicólogo clínico Mauricio Pastrana aseguró que la adiccicón al acohol comienza en su mayoría durante la etapa de la adolescenca, muchas veces debido al reflejo del tipo de hogar en que se convive o como una vía de escape para evadir las presiones, ansiedad y problemas, pero esto al final se acumula y toma fuerza.

¿Cómo se identifica a alguien que bebe alcohol al extremo? Este especialista en la lucha contra adicciones en San Pedro Sula manifestó que "es fácil, no deja de beber, se pierde por varios días para consumir alcohol, no tiene control de sí mismo, espera ansiosamente el ´viernes chiquito´ y los fines de semana. De pronto el presupuesto familiar pierde fuerza, gastan más en el consumo de alcohol que para la alimentación o la renta".

Algunos de los efectos que el abuso del alcohol provoca son depresión porque no pueden luchar contra la enfermedad, ansiedad ante el consumo, son cortantes en las conversaciones y tienden a reaccionar a la defensiva, lo que puede provocar algún tipo de violencia.

A nivel familiar suele causar miedo, las relaciones de pareja ya no son iguales, tratan de ir a eventos familiares y pedir que siempre se escondan las bebidas alcohólicas por temor a la obsesión, es así como de alguna manera se va generando un sentimiento de marginación, al igual que en su lugar de trabajo y con los amigos, quienes prefieren no acercarse porque saben que en cualquier momento les pedirán dinero prestado.

Ante la consulta de si existe una solución real o no, Pastrana argumentó que "sí hay alternativas, lo primero que deben hacer es querer cambiar, buscar ayuda con un psicólogo o psiquiatra, en varias ciudades hay centros de internamiento para rehabilitarse de esta adicción, y es un proceso que involucra a su familia para crear un frente unido. Este tratamiento dura mínimo seis meses y como máximo para toda la vida, ya que alguien alcohólico nunca se cura, lo que hace es aprender a controlar el impulso".

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Inspector Hernández, de Vialidad y Transporte

El inspector Darwin Hernández, jefe de Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito (Siat) en la zona norte, informó que en lo que de este 2021 se han reportado 530 accidentes viales, de estos, el 10% fue porque los conductores andaban en estado de ebriedad.

"La mayoría de estos hechos suelen ocurrir los viernes, fines de semana o cuando es el pago de la quincena en los trabajos. Sólo en este año hemos remitido 11 personas a la Fiscalía por el delito de conducción temeraria, ya que ahora la ingesta de bebidas alcohólicas al volante no es una falta, sino un delito, según el nuevo Código Penal", subrayó el oficial.

Los responsables de conducir bajo la ingesta de alcohol pueden recibir penas desde seis meses a tres años de cárcel, más la suspensión de la licencia de 1 a 6 años.

Síntomas comunes de una persona adicta al alcohol
1. Pérdida de control y desea una copa más
2. Se intensifican las frustraciones, pérdida de la memoria y posee sentimientos de culpa
3. Cambios en los hábitos relacionados con la comida y el sueño
4. Nuevas amistades, normalmente relacionadas con el alcohol o que también son personas alcohólica

El alcohol en exceso puede ser letal

Según el portal de noticias Medicinas TV, el alcoholismo es una enfermedad progresiva, aunque en general se atraviesa por estas tres etapas: simple adicción, dependencia (en la que si no se bebe aparece el síndrome de abstinencia) y una tercera de intoxicación crónica, en la que los síntomas más precoces son el deterioro de la personalidad y de la inteligencia por la atrofia cerebral, ya que es el cerebro el primer órgano resentido y dañado por el alcohol.

En el caso de las bebidas alcohólicas nos referimos generalmente al etanol o alcohol etílico, la única diferencia en el alcohol presente en las distintas bebidas radica en su grado de concentración, que debe aparecer indicado en la etiqueta.

Las bebidas alcohólicas son de dos tipos:

1. Bebidas fermentadas: obtenidas por fermentación de un mosto abundante en azúcares. Su grado de alcohol puede oscilar entre 5 y 15 grados. Ejemplo: sidra, vino y cerveza.

2. Bebidas destiladas: se obtienen mediante un proceso artificial, destilando una bebida fermentada y aumentando su concentración de alcohol puro. Su grado de alcohol suele oscilar entre 17 y 45 grados. Ejejemplo: ginebra, ron, whisky, vodka, coñac y aguardiente.

Etapas o fases de la borrachera

1. Alteraciones en la conducta y modificaciones sensoriales (desinhibición, pérdida de autocontrol, euforia y exaltación de la amistad, excitación, reconocimiento de verdades y halagos a las personas que nos rodean, alteraciones de la visión y degradación del idioma).

2. Sedación por la acción de depresión del resto de las estructuras nerviosas superiores: libera impulsos primitivos, alterando la afectividad, provocando irritación y agresividad.

Tras estas dos fases el alcohol puede conducir al coma e incluso a la muerte por parada respiratoria.

Uso, abuso y dependencia

En los grados de consumo de alcohol podemos hablar de tres etapas que son el uso, abuso y dependencia.

En la etapa del uso tenemos que tener en cuenta si lo que habitualmente u ocasionalmente se bebe está por debajo de los límites en que el alcohol comienza a afectar negativamente al organismo, y para ello se debe conocer esa dosis tolerable y nunca rebasarla.

El abuso es aquel consumo que puede tener consecuencias negativas (agudas o crónicas) para las personas porque se superan determinadas cantidades. En cualquier caso, la dosis máxima es bastante “discutible” porque depende del estado de nutrición de la persona, su costumbre a la hora de beber, su edad y factores genéticos.

La etapa de la dependencia es la forma más grave del alcoholismo, se trata de bebedores habituales que ya han desarrollado tolerancia ante el alcohol y cada vez necesitan mayores cantidades para conseguir el mismo efecto. Aunque en ocasiones y etapas avanzadas aún con mínimas cantidades que beban surgen los graves síntomas de la intoxicación.

La Prensa